PADRE GABRIEL LAURÍA. VICE ASESOR RCC ARGENTINA

¡PENTECOSTÉS, INICIO DE LA MISIÓN!

Celebramos Pentecostés, ¡Ahora a evangelizar!

La Solemnidad litúrgica de Pentecostés no puede hacernos perder de vista que la RCC ha sido suscitada por Dios en el seno de la Iglesia para llevar la buena noticia del Evangelio a todos los hombres. Sería un craso error el quedarnos contentos porque celebramos con bombos y platillos la fiesta de Pentecostés, porque hicimos novenas y momentos de oración preparándonos o porque tuvimos la posibilidad de hacer una Vigilia de oración y recibir con abundante y profunda alegría una nueva efusión del Espíritu Santo. Todo eso está muy bien, pero quedaría nada más que en el inicio si nos conformáramos con eso. Pentecostés fue para la Iglesia, un Bautismo en el Espíritu para evangelizar.

Nunca debemos olvidar eso. A veces, en mi muy pobre opinión, me parece que nuestros Grupos de Oración se han quedado encerrados en el momento de oración y se han olvidado de ser “gimnasio para la evangelización” como nos propusiera hace años nuestro amado San Juan Pablo II.

Quisiera dedicar el material de este mes a comentar una entrevista que el 05/06/2019 le hiciera “Vatican News” a Jean-Luc Moens, primer Moderador de CHARIS.

Consultado sobre qué tiene de nuevo CHARIS, el nuevo Moderador respondió:

JLM: “La difusión del Bautismo en el Espíritu puede no parecer nuevo. Ésto es lo que la Renovación Carismática ha estado haciendo desde su nacimiento. Pero ¿qué hay de nuevo, realmente nuevo? Que hoy el mismo Papa pide que se conozca el Bautismo en el Espíritu Santo en toda la Iglesia. Lo hizo en varias ocasiones de una manera muy clara. Este es un nuevo paso para la Renovación Carismática, un desafío que se debe cumplir al servicio de la Iglesia universal.”

Estamos habituados a pensar en el Bautismo en el Espíritu Santo en el contexto de un Seminario de Vida, de un Encuentro o Retiro, pero siempre en el ámbito de los carismáticos, nuestros Grupos de Oración o lugares afines a nuestra espiritualidad. El Papa Francisco, profundo conocedor de la experiencia pentecostal de la RCC quiere que la RCC de un paso al frente y asuma su lugar y misión en la Iglesia y para la Iglesia. El Bautismo en el Espíritu Santo es de la Iglesia y para los bautizados por lo tanto ya no podemos seguir encerrados en nosotros mismos. Será tiempo de revisar nuestras acciones y encontrar “nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones” para que esta gracia pentecostal llegue a todos.

JLM: “El Papa Francisco también pide que la Renovación Carismática vuelva a sus raíces ecuménicas, es decir, que trabaje dinámicamente hacia la unidad de los cristianos. Esto es algo que estuvo muy presente en el nacimiento de la Renovación Carismática y que, en muchos lugares, se dejó de lado gradualmente. El Papa le pide que lo vuelva a poner en primer plano.”

El aspecto ecuménico nos cuestiona a todos. El miedo a ser acusados (o haber sido acusados en el pasado) de “protestantizar” la Iglesia nos ha llevado muchas veces a no estar a la altura en este aspecto. Me parece que el Papa Francisco está viendo con visión profética un camino de unidad de los cristianos que tenemos que caminar. Sé que no siempre es fácil y hay y habrá muchos obstáculos, pero el mandato y deseo del Señor Jesús, “que todos sean uno para que el mundo crea” es la clave para ponernos en marcha. Aprovecho para felicitar, alentar y rogar por todas las experiencias que en este sentido ya están en marcha. ¡Qué se multipliquen en todo el país!

JLM: “Tampoco el servicio de los pobres es una novedad. Sin embargo, lo nuevo es alentar explícitamente a los «carismáticos» a servir a los pobres y necesitados. Esto no debe sorprendernos: el Espíritu Santo es amor. Es normal que aquellos que quieren depender totalmente de Él sean testigos de amor. Es por eso que el servicio de los pobres es central en la Renovación.”

No hay mucho por agregar, pero sí hay mucho por hacer. Uno de los famosos e importantísimos Documentos de Malinas, el tercero, llamado: Renovación en el Espíritu y Servicio del Hombre (1979), está dedicado justamente al tema del servicio de los pobres. En el prólogo, nuestro querido Cardenal Suenens escribe:

“Acusar a la ligera a los cristianos “espirituales” de pietismo y a los cristianos “sociales” de secularismo, es desconocer a los unos y a los otros. Ni verticalismo ni horizontalismo son términos adecuados. El Cristo crucificado tiene la mirada fija en el Padre que está en los Cielos, y el corazón traspasado por el amor a los hombres. La cruz es vertical y horizontal, simultáneamente.

Estamos destinados a acoger íntegramente este misterio en nuestras vidas. El servicio de los hombres y la contemplación de Dios están unidos. No podemos aceptar la deserción del mundo en nombre de Dios, ni el abandono de Dios en nombre de los compromisos temporales. El falso misticismo desencarnado sólo puede dar lugar a una fe política sin referencia cristiana alguna. Nos jugamos nuestra verdadera identidad.”

¿Nos ponemos en marcha?

¡Ven Espíritu Santo!