¿Por qué hablar siempre del bautismo en el Espíritu en la Renovación Carismática Católica (RCC)?

Porque es su núcleo central. Quien produce la renovación es el Espíritu Santo, por eso también la RCC se denomina Renovación en el Espíritu Santo. Nuestra renovación, la de la Iglesia y del mundo pasa por la experiencia de un nuevo Pentecostés. Por eso el papa Pablo VI expresaba que la gran necesidad de la Iglesia era tener un «perenne Pentecostés», asimismo el Papa Juan XXIII en su oración decía «Señor, danos un nuevo Pentecostés», y Juan Pablo II pedía «un nuevo Pentecostés para el mundo». El corazón de la acción mesiánica de Jesús es bautizar en el Espíritu Santo: «el que viene después de mí los bautizará con Espíritu Santo y fuego» (Mt 3,11); «aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda en él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo» (Jn 1,32). Es la obra esencial de Cristo, el cumplimiento de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento en que Dios «derramará su Espíritu sobre toda carne» (Jl 3,1ss).

 El Espíritu Santo ha suscitado la RCC para difundir la experiencia de Pentecostés en nuestro tiempo, para decir a los católicos tibios y a todos los hombres y mujeres de nuestra sociedad que Jesús es el Señor, que ha resucitado, y lo que más quiere es realizar la obra esencial para la cual vino: regenerar a la humanidad en el Espíritu Santo. Tener la experiencia del bautismo en el Espíritu es vivir un Pentecostés hoy. Y son muchos los que testimonian con su vida haber tenido un Pentecostés hoy. Las experiencias y cambios de vida producidos tanto en los apóstoles el día de Pentecostés como por todos los que han tenido su bautismo en el Espíritu, sean estos hombres, mujeres o niños, consagrados o laicos, son muy similares. Es una gracia única que hace al hombre reconocer el poderío y señorío de Dios. En ese momento «el hombre reconoce que no es nada y que Dios lo es todo» (P. Cantalamessa).

 Quienes han tenido la experiencia del bautismo en el Espíritu han quedado deslumbrados, fascinados por Dios. Se descubre por gracia divina lo amoroso, maravilloso, grande, santo que es Él. Dios es mucho más de todo lo que se nos ha hablado o hemos leído de Él. Dios deslumbra a la criatura. Le revela, de pronto, como nos lo enseña la teología que Él es lo «totalmente otro». Entonces, la respuesta espontánea, natural del hombre y la mujer de nuestros días al ser fascinados por Dios es la misma que la de los discípulos en Pentecostés o de María en el magníficat, prorrumpiendo en un torrente de alabanza, embriagada de Espíritu Santo. Y después de la experiencia, nadie puede «no hablar» de Jesús, que está vivo y que es el Señor. Es el Espíritu Santo el que nos muestra quién es Jesús y la obra que vino a hacer y que desea que continuemos nosotros: proclamar la Buena Noticia en todos los ambientes. Y no solo nos recuerda lo que debemos hacer sino que nos impulsa a que lo hagamos y nos abre las puertas donde quiere que vayamos. Sobre el misterio de Pentecostés presente hoy el papa Benedicto XVI expresaba: «Cuanto más sepamos ponernos a disposición de la Palabra divina, tanto más podremos constatar que el misterio de Pentecostés está vivo también hoy en la Iglesia. El Espíritu del Señor sigue derramando sus dones sobre la Iglesia para que seamos anunciadores creíbles de la Palabra de salvación» (Exhortación apostólica postsinodal «Verbum Domini», 123). El bautismo en el Espíritu recibido por los apóstoles en Pentecostés fue el motor de la evangelización que ha llegado hasta nosotros.

El papa Francisco en junio del 2014 y ante 50.000 carismáticos en Roma nos recordaba: “Compartan con todos la gracia del bautismo, espero de ustedes una evangelización con la Palabra de Dios anunciando que Jesús está vivo ….son una corriente de gracia en la Iglesia y para la Iglesia, han recibido el gran don de la diversidad de carismas al servicio de la Iglesia “ . Y en la vigilia de Pentecostés el 3 de junio de 2017 en el Circo Máximo en Roma, el Papa nos decía “Compartir con todos en la Iglesia el Bautismo en el Espíritu Santo, alabar al Señor sin cesar, caminar junto con los cristiano de diferentes Iglesias y comunidades cristianas en la oración y la acción por los que más lo necesitan “ 

 El bautismo en el Espíritu experimentado por los cristianos de hoy será el que hará creíble y convincente la proclamación de la Buena Nueva en nuestro tiempo, haciendo vida las palabras de Jesús: «He venido a arrojar fuego sobre la tierra y cuánto desearía que ya estuviese ardiendo» (Lc 12,49). ¡RCC, no te detengas! Promueve, difunde, y sigue pidiendo a Dios un nuevo Pentecostés, un perenne bautismo en el Espíritu para la Iglesia y para toda creatura (cf. Jl 3,1ss).

María José C. de Ortiz (Consejera ICCRS –  Colaboradora en publicación temática oficial sobre identidad en Boletín de ICCRS)