Fuente: Noticiario de ICCRS Volumen XLI, Nro 1 Enero-Febrero 2015. Pag. 3

Es fácil para mí recordar cuando me bauticé en el Espíritu Santo ya que coincidió con mi conversión. Yo tenía 16 años y asistí a un programa de campamento de verano organizado por la Sociedad de San Vicente de Paúl. Yo tenía una escasa formación en fe ya que mi familia no era muy religiosa. Esto era a mediados de los años 70 y muchos de los líderes del campamento de jóvenes habían experimentado hacía poco tiempo el poder del Espíritu a través de la recién aparecida Renovación Carismática Católica. Antes de ir al campamento, un encuentro casual con un miembro de una secta religiosa había puesto en mi mente la idea de que quizá había algo más en la vida que lo que yo estaba viviendo. Yo me sentía bastante feliz y segura y acababa de terminar muy bien mis exámenes del colegio, sin embargo, me daba cuenta de que muchas de las personas en el campamento parecían tener una alegría de vivir en ellos, que yo no tenía. Me hablaron con gran facilidad sobre su amigo Jesús y para el final de la semana, sabía que ellos obtendrían lo querían.

De esta manera me encontré en una reunión de oración donde fui al frente para que oraran por mí. Cuando me preguntaron qué es lo que quería recibir del Señor, dije: ‘todo’. A pesar de que no sabía mucho acerca de la fe, Jesús, o el Espíritu Santo, creo que ese momento marcó un antes y un después para mí. No se trataba tanto que yo me encontrara con el Señor sino que Él me encontrará, y así comenzó la gran aventura de vivir la vida en el poder del Espíritu Santo.

Nunca podría haber imaginado que a partir de ese muy sencillo, frágil principio yo iría a convertirme en un miembro fundador de una comunidad carismática, líder en la RCC no sólo a nivel nacional sino también en el ICCRS y como misionera iría a viajar en más de 50 países enseñando y predicando.

Como líder soy consciente de la importancia del alimento espiritual, no solo en la dieta básica del discípulo tales como la palabra de Dios, los sacramentos, de la Iglesia, etc. Por lo tanto soy una lectora ávida. Normalmente estoy leyendo 3 libros religiosos a la vez. Un ‘libro de teología’ para alimentar la mente, esto lleva más tiempo de leer y estudiar. Un libro ‘testimonial’ que construye la fe y se lee con facilidad, y un libro ‘devocional’ que alimenta mi espíritu. Un libro devocional que ha tenido un impacto grande en mí este año fue ’33 days to morning glory’ (33 días para la mañana de gloria) del P. Michael E Gaitley MIC. Es un retiro para la vida cotidiana que conduce a una consagración mariana. Elegí adecuadamente hacer esto durante todo el mes de mayo. Es interesante que el día de la consagración fuera el 1 de junio cuando estaba en el Estadio Olímpico de Roma ¡al lado del Santo Padre!

En este trayecto hacia el Jubileo, espero que la RCC en el futuro esté marcada por un cuerpo unido de personas humildes, llenas del Espíritu, cuyas vidas hayan sido transformadas por el poder del Espíritu. Un pueblo lleno de fe expectante, que evangelizan mientras permiten que las obras del Señor se muestren a través de ellos. Sólo esto transformará verdaderamente la Iglesia y el mundo.