Sabemos que en “TODAS LAS COSAS INTERVIENE DIOS” COVID19

Sabemos que en “TODAS LAS COSAS INTERVIENE DIOS” COVID19

Sabemos que en “TODAS LAS COSAS INTERVIENE DIOS”- COVID 19-

La realidad nos llevó por delante. Todos nuestros planes pasaron al archivo. El Covid-19 llegó y detonó en medio de nuestras realidades cotidianas. Su onda expansiva nos confinó en nuestros hogares como mejor arma de defensa; no lo dudes, es lo mejor. Si eres fiel creyente de la Palabra de Dios, sigue su Palabra en 1 Pedro 2,13-14: “Por causa del Señor, estén sumisos a toda autoridad (institución) humana. Al rey (presidente) como a soberano; y a los gobernantes (gobernadores, intendentes) como enviados por Él para castigo de los que obran el mal”.  Así que quédate por favor dentro de tu casa. Obedece a Dios a través de los gobernantes, por el mayor bien de todos. 

¿Pero sabes qué?, “sabemos que en TODAS LAS COSAS interviene Dios para bien de los que le aman” (Romanos 8,28). Si bien estamos atentos a los informes continuos de los noticieros, es momento de estar más atento al informe que el Espíritu Santo está dictando en el corazón.

Lo hizo con Jesús cuando estuvo 40 días en el desierto, digamos que fue “su cuarentena” del mundo para intimar con el Padre y con el Espíritu Santo; así también Dios está contigo y tu familia. Y si está contigo y tu familia, ya nada debes temer. Porque te das cuenta que puedes empezar el día orando con el Salmo 121: “Dirijo la mirada hacia los montes (lo desafiante, lo desconocido): ¿de dónde me llegará la ayuda?    Mi socorro me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.  No deja que tu pie dé un paso en falso, no duerme tu guardián; jamás lo rinde el sueño o cabecea el guardián de tu vida. El Señor es tu guardián y tu sombra, el Señor está a tu diestra. Te preservará el Señor de todo mal, Él guarda tu alma. El te guarda al salir y al regresar; ahora y para siempre”. 

No veas solo la cuarentena, no te detengas allí. Mira más allá. Se te ha dado el Espíritu en todos estos años justo para esto: para sumergirte en el espíritu mismo de Jesús para ser como Él. Es ahora cuando cuentan los frutos del Espíritu: amor las 24 hs, paciencia a toda prueba, paz del Espíritu, dominio de sí mismo, amabilidad, y por sobre todo, ALEGRÍA! 

Jesús en sus 40 días de desierto, estuvo duramente probado, pero al día 41, ya era un hombre mucho más fuerte que el que ingresó en el día 1° de su “cuarentena”.  Ya estaba listo con todos los “anticuerpos” necesarios para enfrentar nuevos desafíos, y por, sobre todo, anunciar la Buena Noticia de la salvación a toda creatura.

El mundo estará diferente luego de esta “prueba universal”.

Y hemos de estar listos-como Jesús- para anunciar la única Buena Noticia que salva y que el mundo necesita: Jesús el Cristo.

Para que veas que ya está obrando Dios, lee el impactante testimonio a continuación, y verás que el Señor te está preparando para algo grandioso e inédito en tu vida.

Lee por favor lo que sigue: 

TESTIMONIO DEL MÉDICO IULIAN URBAN DE 38 AÑOS. ES DOCTOR EN LOMBARDÍA, ITALIA

DE ATEO A HUMILDE CREYENTE:

 “Ni en las más oscuras pesadillas he imaginado ver y vivir lo que está sucediendo aquí en nuestro hospital desde hace tres semanas. La pesadilla continua, el río se hace cada vez más grande. Al inicio llegaban algunos, después decenas y ahora cientos, y no somos más médicos que al inicio, pero pasamos a ser clasificadores como etiquetas decidiendo quién debe ser curado y quién enviado a morir en su casa, si bien todos han pagado sus impuestos italianos toda su vida al gobierno.

Hasta hace dos semanas, mis colegas y yo éramos ateos; era normal porque somos doctores que han aprendido que la ciencia excluye la presencia de Dios. Siempre me reía de mis padres cuando iban a la Iglesia.

Hace 9 días un sacerdote de 75 años vino a nosotros. Era un hombre gentil, tenía graves problemas respiratorios pero llevaba consigo una Biblia, y nos ha impresionado que se la leía a los moribundos mientras les tenía de la mano. Todos los médicos estábamos cansados, desanimados, psíquica y físicamente extenuados, cuando tuvimos tiempo para escucharlo.

Ahora tenemos que admitir: nosotros como humanos hemos llegado a nuestro límite y más no podemos hacer, mientras cada día mueren más personas. Y estamos exhaustos; tenemos dos colegas muertos y otros están contagiados.

Nos hemos dado cuenta que donde termina lo que puede hacer el hombre tenemos necesidad de Dios, y hemos comenzado a pedir Su ayuda cuando tenemos un minuto libre. Hablamos entre nosotros y no podemos creer que de feroces ateos pasamos ahora cada día en la búsqueda de nuestra paz, pidiendo al Señor que nos ayude a resistir para continuar curando los enfermos.

Ayer murió el sacerdote, que, hasta hoy, no obstante, hemos tenido 120 muertos en tres semanas, y estábamos hasta el tope cansados, destruidos, había logrado a pesar de sus condiciones, traernos una PAZ que no creíamos encontrar.

El sacerdote se fue al Señor y dentro de poco lo seguiremos también nosotros, si esto continúa así.

No he ido a casa desde hace 6 días; no sé cuándo comí la última vez, y me doy cuenta de mi limitación en esta tierra, pero quiero dedicar mi ayuda a los demás hasta mi último respiro. Estoy feliz de haber regresado a Dios mientras me circunda el sufrimiento y la muerte de mis semejantes.”

Testimonio relatado por: Gianni Giardinelli

NO PIERDAS LA FE

NO PIERDAS LA FE

Suena ilógico muchas veces, que en un difícil momento alguien nos diga, “ten fe”, sin embargo, la fe aunque sea intangible o algo que no se ve, tiene un efecto eficaz y vivificador en quien la hace vida, capaz de realizar lo imposible, de obtener lo que parece perdido.

Creer es tener fe, quien cree con mente, corazón y voluntad, lo que pide se le realiza. Tener fe, es caminar sobre un oscuro camino, sabiendo que se encontrará la luz, es tener la certeza que tenemos un Dios que nos respalda, que logra lo imposible, que puede hallar la aguja en el pajar. Tener fe es poner toda nuestra confianza en aquel que nos creó. La fe es tocar con nuestras manos el triunfo aún sin haberlo recibido, aunque por medio de la fe es nuestro: “Ahora bien, la fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven. Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de aprobación. Por la fe, comprendemos que la Palabra de Dios formó el mundo, de manera que lo visible proviene de lo invisible” (Hebreos 11, 1-3).

La actitud de un cristiano que tiene fe es de esperanza, de alegría, de fuerte optimismo, que aunque se vea inmerso en el barro, sabe que saldrá de allí. El cristiano que tiene fe, si observa situaciones adversas, enfermedad, o crisis económica, sabe que todo lo va a superar, porque su garante es Dios, con quien trabaja y lucha con la certeza que obtendrá la victoria: “porque el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe.”(I de Juan 5, 4).

Si nos falta fe, viviremos en la desesperanza, en el escepticismo, en la sequedad; sin fe no tendremos garantía de nada, no podremos acercamos a Dios que es nuestro fiador, pues Èl es quien nos recompensa en respuesta a nuestra fe: “Ahora bien, sin la fe es imposible agradar a Dios, porque aquel que se acerca a Dios debe creer que él existe y es el justo remunerador de los que lo buscan.”(Hebreos 11, 6).

La fe es algo grande, poderoso, nos trae bendición, la gracia de la providencia divina, nos lleva a Dios, nos protege del maligno, de toda opresión, Dios es nuestro protector, la fe en Èl es nuestra defensa y nada podrá contra nosotros: “Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno.” (Efesios 6, 16).

Es importante tener fe, pero si no la demostramos con actos concretos de caridad, resultaría vana. Podemos creer, pero esta fe tiene que traducirse en objetivas obras de bondad, de caridad con el prójimo, de frutos auténticos de santidad, siempre con rectitud de intención de hacer lo correcto, demostrar que Jesús está dentro de nosotros, que somos sus seguidores: “Sin embargo , alguien puede objetar: Uno tiene la fe y otro las obras. A ese habría que responderle: Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe. ¿Tú crees que hay un solo Dios?. Haces bien. Los demonios también creen, y sin embargo, tiemblan. ¿Quieres convencerte, hombre insensato, de que la fe sin obras es estéril? ” (Santiago 2, 18-20).

No perdamos la fe, sigamos adelante, luchemos, creamos en lo imposible, porque nuestro Dios, es un Dios de victoria, de amor, de misericordia, de milagros incesantes, es un Dios personal que conoce a cada uno por su nombre.

 

Valmes Rivera Calao- Ministerio formación RCC Radio FM – Colombia

 -La RCC radio.fm es la emisora virtual de la Red de Emisoras Minuto de Dios, para la Renovación Carismática Católica y la Iglesia Católica –

Nuestra Mirada frente al COVID19‬

Nuestra Mirada frente al COVID19‬

Queridos hermanos y hermanas.

En esta oportunidad quisiera compartir con ustedes más que un artículo una reflexión. En realidad, es más una homilía…

Ayer (19 de marzo) celebrábamos la Solemnidad de San José… Hombre justo a los ojos de Dios.

Entre las opciones que da la Liturgia de la Palabra de ese día tomé el texto del Evangelio de Mateo (Mt 1, 18 – 24)

Te invito a que antes que sigas leyendo, busques tu Biblia, encuentres el texto, lo leas lentamente (disfrutando de la lectura)

Cuando lo leí el miércoles por la noche me llamó la atención cómo José vivía con mucha paz los acontecimientos de cada día. Pensemos un poco, como buen varón de Israel, José seguramente tuvo el sueño de encontrar una mujer (de las que son alabadas en la Sagrada Escritura), casarse y formar una familia. Cuando conoció a María quedó prendado de su belleza exterior pero sobre todo de su belleza interior… Era todo (y más todavía) lo que él había estado buscando…

Pero un día y sin previo aviso todo quedó hecho trizas…

¿Qué pasó?

Luego de tres meses sin ver a su prometida (ya estaban casados legalmente pero todavía no convivían) se encuentra con la sorpresa que menos hubiera imaginado… SU PROMETIDA, EL AMOR DE SU VIDA ESTABA EMBARAZADA… ¿Qué hacer? ¿Cómo actuar?

 José no duda de la integridad moral de María pero no puede negar el dato empírico del embarazo… Seguramente fueron días de angustia, preocupación, desconcierto… Todos sus proyectos, sus sueños, sus ilusiones destruidos  o por  lo menos derrumbados  en un instante.

Pero José no cede al desánimo y le da el espacio y el tiempo a Dios para que Él, el Todopoderoso pero a la vez rico en amor y misericordia, hable, actúe, se manifieste… Y Dios obró!  Dios le habló en sueños a José, lo invitó a un proyecto que superaba infinitamente lo que él había soñado y proyectado… Asumir la paternidad del mismísimo Hijo de Dios hecho carne en el seno de María (la Purísima) por la acción del Espíritu Santo…

Debo confesarles que cuando lo pienso me asombro… En mi caso, creo que hubiera salido corriendo… ¿Educar al Hijo de Dios? ¿Enseñarle a caminar? ¿Enseñarle la Sagrada Escritura? ¿Llevarlo a la Sinagoga o al Templo?… Ufff!!! Me parece una tarea enorme y de una responsabilidad única…

“Al despertar José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado…” (Mt 1,24)

José solo dejó que el Señor le mostrase el camino y él comenzó a caminar…

Creo mis hermanos que hoy podemos hacer un paralelo con lo que nosotros estamos viviendo en medio de esta pandemia…

También nosotros teníamos nuestros proyectos, nuestros sueños, nuestros planes, nuestra organización, nuestras seguridades…

Y en un instante, todo eso se hizo añicos, ya no sabemos cómo seguir, qué hacer, cómo actuar…

Estamos en un momento de incertidumbre (tal vez cuando lean esto estemos en lo peor de la situación, ¡oro en este instante para que no sea así!), todas nuestras seguridades están tambaleando, nuestros proyectos están cuanto menos paralizados…

Pero José nos enseña a poner nuestra confianza en Dios… En dejar a Dios ser Dios y Señor de la Historia, a confiar en que lo que el Señor nos propone es infinitamente más grande, maravilloso y santo que todo lo que habíamos organizado.

Hoy es tiempo de confianza, de espera paciente, de decidirnos por el Señor. Porque el proyecto del Señor siempre es de misericordia y compasión. Como lo expresa San Pablo en la Carta a los Romanos: “Sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.

¿Qué diremos después de todo esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores? ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros? ¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? Como dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó. Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.” (Rm 8,28-39)

Como San Pablo tengo la certeza que esta pandemia es ocasión para que el Señor manifieste su amor y misericordia por su pueblo… Tengo la certeza que saldremos fortalecidos y animados en el Espíritu si confiamos en Dios… Tengo la certeza que aprendiendo de José tenemos que darle a Dios la oportunidad que nos muestre el camino…

¡VEN ESPIRITU SANTO!

EL ÚNICO INCENDIO PERMITIDO

EL ÚNICO INCENDIO PERMITIDO

Puedes ir preso por encender fuego, menos en este caso.

Un incendio premeditado que no es delito

EL ÚNICO INCENDIO PERMITIDO

Cuando viajas por las sierras de Córdoba, abundan carteles que advierten: “Es delito encender fuego”, “Cuando hay un incendio, miles de especies mueren”, etc. Todo con el fin de concientizar y así evitar incendios que destruyen el medio ambiente; por eso el rigor de la pena para los incendios intencionales.

Pero hay un fuego que es legal, que está permitido y hasta premeditado, que es intencional. Es el fuego de Dios. ¡Dios puede encender fuegos aún con leña húmeda!  Dios puede hacer arder a cualquier persona, y aún cualquier cosa, tal como lo hizo con la zarza ardiente de Moisés.

 Algo extraordinario sucedía con la zarza de Moisés, ardía y no se consumía. “(Dios el Señor)… se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía.” (Éxodo 3,2).

Cuántas veces escuchamos a hermanos orar así  “¡Oh Dios, consúmeme con tu fuego!”                   No sé vos, pero al menos en mi caso ¡yo no quisiera convertirme en un cúmulo de cenizas! Por eso prefiero hacer esta oración: “Señor, ¡hazme arder para seguir ardiendo para Ti!”, es decir, una llama que jamás se apague, como la zarza de Moisés. Como dice esa antigua y hermosa canción: “¡Ardiendo en fuego, mi alma está…Oh Aleluya…ardiendo mi alma está! ¡Oh Señor quiero que ardas en mi ser, como la zarza quiero arder con tu poder!”.

  Vemos que hay muchos cristianos que se están consumiendo en un fuego que no es el de Dios, se están consumiendo en un fuego extraño, algo de esto lo puedes leer en Números 3,4: ”Mas Nadab y Abihú murieron delante del SEÑOR, cuando ofrecieron fuego extraño delante del SEÑOR”.

  El Evangelio es fuego. Sin fuego no hay Evangelio. Es más, el fuego está presente desde el inicio del Nuevo Testamento.  Juan el Bautista es el testigo de la luz, que en griego es fós, que significa también fuego, resplandor (Juan 1,8); y va más allá cuando se refiere a Jesús: “Él los bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3,11). Juan preparaba el camino para que Jesús hiciera del suyo, “el” Camino, al punto que Él es el Camino. En este Camino, Él te bautiza con Espíritu Santo y fuego; esta es su misión esencial hoy, esta es la misión que significa su Nombre “Cristo”, el “Mesías”: es el Ungido con Espíritu Santo de manera infinita para ungir a sus discípulos. Este bautismo con fuego, es una experiencia que Cristo tiene preparada para vos también. Bautismo en fuego líquido, algo sobrenatural y todopoderoso. ¿Por qué digo esto? Porque las aguas bautismales de Jesús son de fuego, no son aguas frías. Por eso Jesús bautiza en un fuego líquido.

 Esto es Renovación Carismática, esto venimos experimentando, predicando y llevando multitudes a una vivencia ardiente del Evangelio, a ser embajadores del Bautismo en el Espíritu Santo en todo el mundo.

 Muchos de nosotros -yo fui uno de estos casos- nos quedamos en el frío bautismo de cuando éramos niños. Pasaron los años, y el Espíritu Santo no era en mi vida sino  el Dios perfectamente desconocido. Hasta que un día recibí el anuncio del Evangelio con poder, y fui bautizado en Espíritu Santo… y fuego.

El Espíritu de Dios ya había encendido la mecha de su fuego en mi corazón. Y desde ese momento, supe que no podía dejar de compartirlo. Aprendí (y aún lo sigo haciendo) qué es eso de “separados de Mí nada pueden hacer” (Juan 15,5), y también tomó dimensión 3D, esta sorprendente Palabra suya “que no hicieran nada hasta que recibieran poder de lo Alto” (paráfrasis de Hechos 1,4-5.8). Ese poder de lo Alto llegó y bajó en forma de lenguas de fuego sobre los discípulos el día de Pentecostés, y fueron empujados con decisión a anunciar la Buena Nueva de Jesús el Mesías, el Resucitado que da el Espíritu Santo sin medida.

  Ya los discípulos habían sido entrenados por el Maestro al ser enviados de dos en dos a encender los pueblos con el fuego del Evangelio (Lucas 10,1). Así también muchos de nosotros lo estamos haciendo en nuestros lugares. Esto trae a mi memoria el siguiente pasaje de la Escritura:

 Cuando Sansón envió zorras de dos en dos, atando a sus colas antorchas, para quemar los campos del enemigo (Jueces 15,4-5)” Se fue Sansón y atrapó trescientas zorras. Tomó unas antorchas y ató a las zorras de a dos por la cola poniendo una antorcha entre medio. Luego encendió las antorchas y soltó a las zorras en los campos de los filisteos. Así quemó todo: los atados, el trigo en pie y hasta las viñas y los olivares.”  

 Hoy el Señor envía a los bautizados en el Espíritu a ser testigos hasta los confines de sus existencias, incendiando los territorios del diablo con el fuego del Evangelio. Si hoy, los que fuimos bautizados en el Espíritu, no somos los nuevos Elías que traigamos fuego del Cielo, ¿quién lo hará?

Si tu Grupo de Oración ha caído en la rutina y la alabanza es fría, ¿será que necesita urgente fuego del Cielo? Si el grupo no crece en número de salvados en Cristo, y bautizados en el Espíritu, ¿será que hará falta que vuelva a caer fuego de Dios sobre los servidores y orantes? Porque cuando este fuego es real, es decir, del Espíritu, el equipo de servicio preparará a conciencia y en docilidad la próxima reunión de oración; si es un Ministerio de Evangelización, preparará con bastante anticipación en oración, discernimiento y entrenamiento el próximo Seminario de Vida a impartir; si es un Ministerio de Intercesión, tomará como norte la inspiración del Espíritu para orar conforme al corazón de Jesús; y muchos ejemplos más que se podrían dar. 

Este es el camino de Dios para tu vida. Lo fue en estos 50 primeros años de Renovación Carismática en Argentina, y puedo decirte ahora con total convencimiento de fe, altamente atrevido, que esto recién empieza. El fuego de Pentecostés pronto está a reavivarse una vez más, pero es necesario la obediencia a lo esencial del mandato de Jesús, su Gran Comisión: “Vayan-salgan- y anuncien esta Buena Nueva a toda criatura”  (Mc 16,15),  y “Vayan-salgan- y hagan discípulos a TODAS las naciones”.  (Mt 28,19). 

¡Gloria a Dios por esta hermosa Corriente de Gracia que es la Renovación Carismática en nuestra Iglesia Católica, que no dejó de arder desde hace 50 años en nuestra nación Argentina, y desde hace 53 años en el mundo!

¿Estás listo para incendiar junto a tu hermano los campos del enemigo y así rescatar almas para la eterna Gloria de Dios?  Manos a la obra entonces, ¡salgamos! ¡No hay tiempo que perder!

Querida Amazonía

Querida Amazonía

En la exhortación postsinodal “Querida Amazonía”, el papa Francisco traza nuevos caminos de evangelización y alienta al cuidado del medioambiente y de los pobres en este pulmón del mundo. Desea un nuevo impulso misionero y alienta el papel de los laicos en las comunidades eclesiales, además de formular cuatro “sueños” para la región panamazónica. 

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL

QUERIDA AMAZONIA

DEL SANTO PADRE
FRANCISCO

AL PUEBLO DE DIOS
Y A TODAS LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD

La Experiencia de Pentecostés‬

La Experiencia de Pentecostés‬

Como cristianos estamos llamados a vivir un permanente Pentecostés, cada día debemos pedir ser bautizados en el Espíritu Santo para ser guiados con su poder y amor. Pero para entender qué significa Pentecostés debemos retornar a la escena en el aposento alto donde María, los Apóstoles y un grupo más de personas recibieron este poder de lo alto para ser testigos de Jesús. Es así que analizaremos en este artículo unos cuantos aspectos del primer Pentecostés narrado en el capítulo segundo de los Hechos de los Apóstoles:

“Al cumplirse, pues, los días de Pentecostés, estaban todos en un mismo lugar, cuando de repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento impetuoso que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban. Al mismo tiempo vieron aparecer unas como lenguas de fuego, que se repartieron y se asentaron sobre cada uno de ellos. Entonces fueron llenados todos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en diversas lenguas las palabras que el Espíritu Santo ponía en su boca”.

La primer característica que quiero resaltar es que todos estaban en un mismo lugar, esto significa unidad, no solo física sino también espiritual. Es así que para vivir un constante Pentecostés, debemos vivir como hermanos y hermanas, a semejanza de la primera comunidad cristiana, cuidando unos de otros. Pero más aún, debemos estar unidos espiritualmente, estar juntos en el “aposento alto”, es decir unidos todos como Iglesia con los lazos del mismo Espíritu Santo, en una misma y permanente oración: “Ven Espíritu Santo, Ven Espíritu Santo”.

En segundo lugar, el Espíritu Santo es creativo, original y sorprendente. En esta escena descendió como lenguas de fuego, como viento impetuoso. Pero en muchos otros pasajes bíblicos se mueve de diferentes maneras. Yo no recuerdo la homilía de mi Confirmación, pero jamás se me olvidará un domingo en California, donde atendía la misa dominical y sin saberlo un Obispo retirado está presidiendo las Confirmaciones en esa parroquia. Durante su homilía les dijo a los jóvenes que se confirmarían: ¿ustedes creen que el Obispo tiene poder para que el Espíritu Santo descienda hoy de una forma nueva sobre ustedes? Por si no creen, miren este foco que tengo en mi bolsillo. Miren no tienen luz, pero ahora observen como lo junto con mi anillo de obispo e inmediatamente el foco se encendió. Así cuando yo imponga mis manos sobre ustedes, el Espíritu Santo no descenderá en forma de fuego porque ya existe electricidad, pero lo seguro es que Él vendrá y los iluminará. Yo creo que estos jóvenes, al igual que yo, no olvidarán ese día. Es así que demos estar abiertos a las sorpresas del Divino Espíritu, lo seguro es que Él siempre descenderá cuando lo invoquemos. ¿De qué manera? Él es siempre diverso, a unos dará alegría, a otro lágrimas sanadoras, a otros paz, a otros descanso espiritual. Estemos abiertos a sus sorpresas y no lo encasillemos ya que Dios es siempre nuevo.

Finalmente, en esta escena, los Apóstoles empiezan a hablar en diversas lenguas. Es decir, cuando el Espíritu Santo desciende en Pentecostés, regala nuevos dones y carismas. El primordial deseo de vivir en un permanente Pentecostés, es el de ser llenos a plenitud por la presencia de Dios mismo. Pero como consecuencia del derramamiento del Espíritu Santo en nosotros, está el ser fortalecidos con dones y carismas. No siempre los dones que nosotros deseamos, pero sí los que el Espíritu sabe que necesitamos para cumplir la misión que Dios nos encomienda.

Por lo tanto, pidamos diariamente un derramamiento nuevo del Espíritu Santo, dejemos que Él nos sorprenda al dejarnos sentir su presencia en medio de nuestras vidas. Pidamos sin temor sus carismas, estando abiertos a los que Él desea regalarnos y así vivamos en un permanente Pentecostés, para poder gritarle al mundo con nuestra palabra y testimonio que Jesús está vivo.