La Experiencia de Pentecostés‬

La Experiencia de Pentecostés‬

Como cristianos estamos llamados a vivir un permanente Pentecostés, cada día debemos pedir ser bautizados en el Espíritu Santo para ser guiados con su poder y amor. Pero para entender qué significa Pentecostés debemos retornar a la escena en el aposento alto donde María, los Apóstoles y un grupo más de personas recibieron este poder de lo alto para ser testigos de Jesús. Es así que analizaremos en este artículo unos cuantos aspectos del primer Pentecostés narrado en el capítulo segundo de los Hechos de los Apóstoles:

“Al cumplirse, pues, los días de Pentecostés, estaban todos en un mismo lugar, cuando de repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento impetuoso que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban. Al mismo tiempo vieron aparecer unas como lenguas de fuego, que se repartieron y se asentaron sobre cada uno de ellos. Entonces fueron llenados todos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en diversas lenguas las palabras que el Espíritu Santo ponía en su boca”.

La primer característica que quiero resaltar es que todos estaban en un mismo lugar, esto significa unidad, no solo física sino también espiritual. Es así que para vivir un constante Pentecostés, debemos vivir como hermanos y hermanas, a semejanza de la primera comunidad cristiana, cuidando unos de otros. Pero más aún, debemos estar unidos espiritualmente, estar juntos en el “aposento alto”, es decir unidos todos como Iglesia con los lazos del mismo Espíritu Santo, en una misma y permanente oración: “Ven Espíritu Santo, Ven Espíritu Santo”.

En segundo lugar, el Espíritu Santo es creativo, original y sorprendente. En esta escena descendió como lenguas de fuego, como viento impetuoso. Pero en muchos otros pasajes bíblicos se mueve de diferentes maneras. Yo no recuerdo la homilía de mi Confirmación, pero jamás se me olvidará un domingo en California, donde atendía la misa dominical y sin saberlo un Obispo retirado está presidiendo las Confirmaciones en esa parroquia. Durante su homilía les dijo a los jóvenes que se confirmarían: ¿ustedes creen que el Obispo tiene poder para que el Espíritu Santo descienda hoy de una forma nueva sobre ustedes? Por si no creen, miren este foco que tengo en mi bolsillo. Miren no tienen luz, pero ahora observen como lo junto con mi anillo de obispo e inmediatamente el foco se encendió. Así cuando yo imponga mis manos sobre ustedes, el Espíritu Santo no descenderá en forma de fuego porque ya existe electricidad, pero lo seguro es que Él vendrá y los iluminará. Yo creo que estos jóvenes, al igual que yo, no olvidarán ese día. Es así que demos estar abiertos a las sorpresas del Divino Espíritu, lo seguro es que Él siempre descenderá cuando lo invoquemos. ¿De qué manera? Él es siempre diverso, a unos dará alegría, a otro lágrimas sanadoras, a otros paz, a otros descanso espiritual. Estemos abiertos a sus sorpresas y no lo encasillemos ya que Dios es siempre nuevo.

Finalmente, en esta escena, los Apóstoles empiezan a hablar en diversas lenguas. Es decir, cuando el Espíritu Santo desciende en Pentecostés, regala nuevos dones y carismas. El primordial deseo de vivir en un permanente Pentecostés, es el de ser llenos a plenitud por la presencia de Dios mismo. Pero como consecuencia del derramamiento del Espíritu Santo en nosotros, está el ser fortalecidos con dones y carismas. No siempre los dones que nosotros deseamos, pero sí los que el Espíritu sabe que necesitamos para cumplir la misión que Dios nos encomienda.

Por lo tanto, pidamos diariamente un derramamiento nuevo del Espíritu Santo, dejemos que Él nos sorprenda al dejarnos sentir su presencia en medio de nuestras vidas. Pidamos sin temor sus carismas, estando abiertos a los que Él desea regalarnos y así vivamos en un permanente Pentecostés, para poder gritarle al mundo con nuestra palabra y testimonio que Jesús está vivo.

Desafíos tras 53 años a nivel mundial y 50 años a nivel nacional

Desafíos tras 53 años a nivel mundial y 50 años a nivel nacional

Este tiempo de Gracia que estamos viviendo nos puede servir para reflexionar sobre la realidad de la RCC en Argentina luego de 50 años. 

Sí. La RCC en Argentina cumple 50 años de vida y de servicio. No es poco… Tampoco es mucho…

 Y si lo analizamos en profundidad, quizás no seamos muchos,  pero tampoco somos pocos…

Sumarse a este camino de santidad, a esta gran aventura evangelizadora, a esta misión de dar a conocer el amor de Dios manifestado en Jesucristo el Señor con la guía y el poder del Espíritu Santo es para locos… ¡Locos de amor y de pasión!

Un jubileo es tiempo de festejo y reflexión. Es tiempo de alegría y de preguntas. Estos 50 años, en mi opinión, el Equipo Nacional propondrá lo que ellos consideren necesario, nos tienen que adentrar en un camino de dos vías. 

Por un lado, la fiesta y la alegría del servicio realizado, con luces y sombras, pero siempre buscando ser fieles a la voluntad amorosísima de Dios. El Papa Francisco nos enseña el sentido profundo y verdadero de la fiesta: “Comenzamos por la fiesta, que es un invento de Dios. El libro del Génesis nos dice que al final de la creación Dios contempló y gozó de su obra. Dios nos enseña que festejar no es conseguir evadirse o dejarse vencer por la pereza, sino volver nuestra mirada hacia el fruto de nuestro esfuerzo con gratitud y con benevolencia… 

“… Desterremos esa idea de fiesta centrada en el consumo y en el desenfreno y recuperemos su valor sagrado, viéndola como un tiempo privilegiado en el que podemos encontrarnos con Dios y con el hermano “. (Audiencia 12/08/2015).

Me parece muy importante que nos acerquemos a nuestra historia con mirada agradecida, con el corazón contemplativo que nos permita ver el camino que Dios ha realizado. Ver la historia como “historia de salvación”. La historia de cada uno de nosotros, llamados por el Señor a encontrarnos con Él en la Renovación. La historia de cada uno de nuestros Grupos de Oración, en esta Parroquia concreta, en esta Diócesis. La historia de los que nos han precedido, de los que iniciaron, de los que todavía están, de los que no están, de los que ya partieron a la fiesta definitiva del Cielo. ¡Cuánto para contemplar! ¡Cuánto para agradecer! ¡Cuánto para festejar!

Por el otro, el tiempo de las preguntas, de la reflexión, del revisar, del definir los nuevos desafíos. Retomo en este aspecto lo que escribía el año pasado también para esta fecha. Algunos desafíos que nos confrontan. 

Desafíos en cuanto a la identidad

  • RENOVAR TODA LA IGLESIA. Está claro y el Papa Francisco lo ha dicho en varias oportunidades, la RCC como “Corriente de Gracia” está llamada a renovar toda la vida de la Iglesia. No es para algunos miembros sino para todos. No tiene un carisma particular como muchos movimientos sino el don de suscitar carismas para la Iglesia.
  • ASUMIR EL ROL QUE DIOS Y LA IGLESIA LE ENCOMIENDAN. El Papa Francisco ha insistido en que la RCC tiene un rol esencial en este tiempo concreto de la historia. El compartir en la Iglesia el Bautismo en el Espíritu Santo. Es un llamado fundamental e importantísimo. Somos la herramienta que Dios y la Iglesia quieren usar para llegar al corazón de los hombres de este mundo.
  • MADURAR EN LA COMUNIÓN. Especialmente con las demás expresiones de la RCC y con las demás estructuras de la Iglesia. En algunos lugares se percibe una ausencia de la RCC en la pastoral de conjunto de las comunidades y muchas veces una ausencia de diálogo real con las otras expresiones de la RCC como Corriente de Gracia. Es esencial para lograr los objetivos que la Iglesia nos propone el que maduremos en este aspecto. Diálogo sincero, cercanía, servicio desinteresado.
  • La RCC ha sido llamada por Dios para ser instrumento de conversión de los hombres. La conversión verdadera implica el deseo de la santidad. SER SANTOS es el mandato de Jesús. Y esto es una cosa seria, importante, que implica prioridades, actitudes y acciones. 

Algunos desafíos de la vida cotidiana.

  • Uno de los elementos esenciales de la RCC es la alabanza a Dios. Hoy se percibe una debilidad muy grande en este aspecto. Se canta mucho y se alaba poco. La alabanza es la clave de nuestra vida espiritual y comunitaria. Por eso se hace necesario fortalecer la alabanza en nuestros Grupos de Oración.
  • VIDA CRISTIANA. Creo que el mayor desafío que tenemos es lograr que los fieles que participan de la RCC comprendan y asuman que la RCC no es para sentirse bien sino para crecer y madurar en la vida espiritual y en la santidad. Deberemos orar y trabajar más en este sentido. Si los fieles no asumen una vida espiritual sana y verdadera será imposible que la RCC logre asumir y vivir los desafíos de este tiempo.
  • CENÁCULOS PENTECOSTALES. Nuestros Grupos de Oración están llamados a ser cálidos espacios de oración comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible en los que se renueve cada vez un Nuevo Pentecostés, una venida del Espíritu Santo, que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza para que la comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo que nos impida instalarnos en la comodidad, el estancamiento, y en la tibieza (Cfr. Doc. Aparecida nº 362).
  • PERSONALIZACIÓN. Así como Jesús se detuvo en medio de la multitud que lo apretujaba para descubrir a la mujer con hemorragias, así también nosotros debemos volver a detenernos ante cada hermano que llega a nuestro grupo de oración. Es verdad que hay muchas cosas por hacer, pero lo más importante es el hermano. Detenernos, mirarlo a los ojos, darle la importancia que merece, escucharlo atentamente. Después vendrá el resto.

Para celebrar y reflexionar.

¡Ven Espíritu Santo!

Historia: Chiquito Villalba

Historia: Chiquito Villalba

Hace 50 años la Renovación Carismática Católica llegaba a Argentina de la mano de hombres y mujeres que movidos por el Santo Espíritu no podían callar lo que habían visto y oído; pronto su fuego se extendió hacia todos los rincones de nuestro querido país.

En este año jubilar, el Equipo Coordinador Nacional, quiere plasmar en un libro la Historia de la Renovación Carismática Católica en Argentina; con mucha alegría he recibido la tarea que se me ha encomendado de recopilar y redactar este gran suceso.

Agradezco la cordialidad de aquellos antecesores a quienes he visitado personalmente y que generosamente me han donado su tiempo, valiosos documentos y su memoria: Osvaldo Pizarro, Chiquito Villalba, Pino Viana, Chacho Pereyra, Graciela Tortosa; la colaboración de Mabel Elisa Báez que me envió fotos de uno de los primeros encuentros en San Antonio de Arredondo; Myriam Mafone y Miguel Bouzas que me han ayudado con la entrevista al Padre Romero; a los hermanos que en este viaje al NEA me brindaron su acompañamiento y hospitalidad: Graciela Tortosa, Ricardo Morinigo y Sra., Marita Ojeda, Nilda, Alberto y Vilma.

Actualmente sigo pautando entrevistas y recopilando todo material que llegue a mis manos.

Pero, para que este trabajo sea lo más completo posible, necesitamos de la participación de todos ustedes a través de testimonios, datos, documentación, imágenes, etc…y que, sin dudas, enriquecerán nuestra historia. Me lo pueden enviar a: mirtalopezbsas@gmail.com / secrccba@gmail.com , mi celular: (02274)15400282

CHARIS: Argentina Presente

CHARIS: Argentina Presente

Argentina presente en la Primera Conferencia Internacional para Líderes de las Comunidades Carismáticas organizada por CHARIS

Del 15 al 17 de enero 2020 en Recife-Brasil tres argentinos participaron de la I Conferencia para líderes:

  • Asesor Nacional Padre Carlos Acosta, responsable de la Secretaría Nacional de Formación y Evangelización y responsable del Ministerio Nacional de Sanación y Liberación.
  • Oscar Martínez, representante de Comunidades de Alianza en Argentina, responsable de la Comisión de Ecumenismo, Diálogo y Política.
  • Silvia Diaz, quien fue a representar su Comunidad Adoremos al que Vive.

El Padre Carlos Acosta  nos comparte esta reflexión de lo vivido:

 Juan 3,8 nos dice: «El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.»

Las palabras del Señor a Nicodemo iluminan la experiencia vivida en Recife, Brasil, en el Encuentro de líderes de  Comunidades Carismáticas convocado por CHARIS. 

En un tiempo de crisis en las Órdenes Religiosas tradicionales por la falta de vocaciones, la unción y consagración que hemos recibido en el Bautismo no se agota. Es un nuevo tiempo, y el Espíritu inquieto de Dios es novedad. Sabemos que «todo sucede para bien de los que aman a Dios». Así como en los tiempos de mayor prueba para la Iglesia nacían nuevas Congregaciones, franciscanos, dominicos y las grandes  Órdenes-congregaciones, en el hoy de la Iglesia el Espíritu sigue originando nuevos carismas para edificación de su Iglesia. Pero sobre todo el Bautismo en el Espíritu ha despertado en el laico su conciencia de la consagración recibida en el Bautismo sacramental. Así el Señor promueve el deseo de una vida comunitaria dentro de la gran familia que es la Iglesia.

La vivencia y la experiencia de la vida comunitaria se vivía en un mismo idioma, a pesar de que había representantes de nuevas Comunidades de todo el mundo, el idioma de la Iglesia Católica era el idioma del Espíritu «un solo corazón y un solo espíritu».

Pidamos para la Argentina, en este año jubilar que estamos celebrando, que el Señor nos permita unirnos en un mismo trabajo evangelizador con las Comunidades que han surgido de esta bendita Corriente de Gracia que es la RCC, que se sanen todas las heridas que pueda haber  provocado la distancia y que también nos dé la gracia de acompañar y apoyar las nuevas Comunidades que el Señor va suscitando.

CHARIS. Primera Conferencia Internacional para Líderes de las Comunidades Carismáticas

Tres fueron las temáticas abordadas del 15 al 17 de enero 2020 en Recife-Brasil y compartida, alguna de ellas como formación en el idioma original de los disertantes en CHARIS

El miércoles 15 se abordó el enfoque sobre la “Evangelización de jóvenes” a partir de experiencias reproducibles de comunidades que trabajan con jóvenes.

  El  jueves 16 el tema fue el ”Tratamiento de abusos en las Comunidades”. Algunos pueden pensar que las comunidades carismáticas están a salvo de los problemas de abusos sexuales o abusos de autoridad que están en los titulares de todo el mundo; la realidad muestra que este no es el caso. Es importante reflexionar sobre este tema para tomar con humildad las medidas necesarias para prevenir este grave problema. Ver la formación de Jean-Luc Moens. 

El viernes 17 el tema fue “Avanzar en aguas profundas”. Las comunidades responden al llamado del Papa Francisco de «servir a la unidad del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, la comunidad de creyentes en Jesucristo y servir a los pobres y a los más necesitados de ayuda física o espiritual». 

Espíritu Santo: Fuego, parte I

Espíritu Santo: Fuego, parte I

Cuando estamos encendiendo el fuego para el asado o para el hogar, debemos avivarlo soplando fuertemente. Los más avezados usan un secador de cabello, ¡y funciona!, ¡créeme! Cada tanto debemos acercarnos a la fogata y agitarla para que las brasas calienten más y más hasta la temperatura ideal para hacer lo que tenga que hacer, un rico asado (barbacoa en otros países) o un fuego que calienta toda una atmósfera fría. Con seguridad, has recibido el Bautismo en el Espíritu Santo…y fuego. (Mateo 3,11; Lucas 3,16). Lo hizo Jesús en tu vida conforme a la sentencia bíblica que se oyó por boca de San Juan el Bautista: “Él los bautizará en Espíritu Santo y fuego”.

Pero te puede pasar a vos, me puede pasar a mí lo que a Timoteo. Esto me llamó poderosamente la atención en este fiel amigo y discípulo de Pablo. Timoteo era joven y pastor de una gran comunidad. Los obstáculos a vencer no eran pocos, pero parece que se estaba enfriando, ya sea por temor o porque el celo por la Buena Nueva del Señor estaba decayendo. Pablo no permitió que esto avanzara y le recuerda:
“te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.” 2 Timoteo 1,6. Necesitaba avivar el don, el carisma que ya estaba en él; tal como cuando uno sopla en el centro de los leños y la llama se reaviva.

Aquí hay dos caras de la misma moneda, déjame decírtelo: una es la persona misma de Timoteo (¿o tal vez vos, o yo?) y la otra es la mismísima Persona del Espíritu Santo.

Las brasas por sí solas tienden a cubrirse de cenizas y a apagarse, por eso necesitan del “avivamiento”. El fuego está allí, pero hay que avivarlo. ¡Alguien tiene que tomar la iniciativa! ¿Adivina quién? Vos. Sí, vos y nadie más que vos tiene la responsabilidad de que la llama no se apague.

Me encanta esta anécdota:
Había una vez un padre cuyas hijas siempre le hacían muchas preguntas.
Algunas, las sabía responder, otras, no tenía la mínima idea de la respuesta.
Como pretendía ofrecer la mejor educación a sus hijas, las envió para pasar las vacaciones con un viejo sabio que vivía en lo alto de una colina.
Este, a su vez, respondía todas las preguntas sin dudar.
Muy impacientes con esa situación, pues constataron que tal anciano era realmente sabio, decidieron inventar una pregunta que el sabio no supiera responder.
Pasaron algunos días y una de las niñas apareció con una linda mariposa azul y dijo a su hermana:
“¡Esta vez, el sabio no va a saber la respuesta!”
“¿Qué vas hacer?” Le preguntó la otra niña.
“Tengo una mariposa azul en mis manos. Voy a preguntarle al sabio si la mariposa está viva o muerta. Si él dijera que está muerta, voy a soltar mis manos y dejarla volar hacia el cielo. Si él dijera que está viva, voy apretarla rápidamente, aplastarla y, así, matarla. Como consecuencia, cualquier respuesta que el anciano nos dé va a estar equivocada.”
Las dos niñas fueron, entonces, al encuentro del sabio, que estaba meditando bajo un eucalipto en la montaña.
La niña se acercó y le preguntó si la mariposa en su mano estaba viva o muerta.
Calmo, el sabio sonrió y le respondió:
“Depende de usted. Ella está en sus manos.”

Esta es una cara de la moneda, lo que depende de ti. ¿Cómo avivas el fuego? Tres atizadores para reavivar la llama: Uno, ora (ve a 1 Timoteo 2,1). Dos, testifica el Evangelio de Jesucristo con poder (ve a 2 Timoteo 1,8; 4,2). Tres, ama como Jesús te ama, “les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros. Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado.” Juan 13,34. Ora, evangeliza con poder y ama.
Retomando el capítulo 1 de la 2° carta a Timoteo, vamos ahora al versículo 7 que nos revela la otra cara: “Porque el Espíritu que Dios nos ha dado, no es un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” Es el Espíritu Santo mismo.

El Espíritu Santo no genera temor en nosotros, “Porque el Espíritu que Dios les ha dado no los esclaviza ni les hace tener miedo. Por el contrario, el Espíritu nos convierte en hijos de Dios y nos permite llamar a Dios: «¡Papá!» (Romanos 8,15), sino más bien genera poder, amor y disciplina
(mente sana, dominio propio). ¡Todo discípulo necesita estas tres cosas!

El Espíritu Santo es el poder en nuestras vidas, “recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos…”(Hechos 1,8); “A Dios que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que actúa en nosotros” (Efesios 3,20); “Todo lo puedo en Cristo que me da la fuerza.” (Filipenses 4,13). Pablo usa la palabra «poder» en todas sus cartas, excepto en la que escribió a Filemón.

El Espíritu también nos da amor, porque el fruto del Espíritu es amor (Gál_5:22). Nuestro amor por Cristo, por la Palabra, por otros creyentes y por los perdidos debe proceder del Espíritu (Rom_5:5). El Espíritu también nos da disciplina y dominio propio; como resultado, no somos fácilmente arrastrados por nuestras emociones o circunstancias. Cuando el Espíritu está en control, experimentamos paz y sosiego, y el temor y la cobardía se desvanecen. Nótese Hch_4:1-22, el versículo Hch_4:13 en especial.

El Espíritu Santo nos da la disciplina, el dominio propio. La palabra original es sófronismós, una de las grandes palabras griegas intraducibles. Alguien la ha definido como » la sensatez de la santidad.» Otro como «el dominio propio frente al pánico o la pasión.» Es el Espíritu el único que nos puede dar ese dominio propio que nos mantendrá libres tanto de ser arrebatados como de salir huyendo. Ninguna persona puede nunca dirigir a otras a menos que se haya dominado a sí misma. Sófronismós es ese dominio propio que Dios da que hace a una persona capaz de dirigir a otros porque ella misma es antes de nada servidora de Cristo y dueña de sí misma.

Y todo tiene un propósito clarísimo, lo leemos en 2 Tim 1,8.  

Veamos. El “-Por tanto…” indica el para qué lo anterior.

«-no te avergüences…». El tiempo del verbo griego significa «nunca te avergüences», y no, «que dejes de avergonzarte». Timoteo no se había avergonzado del Evangelio; que no empiece a hacerlo ahora. Ni vos ni yo nos avergonzaremos. En Rom 1,16 Pablo explica por qué no hay que sentir vergüenza por el Evangelio: “No me avergüenzo de la Buena Noticia (Evangelio), porque es poder de Dios para salvación a todo el que cree”.

—»de dar testimonio de nuestro Señor». El texto griego no dice «dar testimonio»; dice, «no te avergüences del testimonio de nuestro Señor «. Es clarísimo.

–“sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por la Buena Noticia, ayudado por el poder de Dios”. El Espíritu Santo, Fuego de Dios, te dará poder para soportar todo sufrimiento que acarree el anunciarle y testificarle. ¿Pero sabes qué? No estás solo, otros también soportarán contigo estos desafíos de anunciar sin vergüenza la Buena Noticia de Jesús.

¿Ya tienes en claro las dos caras de la moneda?

Homilía Mons Han Navidad 2019

Homilía Mons Han Navidad 2019

Homilía – Monseñor Han Lim Moon 

Solemnidad del Nacimiento de Jesús

¡¡¡La noche que marcó «un antes y un después» en la historia de la humanidad!!!

¿Quieres que sea también tu «Noche Buena»?

La “Noche Buena” se distingue claramente de un “buenas noches”, que es un simple saludo deseando un buen reposo. En cambio, “Noche Buena” señala una noche en que sucedió un acontecimiento tan bueno e importante, el nacimiento de Jesucristo, que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad, como lo vemos en nuestro calendario, independientemente de la fe que tenga o no en Él.

¿Por qué este acontecimiento es tan importante?

En primer lugar, esta noche apareció una gran luz en medio de la oscuridad de muchos hombres que viven sin tener orientación en su vida, ni en su camino. Y esa gran luz que apareció se llama Jesús, que quiere decir, “Dios Salva”, ya que Él salva a los hombres de esa oscuridad, de esa desorientación, del desánimo, de la desesperanza que están en lo profundo de su corazón. A partir de esa luz de Jesucristo los hombres que lo aceptan, empiezan a ver y recuperar el sentido de la vida y la esperanza (cf. San Juan 9, 4-5).

En segundo lugar, esta Noche Buena Dios rompió el silencio. Ese silencio de la indiferencia, de la frialdad, de la incomunicación, que  marca “distancia” a pesar de la “cercanía física”, que hace mal al hombre, del cual todos tenemos experiencia. Esta noche Dios rompió ese silencio con su Palabra que se hizo carne y habitó entre nosotros (cf. San Juan 1, 1- 15), que se llama Jesús, Hijo de Dios, quien salva rompiendo el muro de la incomunicación y de la división entre Dios y los hombres y de los hombres entre sí. Jesús nos salva como Palabra que comunica y reconcilia, creando la comunión con Dios y entre los hombres. ¡Cuánta necesidad tenemos de comunicación, diálogo y comunión! Y ¡Cuántas incomprensiones, divisiones, odio y guerras evitaríamos si tuviéramos diálogo! ¡Nos haría más hermanos!

La Palabra de Dios, de la cual hablamos esta noche, no la escuchamos, sino que la abrazamos porque la Palabra se hizo Bebé entre nosotros. Al abrazarlo, poco a poco, Él comienza a “derretir” la rigidez de la incomunicación y de la desunión. Efectivamente, cuando uno besa y abraza a un bebé, aunque él no sabe hablar como los adultos, realmente nos transmite ternura, amor, vida, paz, pureza, consuelo, aliento, esperanza. 

Por eso, te invito a que abraces con ternura la Palabra de Dios hecha Bebé, Jesús, para que Él sea, en esta noche, Palabra de tu reconciliación y de tu comunión, casi sin que te des cuenta. Porque Él vino a habitar entre nosotros como Palabra de la verdadera comunión. ¡Ojalá que encuentres entre tus familiares y amigos un bebé para tenerlo en tus brazos un largo rato, esta experiencia te ayudará muchísimo a comprender este misterio maravilloso!

Por último, quiero remarcar que esta noche Dios tomó la decisión de regalarnos a su Hijo más allá de querer recibirlo o no de nuestra parte, no es que Dios expresó su deseo con un “buenas noches”. Por esta maravillosa decisión de Dios a nuestro favor, la llamamos “¡Noche Buena!”.

Por eso, en esta Noche Buena alabamos a Dios Padre por su decisión, alabamos a Jesucristo, la Luz y la Palabra de comunión. Alabamos al Espíritu Santo quien engendró a Jesús en el seno de la Virgen María; y a Ella le damos gracias, muchas gracias porque nos trajo a Jesús, la Palabra hecha Bebé. ¡Feliz Noche Buena, Feliz Navidad para ti y para toda tu familia! Amén.