¿CARGO? ¿CARGA? ¡NO, SERVICIO!

REFLEXIONES DEL P. GABRIEL LAURÍA. ASESOR DE RCC. ARQUIDIÓCESIS DE SANTA FE

Esta frase la escuché durante el último Encuentro Nacional de Equipos Regionales, Coordinadores Diocesanos y Asesores que tuvimos los días 11, 12 y 13 de octubre y donde se procedió a elegir el nuevo Coordinador Nacional (fue reelegido Daniel Aimaretti) y el nuevo Asesor Nacional, Padre Carlos Acosta.

Por eso me pareció una excelente frase para compartir algunas reflexiones sobre el liderazgo y el servicio en la RCC.

Una de las situaciones más dolorosas que vivimos como Iglesia y en particular en la RCC es aquella en la cual los “líderes – servidores” una vez terminado el mandato en sus funciones desaparecen. Literalmente “desaparecen” porque no se los ve más compartir un Encuentro, un Retiro, a veces lamentablemente ni siquiera el Grupo de Oración. Y cuando uno consulta el porqué de esta situación la respuesta en general es: CANSANCIO, DECEPCIÓN, FRUSTRACIÓN, ENOJO, etc.

¿Qué nos pasa? En general perdimos la perspectiva y pasamos del servicio, al cargo o a la carga. Esta es la clave para comprender esta situación, pero también la clave de conversión para que no nos siga pasando.

En un artículo, que tiene sus años, escrito por el Padre Francisco “Paco” Muñoz Molina, o.ss.t. encontré algunas claves que nos pueden ayudar. Reproduzco algunos párrafos.

Uno de los factores más importantes para desarrollar el liderazgo espiritual en nuestros grupos de oración y comunidades, es comprender lo que es el liderazgo espiritual. Uno de los problemas que enfrentamos son las concepciones erróneas acerca de lo que debe ser un líder el cuerpo de Cristo.

La primera concepción errónea es tomar el liderazgo dentro del cuerpo de Cristo, de acuerdo a los modelos seculares. La teoría de este modelo es que, para ser líder, una persona tiene que ser agresiva, ambiciosa de triunfos personales, promotora de sí misma y tratar siempre de estar en la cima.

El segundo modelo inadecuado lo podemos obtener en el líder político. Dentro de esta concepción la gente se elige por voto popular. El candidato hace su campaña para estar en posición de poder, realizar sus programas o proyectos con el apoyo del resto del grupo. El resultado inmediato de esto es la formación de bandos dentro del grupo, cada uno con una idea o programa de cómo deben llevarse a cabo las cosas. Al crear fracciones, empezamos a romper las relaciones de hermandad que son esenciales para el éxito del grupo que Dios desea que formemos.

Para nuestros grupos de oración el Señor quiere un tipo de liderazgo distinto de los modelos que hemos considerado anteriormente. En Mateo 20, 25-26, Jesús habla a sus discípulos alertándoles en contra de algunos tipos de liderazgo. La alternativa a estos falsos modelos de liderazgo es el servicio, servicio espiritual. Entre cristianos, liderazgo es servicio. En la comunidad cristiana líderes no son solamente aquellos que tienen toda clase de posiciones de responsabilidad, como estamos acostumbrados a pensar al usar la palabra “líder”, sino que cada uno en la comunidad puede tener un servicio que realizar dentro del cuerpo de Cristo.

Hemos dicho que liderazgo es un servicio espiritual. En el sentido cristiano, espiritual o ”en el espíritu”, se refiere a aquello que está formado por el Espíritu Santo, guiado por el Espíritu Santo, y hecho en tal forma que manifiesta los frutos del Espíritu. Por lo tanto, liderazgo espiritual no significa exactamente un servicio supernatural.

Así, cuando cada uno está en el lugar donde Dios quiere que esté, siente paz consigo mismo y en sus relaciones con los demás, así como también hay integridad en su vida, sin que le afecten las posiciones de servicio que los demás puedan tener.

Nuestro valor o mérito en el cuerpo de Cristo está asegurado por nuestro amor de unos por otros como hermanos y hermanas, no por nuestra posición o servicio en el cuerpo. Por lo tanto, a pesar de que en el cuerpo de Cristo hay variedad de liderazgos basados en una variedad de dones, hay cierta unidad para todos los diversos servicios y formas de liderazgo. En 1 Corintios 13, tenemos lo que podríamos considerar la continuación de lo que antes leímos de San Pablo sobre los dones. El servicio básico que todos tenemos, sin considerar si tenemos fe o poderes, o conocimiento, o lo que sea, es amar; preocuparnos por nuestros hermanos y hermanas y participar del mensaje de Cristo en la situación en que vivimos, porque nuestro amor y cuidados son para esos con quienes estamos obligados.

 Para pensar, orar y convertirnos.

¡Ven Espíritu Santo!