JMJ 2019 y los jóvenes de RCC

JMJ 2019 y los jóvenes de RCC

Misión Continental (16-20 Enero)

Como parte del proyecto “Corazón en Fuego”, la Secretaría Latinoamericana de Jóvenes organizó la Misión Continental los días 16 al 20 de Enero, en la cual más de 120 jóvenes de la RCC del continente fueron enviados a misionar  en la diócesis de Pesé en Chitré, Panamá, unos días antes de la JMJ. Los jóvenes salieron a las calles de Panamá a hacer lío como lo dice el Papa Francisco, llevando a las personas al encuentro con un Jesús vivo y resucitado por medio del Kerigma. La misión consistió en el visiteo casa por casa, evangelización, Horas Santas, asambleas de oración, conciertos y callejoneadas.

¡Hemos sido testigos de tantos valientes misioneros que desde una Fe sencilla y carismática han anunciado el Nombre de Jesús en las calles!

JMJ  Panamá 2019 (22 al 27 de Enero)

Día 22 Enero. Encuentro Mundial de Jóvenes RCC

Bajo el lema “Levanta la mirada, la cosecha está lista” el Servicio Internacional de la Renovación Carismática Católica (ICCRS) en asociación con el Consejo Católico Carismático Latinoamericano (CONCCLAT) organizó el Encuentro Mundial de Jóvenes de la RCC, donde miles de jóvenes pertenecientes a la juventud carismática del mundo entero, se reunieron el 22 de Enero desde las 8hs en el Estadio Maracaná, Ciudad de Panamá. En ese primer día se vivió allí una jornada muy bendecida, colmada de alabanzas, predicaciones, oraciones, Hora Santa y un nuevo derramamiento del Espíritu Santo.

Días 22 al 27 de Enero

Bajo el Lema “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra” del 22 al 27 de Enero se realizó la JMJ en la ciudad de Panamá. La misma  reunió alrededor de 900.000 jóvenes de todo el mundo quienes respondieron a la invitación del Papa Francisco. Él durante la JMJ que incluyó distintos momentos tales como la Ceremonia de Acogida, Viacrucis, Vigilia y Misa de Envío, animó a los jóvenes con mensajes motivadores y de esperanza. Entre ellos destacamos  algunos:

  • ¡Sean Constructores de puentes!
  • María, es la “influencer” de Dios.
  • ¡Ustedes jóvenes son el ahora de Dios!
  • Que vuestro “sí” siga siendo la puerta de ingreso para que el Espíritu Santo nos regale un nuevo Pentecostés a la Iglesia y al mundo.
  • Dejemos que el Señor nos enamore y nos lleve hasta el mañana.

Han sido días inolvidables, de mucha bendición en Panamá.

¡Realmente se vivió una gran fiesta que llenó de alegría a toda la Iglesia!

Radio Carisma Córdoba

Radio Carisma Córdoba

¿Sabías que Radio Carisma Córdoba ya cumplió dos años de transmisión ininterrumpida por Internet?

Todos los que formamos parte de este maravilloso medio digital de Evangelización estamos muy felices y queremos agradecer a nuestros oyentes en Córdoba y en otros lugares del país y del mundo, quienes a diario se comunican con nosotros para compartir sus vidas, comentando cómo la radio los forma e informa, los reconforta, los acompaña y cómo se unen a nuestra oración.

¡Te animamos a que nos escuches desde tu celular bajando la APP o desde nuestro sitio web www.radiocarismacordoba.org, o desde nuestra fan page radiocarismacórdoba ! ¡Ésta es tu Radio!

Queremos contarles que durante estos dos años hemos tenido la gracia de contar con importantes visitas de Predicadores nacionales e internacionales que tanto nos enriquecieron. También deseamos reconocer las oraciones, motivación y acompañamiento de la Fraternidad de Grupos de Oración de la Arquidiócesis de Córdoba, de “Café con Dios” y nuestra querida Corriente de Gracia a nivel Regional y Nacional.

Cada vez son más los que se adhieren a esta propuesta de Evangelizar y difundir la Buena Noticia por las redes en esta era digital. Ya el mismo Papa Francisco nos anima al decir que “La presencia de la Iglesia en la red no es inútil. Al contrario, es indispensable estar presentes con un estilo evangélico”.

Nuestra Historia

Radio Carisma Córdoba nació en el Jubileo de Oro de RCC, en respuesta a muchas oraciones que anhelaban tener un espacio para expresar que Jesús está Vivo y comunicarlo al mundo a través de la red.  La primera transmisión de esta Radio Carismática Católica fue el 18 de Febrero de 2017 a las 10 de la mañana de un bendecido y lluvioso día.

Toda obra o creación conlleva una gestación y la radio no es la excepción. Nueve meses antes de su debut al aire y tras pedir una nueva Efusión, un 15 de junio de 2016, comienza el trabajo de un equipo de Servidores carismáticos cordobeses, acompañados por el Equipo Coordinador Arquidiocesano, guiados por Antonio Melone, su Coordinador, que se reúnen con el propósito de buscar los caminos para crear la infraestructura que implica una radio on-line.

Así comenzó aquel tiempo de discernimiento y trabajo para este proyecto gestante. Entre desafíos y encargos, entregas generosas en tiempo, servicio y dinero por parte de hermanos en la fe, a pasos firmes, la misión, a través del discernimiento, cada día era más clara: Córdoba necesitaba una Radio que brindara información por y para la RCC. El Señor había colocado la semilla hacía mucho, y era el tiempo  de dar frutos visibles, era tiempo de empezar a administrar un medio de comunicación.

El primer programa emitido fue “En Sintonía con el Espíritu” que a la fecha lleva 98 programas. Este medio online cuenta con más de 50 voluntarios que dan vida a 14 programas en vivo y 2 pregrabados desde Salta y Tandil que se transmiten semanalmente.

En este proceso de constante crecimiento, se ha logrado poder  transmitir desde cualquier lugar, y siempre se está trabajando para mejorar nuestro servicio al Señor.

¡Es hermoso ver la acción poderosa del Espíritu Santo en esta obra y la alegría en cada uno de los hermanos que responden al encargo de anunciar con creatividad a un Jesús Vivo!

Si deseás sumarte a través del testimonio, no dudes en comunicarte con nosotros, te lo repetimos, ésta es tu radio. Lo que se quiere vivir es la cercanía con la historia del prójimo y desde ahí acompañar todo lo que Dios pueda hacer, a imagen del Buen Samaritano del Evangelio.

52 años de Gracia. Una alegría y un desafío

52 años de Gracia. Una alegría y un desafío

Cuando los estudiantes y profesores de Pittsburgh se fueron de retiro a “El Arca y la Paloma” no sabían lo que iba a suceder y de qué manera la Providencia de Dios les tenía preparada una sorpresa que transformaría la vida de la Iglesia.

Cansados y desalentados por los múltiples proyectos de evangelización que al poco tiempo terminaban languideciendo y deseosos de vivir algo distinto, se embarcaron en la aventura conocida después como “El Fin de Semana de Duquesne”.

Se tomaron un fin de semana para meditar y reflexionar sobre los primeros 4 capítulos del Libro de los Hechos de los Apóstoles, pero lo que vivieron nunca pudieron ni siquiera soñarlo. La transformación completa de la vida al ser bautizados en el Espíritu Santo. Además de lo personal también estuvo lo comunitario. El testimonio y el cambio de vida llevó a que en muy poco tiempo esta naciente Corriente de Gracia se convirtiera en un torrente abundante. Tan abundante que 52 años después son más de 120 millones de bautizados que han sido tocados por la Gracia de Dios.

Dios suscitó la RCC porque quería y quiere transformar la vida de los bautizados, de la Iglesia y del mundo entero.

Hoy nosotros, herederos de esos estudiantes y profesores, disfrutamos de ser parte de esta historia. Somos quienes hemos tomado la antorcha para pasarla a las siguientes generaciones. Los que hemos sido llamados por Dios en este aquí y ahora de la Iglesia y el mundo para llevar adelante la misión siempre perenne de evangelizar a todos los hombres de todos los tiempos.

Les propongo algunos desafíos para esta etapa. Creo que sin haberlos olvidado, tal vez no sean los que hoy motiven nuestro accionar cotidiano. A veces se percibe como un estancamiento o debilitamiento de nuestros Grupos de Oración y creo que es porque perdimos de vista los grandes desafíos que hoy tenemos.

Los divido en dos grupos. Uno en cuanto a la conciencia, responsabilidad e identidad de la RCC. Otro, mucho más práctico y cercano y que hace referencia a la vida cotidiana de la RCC. Ambos se complementan. Si no tengo una mirada grande, lo pequeño carece de sentido. Y si no hago lo pequeño, nunca podré lograr lo grande.

 Desafíos en cuanto a la Identidad

  1.  RENOVAR TODA LA IGLESIA. Está claro y el Papa Francisco lo ha dicho en varias oportunidades. La RCC como “Corriente de Gracia” está llamada a renovar toda la vida de la Iglesia. No es para algunos miembros sino para todos. No tiene un carisma particular como muchos movimientos sino el don de suscitar carismas para la Iglesia.
  2.  ASUMIR EL ROL QUE DIOS Y LA IGLESIA LE ENCOMIENDAN. El Papa Francisco ha insistido en que la RCC tiene un rol esencial en este tiempo concreto de la historia:” El compartir en la Iglesia el Bautismo en el Espíritu Santo”. Es un llamado fundamental e importantísimo. Somos la herramienta que Dios y la Iglesia quieren usar para llegar al corazón de los hombres de este mundo.
  3. MADURAR EN LA COMUNIÓN. Especialmente con las demás expresiones de la RCC y con las demás estructuras de la Iglesia. En algunos lugares se percibe una ausencia de la RCC en la pastoral de conjunto de las comunidades y muchas veces una ausencia de diálogo real con las otras expresiones de la RCC como Corriente de Gracia. Es esencial para lograr los objetivos que la Iglesia nos propone el que maduremos en este aspecto. Diálogo sincero, cercanía, servicio desinteresado.
  4. SANTIDAD. La RCC ha sido llamada por Dios para ser instrumento de conversión de los hombres. La conversión verdadera implica el deseo de la santidad. SER SANTOS es el mandato de Jesús. Y esto es una cosa seria, importante que implica prioridades, actitudes y acciones.

Algunos desafíos de la vida cotidiana

 1.      ALABANZA. Uno de los elementos esenciales de la RCC es la alabanza a Dios. Hoy se percibe una debilidad muy grande en este aspecto. Se canta mucho y se alaba poco. La alabanza es la clave de nuestra vida espiritual y comunitaria. Por eso se hace necesario fortalecer la alabanza en nuestros Grupos de Oración.

 2.      VIDA CRISTIANA. Creo que el mayor desafío que tenemos, es lograr que los fieles que participan de la RCC comprendan y asuman que la RCC no es para sentirse bien sino para crecer y madurar en la vida espiritual y en la santidad. Deberemos orar y trabajar más en este sentido. Si los fieles no asumen una vida espiritual sana y verdadera será imposible que la RCC logre asumir y vivir los desafíos de este tiempo.

 3.      CENÁCULOS PENTECOSTALES. Nuestros Grupos de Oración están llamados a ser cálidos espacios de oración comunitaria que alimenten el fuego de un ardor incontenible en los que se renueve cada vez un Nuevo Pentecostés, una venida del Espíritu Santo, que renueve nuestra alegría y nuestra esperanza para que la comunidad cristiana se convierta en un poderoso centro de irradiación de la vida en Cristo, que nos impida instalarnos en la comodidad, el estancamiento, y en la tibieza (Cfr. Doc. Aparecida nº 362).

 4.      PERSONALIZACIÓN. Así como Jesús se detuvo en medio de la multitud que lo apretujaba para descubrir a la mujer con hemorragias, así también nosotros debemos volver a detenernos ante cada hermano que llega a nuestro Grupo de Oración. Es verdad que hay muchas cosas por hacer, pero lo más importante es el hermano. Detenernos, mirarlo a los ojos, darle la importancia que merece, escucharlo atentamente. Después vendrá el resto.

  52 AÑOS DE GRACIA. UNA ALEGRÍA Y UN DESAFÍO.

¿LO PENSAMOS?

EL MIEDO

EL MIEDO

SANACIÓN INTERIOR DEL MIEDO

Mons. Uribe Jaramillo.

 “Estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz sea con vosotros”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor. Jesús repitió: “La paz con vosotros. Como el Padre me envió, Yo también os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo, a quien perdonéis los pecados les quedan perdonados, a quienes se los retengáis les quedan retenidos”. 

Señor Jesús, quiero proclamar tu Señorío, quiero glorificarte porque eres nuestra paz, quiero bendecirte porque Tú eres el único que regalas la paz verdadera. Gracias por la paz que diste a tus discípulos el día de tu Resurrección, gracias Señor porque en tu bondad quisiste quitar el miedo que había en ellos. “No temáis, les dijiste, la paz sea con vosotros”. Apiádate, Señor, de nosotros también ahora. Tenemos miedo, Tú lo sabes, mucho miedo, Señor. Destruye con tu paz, con tu amor, con tu serenidad, el miedo que nos domina, el miedo que nos tiene enfermos, Señor. Tú eres nuestro Salvador, Jesús, sálvanos del miedo, inúndanos de paz, concédenos la plenitud de tu Espíritu para que experimentemos el gozo verdadero. Gracias, Señor. 

Estamos viviendo la hora maravillosa de la Renovación espiritual carismática, estamos frente a la gran novedad para nosotros, como obra del Espíritu, que es el amor paternal de Dios, “Padre de misericordias y Dios de todo consuelo”, que nos llena de alegría en medio de nuestras tribulaciones. Estamos descubriendo por obra del Espíritu la gran novedad que es Cristo,” el mismo ayer, hoy y por los siglos”, como nos dice la epístola a los Hebreos. Y estamos descubriendo la gran novedad que es el Espíritu Santo, cuyo amor y cuya acción estamos experimentando en nuestras vidas. Gracias al Señor por este beneficio.

Si algo es seguro como doctrina es la referente a la Renovación espiritual carismática. La Renovación nos permite creer que lo que hizo el Señor por su Espíritu el día de Pentecostés lo hace también ahora en la Iglesia, ella está viviendo actualmente su nuevo Pentecostés. Lo que necesitamos hacer ahora es preparar nuestras vidas para esa invasión del amor y de la bondad del Espíritu del Señor. No se trata de adquirir doctrina únicamente, se trata de algo más importante, experimentar en nosotros la acción amorosa del Señor, la curación que Él quiere hacer de nuestros cuerpos y especialmente de nuestros corazones que están enfermos.

Cuando la gente que ha presenciado el prodigio de Pentecostés, dice con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: “¿Qué hemos de hacer, hermanos?” Pedro les contestó: “Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el Nombre de Jesucristo para remisión de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. La promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro”.

El Señor es el Emmanuel (“Dios con nosotros”), Él nos busca siempre, pero quiero que nosotros salgamos también a su encuentro. Esto es lo que Él nos dice por su apóstol: “Convertíos, volveos hacia Mí, dejad vuestros malos caminos, abrazad el bien”. La palabra “metanoia” que significa “conversión” quiere decir “caminar hacia adelante, buscar a Jesús”, por eso la conversión es necesaria para nosotros constantemente. Con frecuencia las faltas nos alejan del Señor y necesitamos volvernos hacia Él, convertirnos, Es decir, necesitamos conocer con la luz del Espíritu nuestra realidad de pecadores, sentirnos manchados como en verdad lo estamos, para acercarnos con fe a Cristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y decirle: “Lávame más, Señor, límpiame de todo pecado, lávame con tu Sangre sacerdotal. Borra, destruye todas mis culpas”.

Una de las gracias que debemos pedir con frecuencia es la de sentir nuestra realidad de pecadores, la de sentirnos manchados para acercarnos con confianza a nuestro Padre y decirle: “He pecado contra el cielo y contra Ti”, para acercarnos con confianza a Jesús nuestro Salvador, para pedir que su Sangre limpie todas nuestras miserias.

Pero la Renovación nos está mostrando una cosa muy importante: no basta recibir el perdón de los pecados para disfrutar de la experiencia amorosa de Dios, necesitamos algo más: la curación interior, la sanación del corazón enfermo, para que éste pueda experimentar la efusión del amor del Señor. Además del perdón de los pecados necesitamos la sanación interior, una curación interior que solamente puede realizar en nosotros el amor de Dios, que sólo puede efectuar en nosotros la paz de Cristo.

Encontramos a personas que después de grandes esfuerzos por disfrutar del amor del Señor, continúan en una sequedad tremenda. Ellos a veces se preocupan y piensan: Todo esto se debe a falta de generosidad, a falta de arrepentimiento del pecado, por no haberle dado al Señor lo que me pide. Muchas veces la causa es muy distinta. Se trata de personas que están bloqueadas por el miedo y por el odio. Los canales, podríamos decir, que llevan el amor del Señor están bloqueados por el pavor, por los recuerdos dolorosos, por la falta de perdón interior.

Este miedo y este odio impiden que llegue a ellos el río del Espíritu, que llegue a ellos el raudal de la paz. El plan del Señor es darnos su paz en plenitud: “Haré descender sobre ella como ríos la paz”, son sus palabras a través de Isaías. Él nos habla también de su Espíritu en forma de “ríos de agua viva” que deben inundarnos, que deben llenarnos de frescura, que deben llenarnos de pureza y de fecundidad. Él quiere darlo todo a torrentes. Hablando de su Espíritu ha dicho: “Lo derramaré sobre toda carne”, pero Él también añade: “Abre tu boca y Yo la llenaré”.

Depende mucho también de nuestra capacidad de recibir, depende también mucho de nuestra situación personal. El Señor quiere darnos en plenitud, pero también tiene en cuenta nuestras limitaciones. Y son el odio y son el miedo los que limitan en gran parte la comunicación del amor, de la paz, de la suavidad del Señor. Por eso, la experiencia del Señor en nosotros es, a veces, muy tenue; a veces, podríamos decir “imperceptible”.

El relato del Evangelio de San Juan que oímos hace poco nos demuestra cómo el Señor, antes de dar su Espíritu, destruye el miedo que se ha apoderado de los apóstoles. “No temáis, les dice, no temáis”, les dice dos veces. Y solamente cuando ha efectuado esta curación interior del miedo, les dice: “Recibid el Espíritu Santo”. Es que únicamente en ese instante están preparados, después de recibir la curación interior, para recibir el don del Espíritu.

Es preciso antes que todo, que nos convenzamos de la necesidad que tenemos de curación interior. Este es el primer paso. Para esto se requiere conocer un poco la realidad de nuestro mundo interior enfermo. Hoy afortunadamente contamos con el rico aporte de la psicología. Los psicólogos nos hablan ahora lo que ellos llaman “los cuatro principales demonios que nos atormentan”. Son ellos: el miedo, el odio, el complejo de inferioridad y el complejo de culpa. Claro, que nuestros problemas no se limitan a estos cuatro, pero estos son los principales.

La experiencia me demuestra que tal vez el peor de todos esos “demonios”, empleando el término psicológico, es el del MIEDO. Cuando el niño nace, teme solamente dos cosas: una caída y los ruidos fuertes. En ese momento no conoce todavía los peligros y por eso sus temores son muy limitados, pero pronto empiezan a acumularse en él los miedos por todo lo que va sufriendo y por los peligros que va descubriendo. Si efectuásemos un test entre las distintas personas que nos acompañan, encontraríamos cómo en cada una de ellas se ha acumulado una serie verdaderamente grande de miedos. Hallaríamos miedos tan infantiles, llamémoslos así, como el que tienen por ejemplo muchas mujeres a los ratones, y en los hombres encontraríamos otros por el estilo. Lo que sucede es que, porque se trata precisamente de miedos que delatan nuestro infantilismo, generalmente los ocultamos o, por lo menos, procuramos ocultarlos. El hecho indiscutible es que todos hemos acumulado miedo y que todos estamos enfermos de miedo.

Pero, tal vez, no hemos caído en la cuenta de que quizá muchos de nosotros hemos acumulado miedo al Señor. ¿Por qué tanta dificultad para entregarnos totalmente a Cristo? ¿Por qué, eso que podríamos llamar “pavor”, para hacerle nuestra entrega total? Seguramente porque, en el fondo, tememos que Él nos va a pedir mucho, que nos va a exigir esto o aquello, que nos va a pedir “algo” a lo cual nos sentimos íntimamente apegados, porque en realidad va a exigir de nosotros la inmolación de los que, en realidad, son nuestros ídolos. Y esto es demasiado costoso. Toda entrega amorosa es exigente, toda entrega amorosa entraña un riesgo. En lo humano, hay que inmolar muchas cosas cuando se realiza la unión matrimonial, hay que renunciar a muchos gustos personales para disfrutar del beneficio de esta unión santificada por el Señor. En lo espiritual sucede lo mismo, la entrega amorosa al Señor exige la inmolación de los ídolos, pero debemos tener seguridad de que Aquel a quien nos entregamos es el Señor, es el fiel, es el infinitamente bueno, el que nunca ni cansa ni se cansa, el que no va a traicionarnos. Solamente cuando hablamos de Cristo podemos exclamar: “Sé a quién he creído, sé en quién he confiado”, esto no podemos decirlo de ninguna de las criaturas, solamente podemos afirmarlo del Señor Jesús. Pero Cristo es el Señor y, por lo mismo, puede disponer de nosotros y de lo nuestro como lo desee, como quiera.

Esto es lo que nos causa pavor, lo que nos produce miedo, el reconocimiento del Señorío del Señor, nos pone frente a nuestra realidad, a nuestra realidad de siervos, a nuestras limitaciones, a la obligación que tenemos de “amar al Señor con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas”, al deber que tenemos de demostrar prácticamente el Señorío del Señor con la destrucción de los ídolos que se oponen a su gloria. La entrega amorosa que hacemos al Señor nos pone en posesión de Cristo, en posesión de su Espíritu, en posesión de sus riquezas. Por eso merece bien la pena sacrificar todo lo que Él nos pida para lograr esta bendición.

Tengamos muy presente que entrar en la Renovación Carismática no es entrar en un camino fácil, como tal vez algunos lo imaginan. Entrar en la Renovación Carismática es entrar en el camino del renunciamiento, del don total, de la generosidad constante para, a su vez, disfrutar de la manifestación también continua del amor del Señor.

Recordemos que, como nos dice el evangelista S. Lucas, después de que Cristo recibe en el Jordán la Unción del Espíritu, de su poder, es conducido por este mismo Espíritu hacia el desierto para allí ser tentado por el demonio. Al Jordán le sigue el desierto con sus privaciones y sus tentaciones, pero Cristo triunfa allí porque tiene el poder del Espíritu, por eso al final el demonio se aleja de Él y los ángeles se acercan para servirle. Entregarse a Cristo es entregarse a un futuro desconocido, pero a un futuro que está en sus manos, en sus manos amorosísimas.

No sabemos lo que Él va a disponer para nosotros y en nosotros, pero tenemos la seguridad de que es el Señor y que es el Amor y que es la Fidelidad. Pero, a pesar de ese concepto que tenemos del Señor, como no sabemos qué nos va a quitar, a dónde nos va a conducir, qué va a ser de nosotros, de qué va a privarnos, nos causa miedo. Yo soy el primero en experimentar este miedo, es muy difícil superarlo, solamente cuando poseamos la plenitud del Espíritu, cuando recibamos la fuerza del Espíritu, entonces desecharemos este miedo que tanto nos perjudica y que desafortunadamente impide muchas veces la entrega generosa, alegre y sobre todo total al Señor.

Solamente cuando logremos, con la gracia del Espíritu, dominar este miedo a Jesús nos entregaremos totalmente a Él y Él se entregará también a nosotros. Solamente entonces le abriremos la puerta de nuestro corazón y Él entrará. En el Apocalipsis nos ha dicho: “He aquí que estoy a la puerta y llamo, si alguno me abre, entraré, cenaré con él y él conmigo”, pero solamente abriremos la puerta a Cristo cuando perdamos el miedo al Señor.

Por eso, lo primero que tenemos que hacer es ORAR, para que desaparezca de nosotros ese miedo al Señorío de Cristo. Es preciso orar mucho por esta intención. Si algunos han superado ya esta etapa, si algunos pueden afirmar que no temen al Señor, están en una situación sumamente positiva y ventajosa. Pero seguramente muchos necesitamos orar por esta necesidad, la liberación del miedo que, en una u otra forma, nos impide entregarnos al Señor.

Para esto necesitamos recordar las palabras de Cristo: “Yo soy. No temáis”. En la medida en que adquiramos seguridad en la presencia de Cristo en nuestras vidas y fe en su amor, desaparecerá de nosotros el miedo a todo, pero primero el miedo a Él.

Recordemos cómo Jesús sanó ante todo el miedo de sus apóstoles. Pocas personas encontramos dominadas por el miedo como estos apóstoles que habían vivido muy cerca de Jesús. Sin embargo, en el momento de la Pasión, por ejemplo, huyen cuando Cristo cae en manos de sus enemigos. Él lo había ya profetizado: “Herirán al pastor y se dispersarán las ovejas”.

Pero como solamente es Él el que sana del miedo, solamente Cristo sana del miedo al comunicarnos su Espíritu, por eso Él el día mismo de su Resurrección adelanta esta curación interior de los apóstoles: “Yo soy. No temáis”. Es Él también quien por su Espíritu sana en nosotros el miedo que hemos acumulado en este campo. Pero los apóstoles quedaron curados plenamente del miedo únicamente el día de Pentecostés, hasta ese momento han estado con las puertas cerradas. Solamente salen al balcón ese día para predicar a Cristo, para ser testigos de Cristo. ¿Por qué? Porque como nos dicen los Hechos de los Apóstoles, “quedaron todos llenos del Espíritu Santo”. Esta plenitud del Espíritu es distinta de la recepción del Espíritu, ellos lo habían recibido el día de la Resurrección, pero la plenitud del Espíritu, con su poder total, solamente la adquieren el día de Pentecostés. También nuestra sanación interior del miedo y del miedo a Cristo será una realidad cuando recibamos la plenitud del Espíritu, cuando quedemos llenos también del Espíritu del Señor, cuando seamos bautizados en su Espíritu. Esta es la verdad que estamos descubriendo actualmente por medio de la Renovación Carismática.

Uno de los primeros efectos de la Efusión del Espíritu es la seguridad interior. La fuerza del Espíritu destruye en nosotros el miedo que es debilidad, en cambio adquirimos entusiasmo por Cristo. El Señor, antes de la Ascensión, les dice a los apóstoles: “Recibiréis el poder del Espíritu y seréis mis testigos hasta los confines de la tierra”. Antes de Pentecostés, los apóstoles no pueden dar testimonio de Cristo porque tienen miedo. Pensemos en el caso de S. Pedro: a pesar de sus promesas de fidelidad, promesas que eran sinceras cuando las hizo, durante la Pasión niega a Cristo y aún con juramento y delante de una esclava. “No conozco a ese hombre”, dice. Y ¿por qué este cambio? Porque en ese momento Pedro está dominado por el miedo, no puede ser testigo de Jesús; conoce a Jesús y ama a Jesús, pero tiene miedo y por esto no puede dar testimonio del Señor ni puede confesar al Señor.

Pero este Pedro que niega al Señor delante de una esclava, será el que el día de Pentecostés lo proclamará con alegría y con valor, lo hará sin miedo, y esto sucederá en los meses y en los años siguientes, nada lo detendrá, será el testigo fiel del Señor. ¿Por qué este cambio? Porque el Espíritu del Señor al colmarlo el día de Pentecostés lo sanó del miedo, le dio seguridad interior, lo llenó de fortaleza y lo convirtió en testigo del Señor Jesús.

La gran necesidad que tiene ahora la Iglesia, la gran necesidad del mundo en este momento es la de testigos de Jesús. Hay muchos predicadores del Señor, hay muchas personas que pueden hablar de Él, pero son pocas las que se atreven a dar testimonio del Señor, a ser sus testigos en los ambientes difíciles. En un medio universitario, por ejemplo, las personas en una conversación están exponiendo criterios anti-evangélicos, la gran necesidad de la época presente es la de testigos de Cristo, pero esto lo lograremos únicamente cuando el Espíritu del Señor, al derramarse en nosotros, nos quite el miedo, nos libere del temor; nos dé seguridad, nos llene de fortaleza. y cuando Cristo nos da seguridad en Él, empieza también a darnos seguridad en nosotros y a confiar en los demás.

Él nos sana primero del miedo que le tenemos, pero quiere sanarnos después del miedo que nos tenemos y del miedo que tenemos a los demás. Es mucho el miedo que hemos acumulado respecto a nosotros mismos y mucho también el que tenemos a distintas personas. La serie de fracasos que hemos experimentado a lo largo de nuestras vidas nos ha llenado de inseguridad, nos ha hecho cada vez menos firmes, menos seguros. La incertidumbre es uno de los distintivos

No tenemos seguridad frente al futuro, porque el pasado está lleno de fracasos y solamente cuando tengamos seguridad frente al futuro lo conquistaremos, progresaremos, cumpliremos las metas señaladas, llegaremos a feliz puerto. “El que no espera vencer, ya está vencido”, dice el adagio, allí está encerrada una gran verdad. Los fracasos que nos han proporcionado personas desde los primeros años de nuestra existencia, los que hemos tenido por imprudencia, por falta de previsión, por distintos fallos, nos han llenado de miedo.

Esta es la realidad, pero también existe la verdad de la sanación de Cristo, Él puede sanar este miedo que tenemos en nuestro interior respecto a nosotros, Él puede curarnos de esta inseguridad. Solamente Él, por su Espíritu, puede llenarnos de fortaleza.

Y es mucho el miedo que hemos acumulado respecto a distintas personas, personas que por una u otra causa, por una u otra actuación, nos han impresionado desfavorablemente, han creado en nosotros complejo de inferioridad, nos causan miedo con sus amenazas, con su misma presencia muchas veces. De este miedo también puede sanarnos el Señor y quiere sanarnos el Señor.

JESÚS, que es nuestra paz, empieza a sanar del miedo desde antes de su nacimiento. Por medio del ángel, tranquiliza a José: “No temas tomar contigo a María tu esposa porque lo concebido en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”. Despertó José del sueño e hizo como el ángel del Señor le había mandado y tomó consigo a su esposa.

El día de su nacimiento en Belén, por medio del ángel sana también el miedo de los pastores. El ángel les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador que es el Cristo Señor”. Cuando los ángeles dejándoles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado”. Ya sin miedo y llenos de alegría, pueden acercarse al portal y realizar allí el encuentro maravilloso con el Señor.

Pero hay un hecho sumamente elocuente para manifestar el poder de sanación interior, de sanación del miedo, que tiene el Señor Jesús. NICODEMO es un fariseo, magistrado judío, que va a buscar a Jesús, pero “de noche”. Va a hablar con el Señor, pero no lo hace de día, teme las burlas de sus compañeros, por eso busca la oscuridad. Es de noche cuando se dirige a la casa de Jesús y cuando tiene el diálogo con Él, es un hombre dominado por el miedo. Pero el Señor, que es la paz, que es la seguridad, que es la fortaleza, dialoga con este hombre dominado por el miedo, le habla de su Espíritu, del nuevo nacimiento: “El que no nazca del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios; lo nacido de la carne es carne, lo nacido del espíritu es espíritu”.

A través de aquel diálogo, el Señor penetra en el corazón medroso de Nicodemo y lo sana totalmente. La curación interior de Nicodemo es tan completa que, poco después, cuando los fariseos quieren condenar a muerte a Jesús, cuando incluso reclaman a los guardias por qué no han traído prisionero a Cristo, Nicodemo les dice: ” ¿Acaso nuestra ley condena a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?”. Ellos le respondieron: “¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta”, y se volvieron cada uno a su casa. Aquel hombre con su valor confunde a quienes quieren perder a Cristo, los obliga a volver a su casa. Y algo más admirable todavía: el Viernes Santo, cuando Cristo ha sido crucificado, cuando todos (aún sus discípulos) lo han abandonado, Nicodemo, en compañía de José de Arimatea, se presenta ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Es un hombre que ya no tiene miedo, porque Jesús lo había sanado. Como señal de gratitud y como demostración de aprecio, él ahora quiere honrar al Señor dando sepultura a su cuerpo.

Pero lo que debe llenarnos de alegría y de esperanza es saber que Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Que ese Jesús que sanó el miedo que había en José, que había en los pastores, que destruyó el miedo que oprimía a Nicodemo y que muchas veces adelantó un proceso de curación del miedo en sus apóstoles, puede y quiere realizar el mismo favor en beneficio de nosotros. Él también quiere destruir el miedo que nos domina y nos enferma, Él también puede hacerlo ahora y lo hará si nosotros nos acercamos a Él con fe y con humildad. Sería un mal para nosotros descubrir la serie de temores que nos oprimen y aún las consecuencias terribles que tienen sobre nuestro organismo, si no estuviésemos convencidos de que tenemos una solución en Cristo, en Cristo que es la solución de todos los problemas. Es el temor a fracasar, a la sexualidad, a defendernos, a confiar en los demás, a pensar, a hablar, a la soledad y a tantas otras cosas, tienen en Cristo nuestro Señor la gran solución, la pronta solución.

El apóstol S. Juan escribió en su Epístola unas palabras llenas de Verdad y con un profundo significado psicológico: “El amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor supone castigo y el que teme no es perfecto en el amor”. Aquí encontramos la gran solución para la enfermedad interior del miedo: el amor paternal de Dios, el amor fraternal y salvador de Cristo, el amor del Espíritu que mora en nosotros. En la medida en que nos dejemos abrazar por el amor de Dios, en esa misma medida irá desapareciendo el temor que hay en nosotros. Y cuando el amor de Dios llegue a ser perfecto en nosotros el temor será arrojado fuera.

La Renovación Carismática nos coloca de una manera muy clara frente al amor del Señor, frente al amor del Espíritu y estamos experimentando la verdad de aquellas palabras de S. Pablo a los Romanos: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado”. Por eso, muchas personas cuando tienen la experiencia del Espíritu, cuando se dejan invadir por este Río de Aguas Vivas, cuando se dejan de veras abrazar por su amor, se van viendo liberadas de los recuerdos dolorosos en todos los campos, pero concretamente en el del miedo.

Este es uno de sus grandes beneficios, no lo sabremos apreciar nunca debidamente. Pero el método concreto y fácil para recibir, de una manera progresiva, a través de un proceso, la curación interior del miedo como don de Cristo, es acercarnos a Él con fe, creer verdaderamente que Él está resucitado en nosotros y con nosotros, que Él es el Salvador, el Salvador del hombre, de todo el hombre y de todos los hombres. Que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

Después de este acto de fe, nosotros en horas especiales nos dedicamos a recorrer toda nuestra vida con Cristo, a recorrer todos los momentos dolorosos, penosos, en el campo del miedo; a repasar todos aquellos recuerdos medrosos que nos han ido enfermando paulatinamente. Pero, ¿para qué? No para amargarnos nuevamente con ellos, no para acumular temor, sino para detenernos con Cristo delante de cada una de estas escenas, de cada uno de esos acontecimientos que nos causaron pavor o miedo, para pedirle que derrame su paz, que comunique seguridad, que borre con su presencia amorosísima el trauma que dejó en nosotros ese acontecimiento doloroso. No se trata de no recordar ya aquella escena, sino de recordarla con tranquilidad, de recordarla con paz, seguros como estamos de que el Señor, el Salvador, la ha curado, la ha sanado perfectamente.

En este proceso de sanación del miedo, como manifestación del amor de Cristo y de su Espíritu, es muy conveniente hacer un inventario de las personas a quienes, por una u otra causa, tememos más. De las cosas que nos causan más miedo, de lo que interiormente nos hace sentir más inseguridad. Esto ¿para qué? Para también, de una manera concreta, pedirle al Señor en la oración que sane el miedo que tenemos a “Fulano de tal”, a “Zutano”, a tal o cual superior, a tal o cual compañero, a tal o cual enemigo, para pedirle que destruya el miedo que tenemos, por ejemplo, a determinada enfermedad, a montar en avión, a ir a tal o cual lugar, a enfrentarnos con tal o cual circunstancia. El Señor que se interesa concretamente por todo lo nuestro irá destruyendo esos distintos miedos, irá aumentando a través de un proceso maravilloso nuestra curación interior y cada día recobraremos más seguridad en nosotros, tendremos más seguridad en los demás, pero todo como fruto de la seguridad en Cristo, de la seguridad en su amor, en su poder y en su fidelidad.

Tenemos que pedir la gracia de que nuestra fe en Cristo sea una fe verdaderamente viva, una fe actuante, una fe que abarque toda nuestra persona, una fe que nos lleve a experimentar realmente la presencia y la acción amorosa del Señor en nuestras personas y a lo largo de todas nuestras vidas.

Los efectos del ministerio de sanación interior aparecen en esta Renovación Carismática cada día con mayores posibilidades, es algo verdaderamente asombroso lo que se está consiguiendo, causa verdadera alegría ver cómo van cambiando muchas vidas, cómo se van curando interiormente a través de este ministerio de sanación interior. ¡Ojalá que esta luz llegue a muchas personas y que crezca el número de equipos de personas consagradas a este ministerio que tanto glorifica al Señor y que tantos beneficios reportan para las personas!

Sí, reconozcamos que estamos enfermos, quizá muy enfermos interiormente de miedo, reconozcamos que el miedo se ha ido acumulando en nosotros y nos impide muchas veces entregarnos al Señor, servir generosamente a los hermanos, llevar una vida tranquila. Pero reconozcamos también, con la gracia del Señor, que Él puede sanar este mal y puede calmar todas las tempestades que el miedo levante en nosotros. Recordemos lo que nos dice el evangelista S. Mateo:” Subió después Jesús a la barca y sus discípulos le siguieron. De pronto, se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas llegaban a cubrir la barca, pero Él estaba dormido. Acercándose, pues, se acercaron diciendo: “Señor, sálvanos que perecemos”. Díceles:” ¿Por qué estáis con miedo, hombres de poca fe?”. Entonces, se levantó e increpó a los vientos y al mar y sobrevino una gran bonanza, y aquellos hombres maravillados decían: ¿Quién es éste que hasta los vientos y el mar le obedecen?

ORACIÓN:

Señor Jesús, que yo nunca recorra el mar de la existencia solo, que yo te lleve siempre en mi vida y en mi barca, que yo disfrute siempre, Señor, de tu compañía amorosísima, que cuando arrecie la tempestad, cuando el miedo levante olas que amenacen sumergirme, yo te mire, Señor, yo te invoque con fe y con confianza. Que Tú, Señor, ordenes a esos vientos y a esa mar que se calmen, que no me destruyan, que no me atormenten. Señor, tú eres la paz, Tú dijiste: “Mi paz os dejo, mi paz os doy”, dime estas palabras, Señor: “Te doy mi paz, te dejo mi paz”. Destruye, Señor, el miedo y el odio que se han acumulado en mí, disipa tantos temores infundados que me atormentan, calma Señor la tempestad que con frecuencia se levanta en mi interior, que se manifieste tu paz, Señor, en mi vida, que aparezca tu Señorío, que Tú domines mis emociones, que Tú me tranquilices interiormente. Tú eres mi paz, Tú eres la paz, Tú eres el Amor. Gracias, Señor, porque me amas, gracias Señor porque me curas, gracias Señor porque me salvas. ¡Bendito seas, Señor, gloria a Ti Señor! 

 

El Arca y la Paloma 2019

El Arca y la Paloma 2019

The Ark and The Dove creó un espacio con los contenidos transmitidos diariamente durante la semana del 11 al 15 de Febrero. Usted puede acceder a la página, al PDF resumen, al botón superior o a la página oficial https://arkanddoveweek.com/espanol Allí mismo encontrará un formulario donde podrá suscribirse para recibir las predicaciones y testimonios de las Conferencias, junto con otros diversos valiosos contenidos.

Para facilitar la lectura se transcribió aquí el resumen mencionado.

Lunes, 11 de febrero

En este día 11 de febrero, Johnny Bertucci, presidente de The Ark and The Dove Worldwide, abrió nuestra Conferencia compartiendo la historia de la “Casa de Retiros”, desde su construcción a la adquisición, en 2015, en favor de la Renovación Carismática Católica. El centro, según Johnny Bertucci, desea ser un lugar de peregrinación donde cualquier persona que haya recibido el Bautismo en el Espíritu Santo pueda sentirse en casa, visitando el centro no como un mero huésped, sino como un miembro de la familia volviendo al hogar. The Ark and The Dove Worldwide pretende fomentar la unidad entre los bautizados en el Espíritu Santo en los más diversos niveles (dentro de la Iglesia Católica y entre todos los cristianos), así como compartir la gracia del Bautismo en el Espíritu Santo con todos los hombres.

A continuación, nuestra hermana Patti Gallagher Mansfield y nuestro hermano David Mangan hicieron un emocionante relato del Fin de Semana de Duquesne, el marco inicial de la Renovación Carismática en la Iglesia Católica.

Nuestro hermano Andrés Arango, miembro del Servicio Internacional de Comunión del CHARIS y Presidente de CONCCLAT (Consejo Carismático Católico Latinoamericano), compartió con nosotros, a la luz de su libro “Renovación Carismática Católica Una Corriente de Gracia” (Ave María Press), los diversos niveles necesarios de alcance para esta Corriente de Gracia, así como algunos frutos que se pueden cosechar de esta Renovación.

Para concluir el día, nuestro hermano Jim Murphy, Presidente de los Servicios Internacionales de la Renovación Carismática Católica – ICCRS – hizo una importante contribución sobre su visión acerca del nuevo servicio único a todas las expresiones nacidas de la corriente de gracia de la Renovación Carismática Católica, que, en su visión, favorecería el proceso de discernimiento e implantación del CHARIS en el Mundo.

¡Que Dios les bendiga!

 Martes 12 de febrero

En este día 12 de febrero, el Padre Douglas Pinheiro, de la diócesis de Osasco, en Brasil, compartió con nosotros acerca de la alabanza y la adoración en sus diversas dimensiones y asambleas (litúrgicas, carismáticas, etc.). De igual modo, nuestro hermano Bob Garrett habló de la alabanza y la adoración como experiencia sobrenatural de las realidades celestiales: La alabanza y la adoración nos hacen vivir, aquí en la tierra, algo de aquella realidad descrita por San Juan en el libro del Apocalipsis.

Nuestra hermana Luciana Leone Martínez, de la Renovación en el Espíritu Santo de Italia, nos ha traído la fundamentación y las orientaciones pastorales para el ministerio de la alabanza y la adoración, con especial énfasis en la Asamblea carismática. Luciana se basó en su libro sobre el tema.

Para finalizar el día, nuestro hermano Martín Valverde compartió su experiencia de más de 38 años ministrando la alabanza y la adoración alrededor del mundo, con canciones como “Gloria” y “Nadie te ama como yo”.

De hecho, el Papa Francisco, en el discurso del Estadio Olímpico de Roma (01/06/2014) nos recordó que la adoración forma parte de la identidad de la corriente de gracia de la Renovación Carismática Católica. ¡Esperamos que este día haya sido de gran edificación!

 Miércoles 13 de febrero

El 13 de febrero, nuestro hermano Salvatore Martínez inició la jornada hablando sobre la Fe Carismática, aquella que, en cuanta gracia actual, nos ayuda a “esperar contra toda esperanza”. Una certeza nos es dada por el Espíritu de una acción viva, real y confiada de Jesús resucitado en nuestro medio. Esta fe es la puerta de apertura de nuestros corazones para la recepción y ministración de los carismas.

A continuación, nuestra hermana Mary Healy nos brindó una explicación valiosísima acerca de los carismas como signos que confirman la predicación del Evangelio. Para la Nueva Evangelización, nos decía Mary Healy, debemos mirar hacia la exitosa “Primera Evangelización”, analizar sus características y elementos básicos, a fin de tenerlos muy en cuenta en la predicación que hacemos en nuestros días. Mary nos explicó que los carismas deben ser considerados dentro de la Eclesiología, como parte de la Dimensión Carismática constitutiva de la Iglesia, en lugar de ser asignados en la Teología Mística, cuya naturaleza difiere de los carismas de los cuales hablamos. Uno no debe ser buscado, bajo el riesgo de perder de foco al propio Señor: La Experiencia Mística. El otro, sin embargo, debe, según las Escrituras, ser aspirado para la edificación del Cuerpo de Cristo.

El Padre Darío Betancourt, después, colocó ante nosotros cuatro dimensiones, niveles o lugares en los que Cristo Jesús, el Mesías, actúa con su poder de sanación: Primero, Él nos libera del pecado, que nos separa de la gracia; después, Jesús nos sana de las enfermedades espirituales (odio, miedo, resentimiento y complejos); en tercer lugar, Jesús sana las enfermedades físicas, para manifestar su gloria y, por último, Él nos sana de la acción demoníaca.

Al final de nuestra Jornada, Mary Healy compartió con nosotros algunos testimonios maravillosos acerca de lo que Jesús está haciendo en nuestros días, a través del Ministerio de Sanación y Liberación.

¡Esperamos que este día haya sido de gran bendición para usted!

Jueves, 14 de febrero

En este Jueves, 14 de febrero, comenzamos el día dedicado a la oración con la enseñanza dada por el P. José Eduardo, de la diócesis de Osasco, Brasil, que hizo una importante predicación sobre caminar en el Espíritu, entrar en la dimensión del misterio, para , desde  “este lugar”, oremos en el Espíritu.

A continuación, nuestro hermano Cyril John, de India, miembro del Servicio Internacional de Comunión del CHARIS, hizo una importante enseñanza sobre la Oración Intercesora y Profética: Cuando es el Espíritu mismo que revela a nuestro espíritu cuándo, dónde, por quién orar en algún determinado momento, en la certeza de que la oración como que “libera” el brazo de Dios para que Él pueda actuar.

Después, nuestra hermana Kátia Roldi Zavaris, Presidenta del Consejo Nacional de la Renovación Carismática Católica de Brasil, Vicepresidenta del CONCCLAT y miembro del Consejo Consultivo de The Ark and the Dove Worldwide, nos presentó la oración como expresión de alguien que, bautizado en el Espíritu Santo, vive en novedad de vida y necesita de este contacto amoroso con el Señor como la tierra necesita lluvia. Kátia dio especial énfasis a tres formas marcadas de oración: la alabanza, la oración en lenguas y la escucha.

Para concluir nuestra jornada, la Hermana Mary Gianna, de la Congregación de las Discípulas del Señor Jesucristo, que ejerce su apostolado aquí mismo en el Centro The Ark and The Dove, nos ha dado el conmovedor testimonio de su conversión tras haber recibido una gran liberación: Ella era una de las estudiantes que escapó del “Tiroteo de Columbine”, ocurrido en 1999. En Cristo, ella encontró sentido, propósito, amor y plenitud. Hoy, dedicada a la oración, Hermana Mary Gianna es una de las religiosas que se encarga de recibir, con una sonrisa que sólo alguien bautizado en el Espíritu Santo logra dar, a todos los que visitan The Ark and the Dove.

¡Que Dios les bendiga!

Viernes, 15 de febrero

Este viernes 15 de febrero, nuestro hermano José Prado Flores, fundador de la Escuela de Evangelización San Andrés y miembro del Consejo Internacional de Comunión de CHARIS, nos compartió acerca de uno de los principales frutos del Bautismo en el Espíritu Santo:¡ La pasión por las Escrituras! Con su testimonio personal, Pepe Prado nos reanimó a usar amorosamente nuestra Biblia, llevarla siempre con nosotros y, a través de ella, descubrir que la Palabra de Dios tiene un perfil, tiene un nombre: Jesús!

Nuestro hermano Ralph Martin, presidente del Renewal Ministries y uno de los grandes pioneros de la Renovación Carismática Católica, nos exhortó a conservar la confianza en la inerrancia de las Sagradas Escrituras y en la excelencia incomparable de la revelación que, a través de ellas, recibimos. Ralph nos exhortó a leer las Escrituras desde la Iglesia, sobre todo en dos temas de gran confusión: La Soteriología (todo lo que concierne a nuestra salvación) y la Doctrina Moral (con especial énfasis en la moral sexual, tan atacada en nuestros días). Por último, Ralph nos exhortó a no adulterar la predicación del Evangelio para el deleite de los carnales y pidió coherencia entre lo que se predica y lo que se vive.

En consecuencia, nuestro querido P. Raniero Cantalamessa, OFMcap, Predicador de la Casa Pontificia y Asesor Eclesiástico del Servicio Internacional de Comunión de CHARIS, nos brindó su testimonio personal de “segunda conversión”, cuando fue bautizado en el Espíritu Santo aquí en Estados Unidos y cómo enseguida experimentó el llamado para abandonar todo y dedicarse al Ministerio itinerante de la predicación de la Palabra de Dios, lo que había sido confirmado mediante el llamado que le fue hecho para ser el Predicador de la Casa Pontificia.

Por último, tuvimos la alegría de compartir con los hermanos uno de los momentos que quedarán, para siempre, marcados en las páginas de la historia de la Renovación Carismática Católica: el 18 de febrero de 2017, exactamente 50 años después, Patti Gallagher Mansfield, movida de gran emoción, recontó los hechos ocurridos en aquella misma Capilla y que se constituyeron como el gran marco inicial de la Renovación Carismática Católica en todo el mundo.

¡Que Dios les bendiga!

Estrenando Web

Estrenando Web

¡ENVÍA, SEÑOR, TU ESPÍRITU Y RENOVARÁS LA FAZ DE LA TIERRA!

Nuestra Iglesia está plasmada de la historia de nuestros santos que oraban pidiendo a Dios un nuevo Pentecostés. Un ejemplo es San Agustín con su oración donde le pedía a Dios gustar de las cosas santas. Otro caso es la Beata Elena Guerra, denominada la Apóstol del Espíritu Santo  y el Papa León XIII, quien consagró el siglo XX a la Persona del Espíritu Santo.  También debemos mencionar a San Juan XXIII cuando oró para que el Espíritu Santo renovara la Iglesia  derramando un nuevo Pentecostés, dando como fruto, el Concilio Vaticano II que fue sin duda un soplo del Espíritu Santo en nuestro tiempo.

Del 17 al 19 de Febrero de 1967, en la ciudad de Pittsburgh, Estados Unidos, un grupo de estudiantes de la Universidad de Duquesne reunidos en un Retiro, algunos conocidos entre ellos, otros no tanto, pero que tenían en común la misma moción: “vivir una FE en mayúscula,” colmada de Dios, tuvieron una experiencia que les cambió la vida para siempre. Ese fin de semana, y específicamente el día 18, Dios que  conocía el deseo que había en sus corazones, los sorprendió  con un Bautismo en el Espíritu Santo y derramó en ellos algunos dones y carismas, dando así origen a la Renovación Carismática Católica.

Hoy, a 52 años desde este momento que marcó la historia de la Iglesia Católica, seguimos festejando este gran acontecimiento de Pittsburgh desde Argentina y lo hacemos con el lanzamiento de una Nueva Web Oficial de la Renovación Carismática Católica de Argentina.

Aquí, en este lugar en el ciberespacio, podrás recorrer esta hermosa historia y observar cómo fue creciendo esta amada Corriente de Gracia. Actualmente son más de 100 millones de Católicos que participan de la espiritualidad de la RCC en 200 países.

  • ¿Sabías que hay más 1.200 grupos de oración en Argentina y que la RCC está presente en las 61 diócesis de nuestro país?
  • ¿Sabías que se han realizado más de 100 Encuentros Nacionales?
  • ¿Sabías que la RCC de Argentina desea colaborar con vos a través de varios servicios?

En la nueva web encontrarás:

  • Cobertura de los Eventos realizados.
  • Artículos del Boletín.
  • Testimonios de lo vivido en dichos Encuentros Nacionales.
  • Entrevista a Predicadores.
  • Podrás registrarte a Eventos y conocer fechas de los próximos Encuentros.
  • Mail de los miembros del Equipo Coordinador Nacional.
  • Servicios de las Comisiones Nacionales: Intercesión, Formación, Matrimonios y Jóvenes. Haz un clic sobre los mismos para saber más.

También continuamos con la Sección de Petición de oración por vos, de servicios de la Corriente de Gracia y Escuela Nacional de Formación.

Hoy, en los tiempos que corren, donde todo lo sabemos googleando, la WEB se actualiza y se viene con algo nuevo: “la Geolocalización de los grupos de oración”.

Dale un vistazo al apartado de noticias, para ver todas las entradas a nuestro blog con novedades, formación, eventos y acontecimientos, siempre fortaleciendo nuestra identidad.

Finalmente, contás con un espacio para que te pongas en contacto con nosotros ya que es importante saber tu opinión, escuchar tus ideas, aprender más de vos y con vos.

Ésta es nuestra Identidad como Renovados en el Espíritu Santo. Debemos dar a conocer a todos este espacio virtual para que también otros hermanos puedan vivir esta experiencia de Pentecostés. Animate  a dar testimonio haciendo conocer este espacio de Evangelización. Sumemos a más suscriptores. ¡El crecimiento de la Renovación Carismática Católica depende de vos también!

¡Pongamos la mano en el arado sin mirar atrás! ¡A Confiar en Dios y a evangelizar este mundo digital que pide a gritos un Nuevo Pentecostés!