Hace unos días salió a la luz y fue muy promocionada por los Medios de Comunicación Social la Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas en la Argentina realizada por el CONICET. Entre los fundamentos se establece que dado el hecho que desde 1960 no se registran en el Censo Nacional de Población los datos de adscripción religiosa de los ciudadanos y teniendo en cuenta que la Primer Encuesta se realizó en 2008, el CONICET procedió a la elaboración de esta nueva encuesta.

Aquí los resultados tal cual lo expresa el informe oficial : “El catolicismo disminuye, aunque conserva una mayoría atenuada (62.9%). Sin religión (18.9%) y evangélicos (15.3%) en crecimiento. A medida que aumenta el nivel educativo mayor proporción de “sin religión”. Las y los evangélicos predominan en los niveles educativos más bajos.

El NOA es la región más católica. En AMBA y Patagonia se registra la mayor proporción de “sin religión”. En Patagonia y NEA el porcentaje de evangélicos supera al del resto del país.

La individuación se consolida en el campo religioso: las personas prefieren relacionarse con Dios por su propia cuenta, se registra una caída en la asistencia semanal al culto y predominan las prácticas religiosas que se realizan en la intimidad.

La elección de un Papa argentino no modifica significativamente la vida religiosa de la sociedad. El Papa Francisco “motiva posiciones socio- religiosas contradictorias en la población.”

Quisiera aclarar que estamos hablando de una Encuesta y no un Censo. La Encuesta se realiza sobre la base de un número determinado de casos (en concreto fueron 2.421 casos) y basándose en las reglas estadísticas se logran los resultados, lo que siempre genera un margen de error (+/- 2%) y un intervalo de confianza del 95%

¿Qué tiene para decirnos esta Encuesta?

Lo obvio sería bajonearnos por la disminución (más del 11%) de los católicos y la preocupación por el aumento de las personas “sin religión”. Es muy fácil buscar culpables y hacer acusaciones. Más fácil, todavía, es asustarnos y pensar que el mundo (entendido como aquellos que están en contra de Dios y en contra de los cristianos) está ganando con su mentalidad secularizada y su cultura de la muerte. Insisto, esto puede ser lo más fácil de pensar, pero en realidad es una sutil y perversa tentación.

La realidad es que los cristianos, y mucho más los renovados, miramos el mundo no como un enemigo sino como el lugar de evangelización, el lugar al que somos enviados para llevar una Buena Noticia, Jesús, que tiene el amor suficiente para cambiar los corazones de las personas.

Esta Encuesta debería ser para nosotros un estímulo para seguir evangelizando y anunciando el Reino de Dios.

Tal vez lo que sí debamos revisar es nuestra manera (el modo) de evangelizar.

Durante muchos siglos, la tarea de la Iglesia ha sido transmitir la fe como una herencia recibida del pasado. Una persona se hacía cristiana adoptando la manera de pensar, los comportamientos y las prácticas de sus antepasados. En este contexto sociocultural, la acción principal de la Iglesia ha consistido en transmitir fielmente la doctrina, la moral, la práctica de los sacramentos, las devociones, la oración y la disciplina de la Iglesia. Los pilares de esta pastoral son el cura, la parroquia y los sacramentos. Hoy, sin embargo, este estilo pastoral se va haciendo más difícil, casi imposible. Y lo mejor es que en la Iglesia tomemos conciencia cuanto antes de que este modo concreto de transmitir la fe no funcionará en el futuro.

El Papa Francisco, guiado por el Espíritu Santo, desde que asumió el servicio de guiar a toda la Iglesia nos ha dado una propuesta que tiene que ser programática para nosotros. En Evangelii Gaudium (EG) el Santo Padre nos ha dado claves concretas a toda la Iglesia y en cada encuentro con los renovados ha marcado una línea de trabajo. Veamos brevemente algunas:

  1. Salir del miedo: En EG el Papa nos pregunta si “… ¿Estamos abiertos a las sorpresas de Dios o nos encerramos con miedo a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas que han perdido capacidad de respuesta?” Sorprende la insistencia del Papa en que es necesario liberarnos de los miedos que pueden impedir de raíz el impulso de cualquier renovación.
  2. Recuperar la frescura del original del Evangelio: “Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual”. 

a) Volver al Encuentro personal Con Jesucristo: una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie.

b) Vivir y anunciar lo esencial del Evangelio: Francisco hace notar a los evangelizadores que “a veces perdemos el entusiasmo por la misión al olvidar que el Evangelio responde a las necesidades más profundas de las personas” Por eso hemos de cuidar que nuestro anuncio se centre en lo más genuino y esencial del Evangelio, sin mutilarlo ni reducirlo a alguno de sus aspectos secundarios.

c) El reino de Dios nos reclama: El Papa nos recuerda que “una auténtica fe», que nunca es cómoda o individualista, siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra.

¿Somos menos? Entonces: ¡A EVANGELIZAR!