PADRE GABRIEL LAURÍA. VICEASESOR RCC ARGENTINA

¡PENTECOSTÉS, DÍA DE FIESTA!

Si la RCC podría gloriarse de algo (ya que todo es gracia) es de haber revalorizado y actualizado para tantos hombres y mujeres de este mundo la acción y el poder de la Persona Divina del Espíritu Santo. Se calcula que son más de 200 millones de personas las que han recibido el Bautismo en el Espíritu Santo. Entre ellos estamos también nosotros y por ello, cercanos a la fiesta litúrgica de Pentecostés me gustaría compartir con Uds. una reflexión sobre la “CULTURA DE PENTECOSTÉS”. Esta expresión la usó San Juan Pablo II el día 14 de marzo de 2002 en un discurso a miembros de la RCC de Italia. Les invito a que lo vean en su totalidad, en este link.

En este discurso el Papa comienza recordándonos los frutos de la Renovación Carismática:

“¡Sí! La Renovación en el Espíritu puede considerarse un don especial del Espíritu Santo a la Iglesia en nuestro tiempo. En vuestro movimiento, nacido en la Iglesia y para la Iglesia, a la luz del Evangelio se experimentan el encuentro vivo con Jesús, la fidelidad a Dios en la oración personal y comunitaria, la escucha confiada de su Palabra y el redescubrimiento vital de los Sacramentos, pero también la valentía en las pruebas y la esperanza en las tribulaciones.

El amor a la Iglesia y la adhesión a su Magisterio, en un camino de maduración eclesial sostenido por una sólida formación permanente, son signos elocuentes de vuestro empeño por evitar el peligro de secundar, sin querer, una experiencia de lo divino sólo emocional, una búsqueda excesiva de lo «extraordinario» y un repliegue intimista que evite el compromiso apostólico.”

Tendríamos mucho para reflexionar sobre estas palabras. Podría ser un buen texto para un examen de conciencia o para discernir los signos verdaderos que identifican a aquel que dice estar “bautizado en el Espíritu Santo”.

El Santo Papa agrega: “Si se mira bien, todas vuestras actividades de Evangelización tienden, en resumidas cuentas, a promover en el pueblo de Dios un crecimiento constante en la santidad. En efecto, la santidad es la prioridad de todos los tiempos y, por tanto, también de nuestra época. La Iglesia y el mundo necesitan santos, y nosotros seremos tanto más santos cuanto más dejemos que el Espíritu Santo nos configure con Cristo. Este es el secreto de la experiencia regeneradora de la «efusión del Espíritu», experiencia típica que distingue el camino de crecimiento propuesto a los miembros de vuestros grupos y comunidades. Deseo de corazón que la Renovación en el Espíritu sea en la Iglesia un verdadero «gimnasio» de oración y ascesis, de virtud y santidad.”

Destaco de este párrafo la idea de la RCC como “gimnasio”. ¿Qué es un gimnasio? Es el lugar donde una persona a través de una rutina se prepara para lograr determinado logro físico (salud, músculos, etc.) El paralelo espiritual es que nuestros Grupos de Oración deberían ser los lugares donde los hermanos se preparan (en la oración, la ascesis, las virtudes, en pocas palabras la santidad) para hacer realidad en su vida la voluntad de Dios. Sería bueno preguntarnos si lo estamos haciendo, si en verdad nuestros Grupos de Oración nos ayudan a tender a la santidad.

Y el Papa concluye con un deseo y a la vez una gran invitación: “En nuestro tiempo, sediento de esperanza, dad a conocer y haced amar al Espíritu Santo. Así ayudaréis a que tome forma la «cultura de Pentecostés», la única que puede fecundar la civilización del amor y de la convivencia entre los pueblos. No os canséis de invocar con ferviente insistencia:  «¡Ven, Espíritu Santo! ¡Ven! ¡Ven!».

¿Nos animamos a llevarlo adelante?

¡FELIZ PENTECOSTÉS!