Tu mejor amigo, el Espíritu Santo

Tu mejor amigo, el Espíritu Santo

Tu mejor amigo, el Espíritu Santo

Daniel Montes. Coordinador Región Centro RCC Argentina

Te llamará la atención el título, pero es así. El Espíritu Santo quiere ser tu mejor amigo. Y la mejor manera de ahondar en la amistad, es conocer más y mejor al futuro amigo.  

En hebreo, la palabra usada para decir amigo es rea´ y aparece 187 veces en la Biblia. Rea´ puede referirse a cualquier persona con la que uno tiene relaciones recíprocas. Y derivada de ésta, aparece también reah que se traduce “compañero o asistente”.

Por lo tanto, estás invitado de manera especial a tener una relación directa, recíproca con el Espíritu Santo, porque Él es una persona, la tercera Persona Divina.

Podrás saludarle, darle la bienvenida a tu vida, decirle “¡Buenos días amado Espíritu!”, y sentir en tu alma su suave respuesta a cada palabra tuya. Habrá reciprocidad, te lo aseguro. Es una suave y adorable Persona. Jesús lo trató con más delicadeza que con nadie. Hasta se le escucha decir a nuestro Señor: “¡Ay con que maltraten a mi Espíritu Santo!”, dicho de otra forma, “¡sean amorosos con Él más que con cualquier persona!”

El Espíritu Santo por mucho tiempo fue el “Dios desconocido”.  De hecho, el gran teólogo padre Antonio Royo Marín tiene un libro titulado “EL GRAN DESCONOCIDO, El Espíritu Santo y sus dones”.  Pero bendito sea Dios por esta hermosa Corriente de Gracia, la Renovación Carismática Católica, que nos trae el conocimiento vivo y palpitante de la hermosa Persona Divina del Espíritu Santo.

Pero el gran deseo de Jesús es que lo conozcas, que sea tu Paráclito. Ésta es una de las palabras usadas por Jesús para designar al Espíritu Santo (no dejes de leer Juan 14,15-17)

Paraklétos en tiempos bíblicos, era una persona a la que se llamaba para que ayude en tiempos de dificultad o necesidad. Es alguien que infunde ánimo a personas derrotadas o desanimadas. Y estamos en tiempos difíciles sin duda, y en tu vida personal has de tener momentos de desánimo, dificultad o necesidad, ¿quién no?  Pero tu amistad con el Espíritu Santo marcará la gran diferencia en tu vida y a tu alrededor. Puedo dar fe de que es así.

Viste cuando tenés que hablar de un gran amigo, y te preguntan por él, podrás responder con comparaciones. Dirás que es manso como un estanque, firme como una roca, “más bueno que el Quaker” (dicho popular). Todas las comparaciones sirven para conocer mejor a nuestro Amigo, el Espíritu Santo; su manera de obrar y de ser.  

Por eso, en esta serie de “Tu mejor amigo, el Espíritu Santo”, te lo presentaré hoy en esta comparación, muy usada en la Biblia: el aceite. Éste, como otros, son símbolos que, al conocer sus propiedades, nos ayudarán a conocer mejor cómo actúa nuestro amado Espíritu.

1Jn_2,20: Ustedes han recibido la unción del Espíritu, y todos tienen la verdadera sabiduría.

1Jn 2,27:  Ustedes conserven la unción que recibieron de Jesucristo y no tendrán necesidad de que nadie les enseñe; porque su unción, que es verdadera e infalible, los instruirá acerca de todo. Lo que les enseñe consérvenlo.

1Sam_16,13:  Samuel tomó el frasco de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento invadió a David el Espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.

Como primer aspecto, el aceite al caer sobre madera u otro material, deja una marca; lo hace de modo indeleble. Así es con el Espíritu, cuando cae su Presencia en tu vida, con la unción, marca e indica pertenencia. Esto sucedió en el día de tu Bautismo. Ya no te pertenecés, le pertenecés a Él.   Al igual que en la yerra, se marca el animal a fuego y dice de quién es, que no es un “don nadie”, así sucede con la marca de la unción del Espíritu. Te cuento que no se borra jamás, quedará en tu alma por toda la eternidad, dice con claridad que eres hijo de Dios ungido, marcado a fuego con el Espíritu. Pero tranquilo, no te quitará la libertad, sino que, todo lo contrario. Serás verdaderamente libre, lo dice Jesús en Juan 8,34.36: 34Jesús les contestó: “En verdad, en verdad les digo: el que vive en el pecado es esclavo del pecado. 36 Por tanto, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres.” 

El Espíritu, con su marca, con su unción, te garantiza esa libertad que Cristo te ganó.  Entonces en este primer aspecto estás consagrado a Él con una pertenencia única, inquebrantable.

 

En un segundo aspecto, el aceite tiene un aroma particular, inconfundible y permanente. Así le sucede al que vive en relación permanente con el Espíritu y su unción. Despides aroma a santidad, no por la cara que pongas o tus prácticas externas, sino por tu estilo de vida. Un estilo donde prevalece la alabanza frente a la queja; la acción de gracias frente a lo cotidiano de la vida; la fe firme ante las dudas y los “leones” que te rodean; el perdón continuo ante los roces cotidianos con quienes vivís o servís; en una palabra, sos Jesús en todas partes. En público y en privado. De una sola pieza, “sin-cera” (así eran llamadas las esculturas genuinas, sin parches), sin fisuras ni dobles intenciones en lo que hacés o dejas de hacer. Pureza de corazón entendida como pureza de intención en todo lo que hagas, pienses o digas. Dios que todo lo ve, ve la misma persona tanto en el anonimato como en el hombre público o mujer que sos.

Reconozco a la distancia a estas personas, ¿podrían decir lo mismo de vos o de mí?  Es bellísimo estar con estas personas, te contagian y te dan ganas de ser como ellas; no imitando lo externo solamente, sino más bien preguntarles –“¿cómo hacés para ser así?”.   Te dirán: – “vivo en el Espíritu, tengo una relación hermosísima con Él”.

¡Amén!, que así sea hermano con vos y conmigo!

 

Un tercer aspecto que podés observar en el aceite es que lubrica los engranajes, suaviza el roce de las piezas. Si la llave gira con dificultad basta con colocar aceite lubricante y santo remedio. ¿Quién podrá lubricar al espíritu humano, al alma humana tan golpeada y erosionada por heridas y peleas sin fin? Porque seamos honestos, hasta en los mismos grupos de oración, comunidades y equipos de servicio hay roces y posiciones incómodas.

¿Por qué pasa esto? Porque no hemos sido ungidos lo suficiente por el Espíritu Santo. Sólo aparecerá el aceite lubricante del amor, del perdón, de la paz y de la sanación interior cuando estemos invadidos amorosamente por el Espíritu Santo y establezcamos una relación con Él.

 

¿Sabías que en el Tabernáculo de Moisés había una sola lámpara de siete luces? (Ex 37,17).   Estamos ahora en el cuarto aspecto del aceite.

El Lugar Santísimo era iluminado por esta sola lámpara alimentada por aceite. Sólo estaba permitida esta luz. De igual manera sólo la Luz brillante del Espíritu Santo arrojada por la unción, podrá revelarte el mundo espiritual. Y esta iluminación se dará en el Santuario de tu cuerpo, que es el nuevo Tabernáculo de Moisés, el nuevo lugar santísimo. Sí, escuchaste bien, tu cuerpo. Lo dice la bella Palabra de Dios: 1 Corintios 3,16: “¿No saben que son santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?” Por eso has de cuidarlo y poner en práctica el Mandamiento olvidado: “…como a ti mismo”, cuidá tu cuerpo, lo que comés, lo que ves, lo que escuchás, y cuántas cosas más, forman parte de ejercer este mandato de “amarnos a nosotros mismos” en perspectiva bíblica. Este cuidado de tu santuario, evitará las sombras que aún arrojan dichos asuntos (malos hábitos, mañas, etc) sobre la luz del Espíritu que quiere mostrar y revelar. Si hay sombras interiores, hay zonas oscuras.

 

Un último aspecto a abordar, el quinto (hay muchos más, pero hasta aquí llegamos hoy) es la nutrición. Las mujeres nutren su cabello con óleos especiales; los alimentos en conserva, tienen aceite. Es esencial para la conservación de la vida. Hoy echamos un vistazo y vemos a muchos hermanos de la Renovación que se están secando, tal como los huesos secos de la visión de Ezequiel (Ez 37,1ss). ¿Qué está pasando en el Cuerpo de Cristo que hay miembros desnutridos? ¿Por qué algunos grupos de oración se han vuelto anémicos, casi anoréxicos?

¿Por qué entonces?

Porque aún no se ha recibido la suficiente nutrición del aceite del Espíritu Santo, falta la unción que alimenta y sustenta el espíritu humano.

Me encanta la visión que tuvo el profeta Zacarías de la Lámpara de siete luces de oro (Zacarías 4,2ss) donde hay depósitos por sobre las lámparas para que fluya aceite de continuo hacia ellas y jamás se agote la luz. En cambio, la lámpara de siete brazos que estaba en el Tabernáculo, tenía aceite sólo para una jornada, había que renovarlo todos los días.

 

A modo de conclusión de esta primera entrega, deseo fuertemente en mi corazón que el Espíritu Santo sea como esos depósitos que describe Zacarías en su visión, de tal manera que no deje de fluir el aceite del Espíritu en tu pujante vida.

Que al final de esta lectura tengas la convicción de que el Espíritu Santo no será ya una persona extraña y desconocida, sino que sea el inicio de una relación tan tierna e íntima, que su continuo fluir iluminará, sanará, fortalecerá, lubricará todas tus relaciones; apreciarás tu cuerpo como su Templo, y por sobre todas las cosas, los demás verán en vos a Jesús con su característico aroma de paz y amor.

“Amado Espíritu Santo, te amo y te adoro, gracias por permitirme hablar de Ti, aunque sea unos trazos de tu dulce Persona, sigue mostrándonos más y más quién eres, Amén. ¡¡¡Te amamos!!!”

ALABANZA Y ADORACIÓN: IDENTIDAD ESPIRITUAL DE LA RCC

ALABANZA Y ADORACIÓN: IDENTIDAD ESPIRITUAL DE LA RCC

ALABANZA Y ADORACIÓN: IDENTIDAD ESPIRITUAL DE LA RCC

 Padre Douglas Pinheiro Lima

Como parte de la Conferencia Virtual “The Ark and the Dove” ( El Arca y la Paloma) dentro de los festejos del Jubileo de Oro de la RCC, el Padre Douglas Pinheiro Lima realizó una enseñanza titulada “Adoración y Alabanza: Una liturgia viva en el cuerpo místico de Cristo”. El padre Douglas es Master en Teología, sacerdote de la Diócesis de Osasco, en Brasil, y ejerce su ministerio en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en la ciudad de Jandira/SP. Es el responsable del Diálogo Ecuménico e Interreligioso en la diócesis. Padre Douglas es además miembro del equipo de servicio de ENCRISTUS (una plataforma de comunión entre católicos y evangélicos) y de la” Misión Somos Uno”, en Río de Janeiro (grupo que promueve encuentros entre católicos y evangélicos).

El predicador habló del secreto de cómo llevar la unción a las reuniones de alabanza y adoración de los grupos y comunidades de la Renovación Católica Carismática; a continuación compartimos esta enseñanza.

Para el Padre, dicho secreto consiste en mirar y contemplar la Liturgia, pues en la misma, el Espíritu Santo lleva a toda la Iglesia al misterio de Cristo. Comprendemos el misterio de Cristo como toda su vida: su encarnación, ministerio, predicaciones, palabras, muerte, resurrección, ascensión y pentecostés. A nivel humano, todo este misterio de Cristo se pasa a la Iglesia por el poder del Espíritu Santo por medio de la Liturgia.

En la Liturgia, Jesús viene a nosotros por medio del Espíritu Santo, Jesús reúne a sus fieles, a su esposa la Iglesia y es el Cristo el que actúa, pues es el autor, el hacedor de todo, el protagonista, la Iglesia es solo la esposa, solo recibe, solo mira, que Cristo hace todo por ella. Estamos llenos de todo lo que recibimos de Él en la Liturgia.

La asamblea carismática desea ser una extensión de la Liturgia, consecuencia de la misma, un desbordamiento de lo recibido en la Liturgia es que la asamblea va hacia Jesús por medio del Espíritu. La asamblea carismática desea ir con la misma fuerza del Espíritu Santo y el Espíritu en la Iglesia desea traerlo, pues Cristo y la Iglesia son uno en el Espíritu Santo. En la Liturgia, quien lo recibía todo era la iglesia pero en la asamblea carismática ahora hay dos destinatarios, Cristo que va a recibir nuestra alabanza y adoración y el mundo que va a recibir nuestro testimonio.

Todo lo que la Iglesia ha contemplado en el trono del cordero desea reproducirlo, lo que ha visto en el cielo, hacerlo en la tierra. Lo que ha mostrado Cristo en la Liturgia se hará en la tierra. La multitud que exclama en una gran voz, ¡Amén! ¡Aleluya! ¡Gloria! en adoración, como habla el libro del Apocalipsis 19, 4.

Hablar en voz alta no es prescindible, es parte de nuestra identidad pentecostal porque es por medio de esto que creamos una atmósfera que es igual a aquella que está cerca del trono de Dios.  La alabanza, parte de nuestra identidad,  debe ser audible como los truenos de los cielos y el crujido de las llamas que se pueden escuchar. La alabanza y la adoración deben ser la reproducción de la voz divina que ella misma ha escuchado, se asemeja al sonido de muchas aguas como aparece en Apocalipsis. Cantos que no se pueden aprender porque no tienen palabras, haciendo alusión a la oración en lenguas.

Las alabanzas son para nosotros, instrumentos para la lucha, la pelea, el combate espiritual porque nos recuerdan lo que Dios es porque se basa en los atributos de Dios; es santo, es amor, es verdad, es bondad, es camino, es vida, es unción. La alabanza es recordar con palabras y pensamientos las obras de Dios.

Los demonios son criaturas que desean ser lo que Dios es y también desean hacer lo que Dios hace. Nada más repulsivo para los demonios que el énfasis vocal dado por medio de la asamblea carismática. El ambiente de adoración reproduce la atmósfera celestial perdida por ellos y las palabras de alabanzas desenmascaran los hechos y actos mentirosos de los demonios, porque ellos pueden ser creativos pero sólo Dios es creador, ellos pueden tener fuerza pero sólo Dios tiene poder, pueden darle placer a los hombres, pero sólo Dios provee felicidad.

La alabanza y la adoración me hacen asimilar en el alma estos hechos de adoración porque estoy haciendo y elaborando aquello que digo. Lo que mucho decimos, el corazón lo va asimilando, lo que odia el demonio por lo que se hace más enemigo y tentador.

La alabanza y la adoración son un instrumento de sanación y liberación; la liberación espiritual es causarle repulsión al demonio por encontrarnos en comunión con el Señor.
La manera de alabar coopera en la liberación emocional, la expresión espontánea de las asambleas y la vocalización de lenguas coopera para una función de liberación de sentimientos internos y bloqueos que pueden presentarse.

Estar en la atmósfera de alabanza nos hacer salir de nosotros mismos yendo hasta Dios con la fuerza del Espíritu Santo. Salir de nosotros nos hace encontrar nuestras faltas, culpas, heridas. El Espíritu genera sanaciones físicas como una manera de testificar la satisfacción que Dios nos tiene al recibir la reverencia de su pueblo.

Es nuestra tarea ser testigos del fuego de Dios que conocemos alrededor del trono del Cordero, crear atmósfera, hacerlo y decirlo con fuerza para que el mundo conozca al Señor.

 

¿CARGO? ¿CARGA? ¡NO, SERVICIO!

¿CARGO? ¿CARGA? ¡NO, SERVICIO!

¿CARGO? ¿CARGA? ¡NO, SERVICIO!

REFLEXIONES DEL P. GABRIEL LAURÍA. ASESOR DE RCC. ARQUIDIÓCESIS DE SANTA FE

Esta frase la escuché durante el último Encuentro Nacional de Equipos Regionales, Coordinadores Diocesanos y Asesores que tuvimos los días 11, 12 y 13 de octubre y donde se procedió a elegir el nuevo Coordinador Nacional (fue reelegido Daniel Aimaretti) y el nuevo Asesor Nacional, Padre Carlos Acosta.

Por eso me pareció una excelente frase para compartir algunas reflexiones sobre el liderazgo y el servicio en la RCC.

Una de las situaciones más dolorosas que vivimos como Iglesia y en particular en la RCC es aquella en la cual los “líderes – servidores” una vez terminado el mandato en sus funciones desaparecen. Literalmente “desaparecen” porque no se los ve más compartir un Encuentro, un Retiro, a veces lamentablemente ni siquiera el Grupo de Oración. Y cuando uno consulta el porqué de esta situación la respuesta en general es: CANSANCIO, DECEPCIÓN, FRUSTRACIÓN, ENOJO, etc.

¿Qué nos pasa? En general perdimos la perspectiva y pasamos del servicio, al cargo o a la carga. Esta es la clave para comprender esta situación, pero también la clave de conversión para que no nos siga pasando.

En un artículo, que tiene sus años, escrito por el Padre Francisco “Paco” Muñoz Molina, o.ss.t. encontré algunas claves que nos pueden ayudar. Reproduzco algunos párrafos.

Uno de los factores más importantes para desarrollar el liderazgo espiritual en nuestros grupos de oración y comunidades, es comprender lo que es el liderazgo espiritual. Uno de los problemas que enfrentamos son las concepciones erróneas acerca de lo que debe ser un líder el cuerpo de Cristo.

La primera concepción errónea es tomar el liderazgo dentro del cuerpo de Cristo, de acuerdo a los modelos seculares. La teoría de este modelo es que, para ser líder, una persona tiene que ser agresiva, ambiciosa de triunfos personales, promotora de sí misma y tratar siempre de estar en la cima.

El segundo modelo inadecuado lo podemos obtener en el líder político. Dentro de esta concepción la gente se elige por voto popular. El candidato hace su campaña para estar en posición de poder, realizar sus programas o proyectos con el apoyo del resto del grupo. El resultado inmediato de esto es la formación de bandos dentro del grupo, cada uno con una idea o programa de cómo deben llevarse a cabo las cosas. Al crear fracciones, empezamos a romper las relaciones de hermandad que son esenciales para el éxito del grupo que Dios desea que formemos.

Para nuestros grupos de oración el Señor quiere un tipo de liderazgo distinto de los modelos que hemos considerado anteriormente. En Mateo 20, 25-26, Jesús habla a sus discípulos alertándoles en contra de algunos tipos de liderazgo. La alternativa a estos falsos modelos de liderazgo es el servicio, servicio espiritual. Entre cristianos, liderazgo es servicio. En la comunidad cristiana líderes no son solamente aquellos que tienen toda clase de posiciones de responsabilidad, como estamos acostumbrados a pensar al usar la palabra “líder”, sino que cada uno en la comunidad puede tener un servicio que realizar dentro del cuerpo de Cristo.

Hemos dicho que liderazgo es un servicio espiritual. En el sentido cristiano, espiritual o ”en el espíritu”, se refiere a aquello que está formado por el Espíritu Santo, guiado por el Espíritu Santo, y hecho en tal forma que manifiesta los frutos del Espíritu. Por lo tanto, liderazgo espiritual no significa exactamente un servicio supernatural.

Así, cuando cada uno está en el lugar donde Dios quiere que esté, siente paz consigo mismo y en sus relaciones con los demás, así como también hay integridad en su vida, sin que le afecten las posiciones de servicio que los demás puedan tener.

Nuestro valor o mérito en el cuerpo de Cristo está asegurado por nuestro amor de unos por otros como hermanos y hermanas, no por nuestra posición o servicio en el cuerpo. Por lo tanto, a pesar de que en el cuerpo de Cristo hay variedad de liderazgos basados en una variedad de dones, hay cierta unidad para todos los diversos servicios y formas de liderazgo. En 1 Corintios 13, tenemos lo que podríamos considerar la continuación de lo que antes leímos de San Pablo sobre los dones. El servicio básico que todos tenemos, sin considerar si tenemos fe o poderes, o conocimiento, o lo que sea, es amar; preocuparnos por nuestros hermanos y hermanas y participar del mensaje de Cristo en la situación en que vivimos, porque nuestro amor y cuidados son para esos con quienes estamos obligados.

 Para pensar, orar y convertirnos.

¡Ven Espíritu Santo!

TURISMO CARISMÁTICO

TURISMO CARISMÁTICO

TURISMO CARISMÁTICO

El Padre Jacques Custeau es uno de los líderes de la Renovación Carismática en Canadá. Por su interés reproducimos aquí algunas de sus reflexiones sobre lo que él llama «turismo carismático».

Afirmaba el Padre Jacques: “ Es importante pertenecer a un grupo de oración, y yo creo que una persona puede pertenecer realmente sólo a un grupo. Ocasionalmente y para variar un poco puede ser bueno ir y orar con otro grupo o aprender cómo otros efectúan sus reuniones. Pero esto ocurriría sólo en contadas ocasiones y el resto del tiempo deberá ir a su propio grupo para orar.”

El crecimiento espiritual está conectado íntimamente con el pertenecer a un grupo de oración. Es allí donde llegamos a conocer a nuestros hermanos y hermanas. Con ellos podremos sobrellevar las cosas buenas y malas que nos ocurran.

El pertenecer a un mismo grupo también nos capacita para recibir enseñanzas constantes que nos fortalecerán entre nosotros para poder progresar espiritualmente. Añadiremos también que conociéndonos unos a otros podremos ejercitar la corrección fraterna cuando sea necesario, lo que nos ayudará a avanzar más. Echar raíces en un solo grupo es también señal de que la persona ya pasó de su época de simple consumidor.

Con mucha frecuencia las personas que circulan de un grupo a otro sin echar raíces en ninguno son las que sólo desean recibir sin dar. El decidir pertenecer a un grupo particular significa aceptar que tenemos nuestra parte de responsabilidad en ese grupo y por la gente en el grupo, y aún fuera de las reuniones de oración.

El turismo carismático también puede ser indicio de dos tentaciones muy sutiles:

  • La primera es sensacionalismo, que aún sin darse cuenta, la persona busca grupos con el deseo de ver milagros. Es importante recordar lo que el P. O’Connor escribió en su libro: «La Renovación Carismática: su origen y perspectiva»: ‘Un momento de oración profunda tiene un valor infinitamente mayor que el espectacular milagro o la más sorprendente profecía. La verdadera oración, en efecto, es la unión vital con Dios. Esto es lo que los carismas nos ayudan a lograr’.
  • La segunda tentación es la de escapar. La participación en los grupos de oración puede volverse una excusa para escapar de situaciones familiares o de la comunidad que preferimos evadir. Sería muy apropiado preguntar a las personas que van de una reunión a otra: ¿De qué están escapando ustedes? ¿Qué es lo que anda mal en sus casas o en sus comunidades?

Si su oración es un escape o pretexto para descuidar sus obligaciones, ¿Creen que las oraciones van a ser agradables a Dios?”

 El P. O’Connor también dice: «Puede suceder, desde luego, que la oración se convierta en una excusa para descuidar otras responsabilidades. Pero entonces deja de ser oración auténtica: no es más que apariencia externa que se convierte en hipocresía«.

Hermano, hermana, es bueno que perseveres en un grupo de oración.

Intercesión y ministerio de intercesión

Intercesión y ministerio de intercesión

     …Llamados a ser intercesores
Reflexión preparada por Teresa Rosero, integrante del Ministerio de Intercesión del Comité Nacional de Servicio Hispano – RCC de los Estados Unidos y Canadá.

1) ¿QUÉ ES INTERCESIÓN?

(Definición del Catecismo de la Iglesia Católica –CIC-)

2634: “La intercesión es una oración de petición que nos conforma muy de cerca con la oración de Jesús. Él es el único intercesor ante el Padre a favor de todos los hombres, de los pecadores en particular.”

2635: “Interceder, pedir a favor de otro, es, desde Abraham, lo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios. En el tiempo de la Iglesia, la intercesión cristiana participa de la de Cristo: es la expresión de la comunión de los santos. En la intercesión, el que ora busca “no su propio interés sino el de los demás” (Flp 2,4) hasta rogar por los que le hacen mal.”

2) ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE INTERCEDER, en general; Y SER LLAMADO A EJERCER EL MINISTERIO DE INTERCESIÓN?

Todos estamos llamados a interceder por los demás. Siempre estamos pidiendo por los demás.

En la liturgia de los domingos, tenemos oraciones específicas de intercesión. De hecho, la Santa Misa es el lugar por excelencia para interceder porque es en el Sacrificio de la Cruz que Jesús se ofrece como intercesor ante el Padre para la salvación nuestra: «Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria . ..¨

El ministerio de Intercesión es un llamado a interceder constantemente tanto a solas, como dentro de un grupo dedicado a interceder.

3) ¿CÓMO DEBEMOS INTERCEDER?

Romanos 8, 26-27: “Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables…”

En oración, cada ministerio decide cómo orar. Algunos ministerios de intercesión siguen el mismo modelo de oración del grupo de oración: alabanzas, acción de gracias, lecturas bíblicas, enseñanza. Otros ministerios interceden con María rezando el Santo Rosario y meditando la Palabra. Hay dos aspectos que se deben tener en cuenta: 1) La oración debe estar enfocada en el Señor, y no en la petición; 2) Se debe hacer tiempo de silencio para escuchar la voz de Dios. La intercesión puede marcar el cambio de una persona, familia, parroquia, diócesis, o nación, y el Señor nos puede revelar las intenciones por las que debemos orar. La Renovación Carismática nació producto de la oración.

4) ¿CUÁLES SON LAS CUALIDADES DE UN BUEN INTERCESOR?

Un intercesor está muy cerca del corazón de Jesús, comunica lo que está en Su Corazón. Debe aprender a ser discípulo de Él:
– Contando con la asistencia del Espíritu Santo.
– Aprendiendo a ser humilde. Nosotros somos criaturas del Creador, y necesitamos de Él.
– Teniendo fe expectante. Mt. 21,22: “Todo lo que pidan con fe en la oración lo obtendrán”
– Siendo misericordiosos.
– Teniendo apertura de escucha a la voz de Dios. El Señor nos revela por quién, o qué, tenemos que orar.
– Limpiando el corazón constantemente para tener pureza de corazón, buscando la santidad.
– Teniendo gusto por la oración, la Palabra y la Eucaristía.
– Fomentando la disciplina para ofrecer sacrificios y ayunos.
– Teniendo perseverancia.
– Sanando las relaciones con los demás.
– Teniendo balance en su vida (hay un tiempo para todo, incluyendo el descanso).

5) CÓMO CREAR, FORMAR y MANTENER UN MINISTERIO DE INTERCESIÓN

– Identificar a los que tienen el llamado a interceder

– Formar, construir, y nutrir una comunidad de discípulos de Jesús. Esta comunidad debe nutrirse de la amistad y hermandad a través de la oración, el diálogo y el discernimiento. Esto sentará las bases para tener siempre entre los hermanos una comunión intensa, de tal manera que la oración tenga fuerza, aunque no se encuentren juntos orando en el mismo lugar.

Oración: El ministerio existe por la oración y para la oración. Esta es su finalidad.

Diálogo: compartir la Palabra, las experiencias personales, incluyendo los problemas, estando atentos el uno del otro para escucharse y ayudarse. En otras palabras, fortalecer la relación de hermanos y amigos. Esto fortalecerá el amor entre los hermanos, y los ayudará a sobrevivir en las crisis.

Discernimiento: El Señor les irá hablando al corazón las intenciones por las que tienen que orar, aparte de las peticiones que ya tienen. También les irá indicando la ruta por la que deben seguir.

El Señor cambia nuestros planes. Él es el que tiene el mapa de nuestras vidas, y hay que estar abierto a esos planes.

6) DÓNDE Y CUÁNDO ORAR.

El intercesor no necesita lugares específicos para orar. El ministerio puede tener un lugar específico, aparte del día en que se reúne el grupo. En todo caso, cada miembro puede y debe continuar en oración siempre, ya esté en la calle, ya esté en la casa. Se recomienda tanto al ministerio como a cada miembro orar juntos con frecuencia ante el Santísimo, o en la Santa Misa, especialmente cuando hay necesidades y actividades especiales, ya sea en el grupo, zona o diócesis. Es una costumbre muy santa en la Renovación Carismática que un grupo de hermanos estén en oración ante el Santísimo durante un evento.

7) ¿CONTESTA EL SEÑOR SIEMPRE NUESTRAS ORACIONES?

Sí; pero no siempre tenemos la respuesta que buscamos. Recordemos que el tiempo de Dios no es el nuestro. Además, los planes de Dios pueden ser diferentes de los nuestros. Él puede permitir pruebas, enfermedades y sufrimientos en nuestras vidas para que nos purifiquemos y nos acerquemos más a Él; o para que los ofrezcamos y los unamos a Su Sacrificio por el bienestar de los demás.

8) LA INTERCESIÓN Y LA EVANGELIZACIÓN SIEMPRE HAN ESTADO CONECTADAS

Jesús oraba intensamente antes de salir a evangelizar, sanar y liberar. En nuestra Iglesia han existido comunidades religiosas dedicadas exclusivamente a orar, otras a evangelizar, y otras a las dos. También dentro del ministerio de intercesión se identificarán hermanos que salgan a evangelizar, a orar por sanación y por liberación. Es aconsejable usar el don de lenguas, especialmente cuando se ora por los demás.

9) MODELOS DE INTERCESORES

Antiguo Testamento (entre otros)
– Abraham Gn. 18,23
– Moisés Ex 17,8-16   Ex. 32, 30-32  Ex. 33, 17
– Elías 1Rey. 13,6 1Rey. 17,17-24

Nuevo Testamento
– Jesús: El es el único intercesor ante el Padre. Nosotros somos sus colaboradores Lc. 22, 31-34 Jn 17, 9-26    Rom 8,34 (Intercede por nosotros a la derecha del Padre)
– La Virgen María: Jn 2, 1-12
– Marta y María: Jn 11,1-44
– San Pablo: 2Tes 3, 1Rom 1,9 Ef 1,16 1Tes 1,2
– Los Santos
*** Cuando recurrimos a la Virgen María o a los santos y decimos que nos hizo un milagro, se entiende que es con el poder de Dios.

Los Discípulos Guiados por el Espíritu Santo‬

Los Discípulos Guiados por el Espíritu Santo‬

Por Andrés Arango

Jesús prometió a sus seguidores que convenía que Él se fuera para que recibieran el poder del Espíritu Santo (Jn. 16:7). Deseo empezar este análisis del derramamiento del Espíritu en los discípulos, con las primeras palabras de Lucas en el Libro de Hechos de los Apóstoles, en primera instancia porque Lucas tanto por su Evangelio y el Libro de Hechos es considerado el Evangelista del Espíritu Santo, dando varias presentaciones del moverse del Espíritu en Jesús, los discípulos y luego en las primeras comunidades cristianas: “Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre, “que oísteis de mí: Que Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días”. (Hch. 1:3-5).

A partir de este texto algunos teólogos afirman que el culmen de la vida de Jesús no fue la resurrección sino el derramamiento del Espíritu Santo: “Con la venida del Espíritu Santo la misión de Jesús llega a su cumplimiento. Juan el Bautista ha dicho: “Yo los bautizo en agua, pero el que me sigue a mí es más poderoso de lo que yo soy, Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego” (Mt. 3:11).  Y este es el punto culmen de la enseñanza de Jesús: Los discípulos serán bautizados con el Espíritu Santo”.

Al igual que el análisis de textos anteriores existen diferentes exégesis de este pasaje bíblico. En primer lugar los que relacionan el bautismo de Juan solo como un bautismo de conversión y el bautismo de Jesús como el “verdadero” bautismo cristiano, al cual se refiere Lucas con la expresión de Bautismo en el Espíritu. Pero la segunda vertiente es la de aquellos académicos que relacionan estas palabras de Lucas con una nueva efusión de Espíritu Santo. Es claro que a pesar de que los discípulos ya habían recibido anteriormente la gracia del Espíritu Santo, realizando diferentes prodigios, Pentecostés, o esa efusión de Espíritu Santo, marcó un camino nuevo en sus vidas de servicio y entrega.

Los discípulos de Jesús, no solo escucharon sus enseñanzas acerca del Espíritu Santo a nivel personal, sino que también presenciaron sus grandes predicaciones y poderosos milagros, realizados ambos, por el poder del Divino Espíritu. Posteriormente la promesa de Jesús se hace realidad en Pentecostés, donde los Apóstoles junto con otra gran cantidad de personas reunidas en el aposento alto reciben la fuerza del Espíritu Santo: “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”. (Hch. 2:1-4).

A pesar de las críticas que ellos recibieron por estar haciendo cosas fuera de lo común, el mismo Apóstol Pedro creyendo en las promesas de Jesús del derramamiento del Espíritu y de manera particular apropiándose de la promesa del Antiguo Testamento en donde el profeta Joel afirma que se ha cumplido la promesa de un derramamiento nuevo del Espíritu Santo: “Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: «Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras: No están éstos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día, sino que es lo que dijo el profeta: Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu”. (Hch. 2:14-18).

Por varios textos de los evangelistas sabemos que los discípulos habían ejercido sus ministerios de predicación y sanación con gran eficacia, sin embargo faltaba un momento clave que transformara sus vidas por completo. Ya que antes de esta escena de Pentecostés todavía tenían miedo y temor de entregarse por completo a Jesús, pero a partir de ese momento de la nueva efusión del Espíritu Santo, este grupo de seguidores de Jesús no solo continúan su ministerio profético, proclamando el kerygma con poder y acompañado de prodigios, sino que además empiezan a vivir al igual que su Señor, es decir empiezan una vida nueva, gracias al Espíritu Santo que habita en ellos, hasta tal punto que muchos de ellos derramaron hasta su misma sangre por el nombre de Jesús. Por lo tanto podemos coincidir con Montague de que: “El sello del Espíritu sobre la autenticidad del discipulado es el poder de dar testimonio de Jesús incluso hasta la muerte”. O como bien lo precisa Salvador Carrillo Alday: “Este poder de lo alto transforma los misioneros en testigos de Jesús resucitado”.