«Levanta tus ojos y mira» Jn 4,35. Con esta consigna regresamos de la Reunión del Equipo Coordinador Nacional (ECONA) del mes febrero de este año.

«Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo» Jn 13,1. Jesús nos ha amado. Jesús nos acompaña en nuestro caminar como familia carismática nacional.

Al revisar nuestros desafíos en cada servicio para la región y en la nación valoramos a cada uno según su historia personal,dando gracias por el llamado que Jesús a hecho y la comunidad lo confirma.

Su amor es así: personal. El amor de Jesús nunca decepciona, porque Él no se cansa de amar, como no se cansa de perdonar, no se cansa de abrazarnos.

Tengo la certeza que el ECONA reunidos en Tucuman va encontrando la línea inspiradora que el Espíritu Santo sucita para este tiempo como equipo de servicio para llegar a nuestros hermanos mas alejados.

El paso del Señor por nuestra vida es un buen momento para desmontar la imagen que albergamos acerca de nosotros mismos. La conversión lo requiere como primer paso. El segundo es la conciencia de pobres que ha de crecer en nuestro interior. El camino hacia la Pascua es de aquellos que se sienten pobres, porque lo recorre el Cristo-Siervo. Identificarse con Él, «tener los mismos sentimientos que Cristo Jesús», requiere tal actitud. Y un primer descubrimiento por nuestra parte es que el seguimiento nos encamina por la cruz a la resurrección, que Cristo no nos dejará donde Él nunca se queda, en la derrota del pecado, sino que nos regalará gratuitamente la participación en su victoria sobre la muerte y sobre la limitación humana

En esta semana santa he orado por cada uno de ustedes para que no perdamos la valentía de gritar al mundo, por mas solidaridad, por la vida, por los pobres, etc.

Les invito a que con esta Resurrección de Jesús en tu vida puedas llevar a tu grupo de oración esa Luz que brilla para la salvación.

Demos gracias a nuestro creador por ser portadores de su PALABRA y testimoniar en la IGLESIA la gloria eterna la que nos va conquistando día a día.

La misión de las mujeres y de la Iglesia es ponerse en marcha, la primerísima «Iglesia en salida», como dice el papa Francisco, para anunciar a los discípulos y a Pedro qué hay que hacer para encontrarse con el resucitado, indicándoles que hay que ir a Galilea para verlo pues así lo había dicho. Para encontrarse con el Resucitado no es necesaria ni siquiera una aparición prodigiosa. Lo que hemos de hacer todos para encontrarnos con el Resucitado es ir a la Galilea del Evangelio para recordar las palabras y obras Jesús. Al hacer memoria del plan de Dios sobre el Hijo del Hombre y de su entrega por amor en manos de los pecadores, pero a favor de ellos, recordando su crucifixión como Hijo de Dios y la resurrección como culmen del proceso de la manifestación de Dios en Cristo, ya se siente la fuerza y la presencia del Resucitado, que impulsa a comunicar la noticia pascual, que cambia de rumbo la existencia humana.

A mis hermanos Sacerdotes agradecerles de corazón por el servicio que hacen en sus diócesis junto a sus equipos de trabajo, para la viña del Señor.

La misión actual de la RCC consiste en avivar la fuerza de la Palabra de Jesús, cuyo recuerdo la actualiza y cuya proclamación la celebra como palabra regeneradora de una nueva humanidad, para vivir en el amor fraterno y en la gran alegría de que el amor de Dios ha triunfado sobre la injusticia, sobre el pecado y sobre la muerte en este mundo. Injertados en Cristo Jesús por el bautismo, los creyentes experimentamos que con él y por él hemos dado muerte a todo pecado y podemos vivir en la permanente alegría de la gracia con la capacidad irrevocable de no pecar. Pero no podemos bajar nunca los brazos en la lucha contra el mal mientras estamos en este mundo. Que tengamos la capacidad para hacerlo no significa ni garantiza que siempre lo hagamos. Sin embargo, estando unidos a Cristo crucificado y resucitado, en nosotros se ha generado una personalidad nueva para caminar en la novedad de vida en el Espíritu.

Estemos atentos a nuestros jóvenes para que lleven la madures de la renovación a todos los ámbitos que tengan que representarnos, oremos mucho por ellos.

FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN.

Que Maria Nuestra Madre nos ayude a crecer en Fraternidad y nos guié con su maternal ternura.