Sabemos que en “TODAS LAS COSAS INTERVIENE DIOS”- COVID 19-

La realidad nos llevó por delante. Todos nuestros planes pasaron al archivo. El Covid-19 llegó y detonó en medio de nuestras realidades cotidianas. Su onda expansiva nos confinó en nuestros hogares como mejor arma de defensa; no lo dudes, es lo mejor. Si eres fiel creyente de la Palabra de Dios, sigue su Palabra en 1 Pedro 2,13-14: “Por causa del Señor, estén sumisos a toda autoridad (institución) humana. Al rey (presidente) como a soberano; y a los gobernantes (gobernadores, intendentes) como enviados por Él para castigo de los que obran el mal”.  Así que quédate por favor dentro de tu casa. Obedece a Dios a través de los gobernantes, por el mayor bien de todos. 

¿Pero sabes qué?, “sabemos que en TODAS LAS COSAS interviene Dios para bien de los que le aman” (Romanos 8,28). Si bien estamos atentos a los informes continuos de los noticieros, es momento de estar más atento al informe que el Espíritu Santo está dictando en el corazón.

Lo hizo con Jesús cuando estuvo 40 días en el desierto, digamos que fue “su cuarentena” del mundo para intimar con el Padre y con el Espíritu Santo; así también Dios está contigo y tu familia. Y si está contigo y tu familia, ya nada debes temer. Porque te das cuenta que puedes empezar el día orando con el Salmo 121: “Dirijo la mirada hacia los montes (lo desafiante, lo desconocido): ¿de dónde me llegará la ayuda?    Mi socorro me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.  No deja que tu pie dé un paso en falso, no duerme tu guardián; jamás lo rinde el sueño o cabecea el guardián de tu vida. El Señor es tu guardián y tu sombra, el Señor está a tu diestra. Te preservará el Señor de todo mal, Él guarda tu alma. El te guarda al salir y al regresar; ahora y para siempre”. 

No veas solo la cuarentena, no te detengas allí. Mira más allá. Se te ha dado el Espíritu en todos estos años justo para esto: para sumergirte en el espíritu mismo de Jesús para ser como Él. Es ahora cuando cuentan los frutos del Espíritu: amor las 24 hs, paciencia a toda prueba, paz del Espíritu, dominio de sí mismo, amabilidad, y por sobre todo, ALEGRÍA! 

Jesús en sus 40 días de desierto, estuvo duramente probado, pero al día 41, ya era un hombre mucho más fuerte que el que ingresó en el día 1° de su “cuarentena”.  Ya estaba listo con todos los “anticuerpos” necesarios para enfrentar nuevos desafíos, y por, sobre todo, anunciar la Buena Noticia de la salvación a toda creatura.

El mundo estará diferente luego de esta “prueba universal”.

Y hemos de estar listos-como Jesús- para anunciar la única Buena Noticia que salva y que el mundo necesita: Jesús el Cristo.

Para que veas que ya está obrando Dios, lee el impactante testimonio a continuación, y verás que el Señor te está preparando para algo grandioso e inédito en tu vida.

Lee por favor lo que sigue: 

TESTIMONIO DEL MÉDICO IULIAN URBAN DE 38 AÑOS. ES DOCTOR EN LOMBARDÍA, ITALIA

DE ATEO A HUMILDE CREYENTE:

 “Ni en las más oscuras pesadillas he imaginado ver y vivir lo que está sucediendo aquí en nuestro hospital desde hace tres semanas. La pesadilla continua, el río se hace cada vez más grande. Al inicio llegaban algunos, después decenas y ahora cientos, y no somos más médicos que al inicio, pero pasamos a ser clasificadores como etiquetas decidiendo quién debe ser curado y quién enviado a morir en su casa, si bien todos han pagado sus impuestos italianos toda su vida al gobierno.

Hasta hace dos semanas, mis colegas y yo éramos ateos; era normal porque somos doctores que han aprendido que la ciencia excluye la presencia de Dios. Siempre me reía de mis padres cuando iban a la Iglesia.

Hace 9 días un sacerdote de 75 años vino a nosotros. Era un hombre gentil, tenía graves problemas respiratorios pero llevaba consigo una Biblia, y nos ha impresionado que se la leía a los moribundos mientras les tenía de la mano. Todos los médicos estábamos cansados, desanimados, psíquica y físicamente extenuados, cuando tuvimos tiempo para escucharlo.

Ahora tenemos que admitir: nosotros como humanos hemos llegado a nuestro límite y más no podemos hacer, mientras cada día mueren más personas. Y estamos exhaustos; tenemos dos colegas muertos y otros están contagiados.

Nos hemos dado cuenta que donde termina lo que puede hacer el hombre tenemos necesidad de Dios, y hemos comenzado a pedir Su ayuda cuando tenemos un minuto libre. Hablamos entre nosotros y no podemos creer que de feroces ateos pasamos ahora cada día en la búsqueda de nuestra paz, pidiendo al Señor que nos ayude a resistir para continuar curando los enfermos.

Ayer murió el sacerdote, que, hasta hoy, no obstante, hemos tenido 120 muertos en tres semanas, y estábamos hasta el tope cansados, destruidos, había logrado a pesar de sus condiciones, traernos una PAZ que no creíamos encontrar.

El sacerdote se fue al Señor y dentro de poco lo seguiremos también nosotros, si esto continúa así.

No he ido a casa desde hace 6 días; no sé cuándo comí la última vez, y me doy cuenta de mi limitación en esta tierra, pero quiero dedicar mi ayuda a los demás hasta mi último respiro. Estoy feliz de haber regresado a Dios mientras me circunda el sufrimiento y la muerte de mis semejantes.”

Testimonio relatado por: Gianni Giardinelli