Jim Murphy y los Jóvenes

Jim Murphy y los Jóvenes

PRESIDENTE DEL ICCRS: “SI NOS JUNTÁRAMOS TODOS PARA TRABAJAR POR LA COSECHA, CUALQUIER COSA SERÍA POSIBLE”

RCCRadio.fm, 23 ENERO, 2019.  JOSÉ ANDRÉS HURTADO

Jim Murphy, Presidente del ICCRS, (las siglas del Servicio Internacional de la Renovación Carismática), ofreció un discurso a todos los jóvenes asistentes al Encuentro Mundial de la Juventud Carismática que tuvo lugar la mañana de este martes en el Estadio Maracaná de Ciudad de Panamá a propósito de la Jornada Mundial de la Juventud.

El lema del encuentro “levanta la mirada, y miren que los campos están listos para la cosecha”, y sobre esta frase Murphy desarrolló su discurso frente a las decenas de jóvenes que le acompañaron.

Según el presidente del ICCRS, por el hecho de no ser pescadores ni agricultores, no apreciamos lo que Jesús está diciendo en su palabra, “no apreciamos la cosecha”.

“Este mensaje de la cosecha es muy importante, muchos vamos a supermercados y hacemos las compras de nuestros alimentos, pero no nos damos cuenta que sin una cosecha no habrían todos esos alimentos en el supermercado”, afirmó Murphy.

Afirmó que como cristianos, necesitamos de la cosecha pero no lo sabemos aún. Partiendo del hecho de la buena noticia en torno a la cosecha estando lista, desarrolló cinco elementos que debemos tener presentes.

La cosecha es lo más importante: Para la gente que vivía en el tiempo de Jesús, la cosecha significaba vida o muerte, si no había cosecha, morían de hambre. “Pues así de importante es esto de preocuparse por la cosecha, esto de traer gente al Reino de Dios”. Muchas veces hemos pensado si lo hacemos bien y si no, pues también. Como para Jesús el alimento es hacer la voluntad de su Padre, así debería serlo para todos los cristianos; ¿será que es ese nuestro alimento?

Cuando Dios nos da algo por hacer, ¿es eso lo más importante en nuestra vida o lo hacemos si no hay muchos obstáculos? Jesús nos dice es que la evangelización, la misión que se nos ha encomendado es absolutamente esencial, y cometemos el error de tomarlo como si fuera opcional. “Si quieren saber cuan serio Jesús toma esto, miran la cruz. Jesús está enteramente comprometido en la obra del Padre. Ustedes son seguidores de jesus por lo tanto deben comprometerse como él está comprometido con el trabajo de Dios”, dijo el presidente del ICCRS a los jóvenes asistentes.

La cosecha debe hacerse ahora: Jesús nos hace un llamado a recoger la cosecha cuando el tiempo sea el idóneo. Murphy colocó como ejemplo cuando las personas se nos acercan buscando una ayuda, una palabra, un abrazo pero en el momento no tenemos el tiempo. Tú eres un cristiano hoy, no hay razón para esperar más tiempo.

La cosecha es la prioridad: En la analogía del campesino y el campo, para este, la cosecha es lo más importante y construye su vida alrededor de la cosecha. ¿Estamos haciendo eso mismo en torno al trabajo por el Reino? Los campesinos plantaron la semilla, quitaron la maleza, le echaron agua y después de un año de trabajo ahora la cosecha está lista, ahora es momento de duplicar los esfuerzos. ¿Qué tan comprometidos estamos con el trabajo de Dios? No es necesario renunciar ni a las familias, ni al trabajo, ni la vida, pero debemos enfocarnos en el trabajo del Reino; “Dios te tiene donde te tiene para que puedas recoger la cosecha ahí. El Reino de Dios está alrededor de nosotros. La pregunta es ¿estás dispuesto a trabajar duro por la cosecha?”, reflexionó Murphy en torno a este aspecto.

Invitó a los presentes a preguntarle a Jesús en la cruz si él quería hacer eso, agregando que nuestro líder no tiene miedo al trabajo, “nuestro líder pagaría cualquier precio por salvar a la humanidad”.

Trabajar en comunidad: Para Jim Murphy el aspecto comunitario es esencial en el trabajo evangelizador, “cuando los campesinos plantan los campos, trabajan juntos, incluso los que no trabajan en el campo, apoyan con agua y comida. Cuando la cosecha está lista, todos trabajan, nos necesitamos todos. Si nos paráramos juntos y trabajáramos para la cosecha, cualquier cosa fuera posible.

El líder mundial de la RCC llamó a los servidores a no ser espectadores, “debemos ser un solo equipo con Jesús, todos tenemos nuestros dones, carismas, y funciones (…) el trabajo que Dios nos ha enviado a hacer”.

Como quinto y último elemento llamó a la RCC a estar atentos, a hacer seguimiento, “trabajamos juntos y colectamos la cosecha pero la guardamos y se daña, Se pudre. Si el campesino ha trabajado todo el año para esa cosecha, hay que cuidarla”. Explicó que la gente lucha constantemente con sus situaciones particulares lo que nos debe hacer entrar en conciencia que nos deben importar todas las personas, pues el prójimo es nuestra prioridad.

Las palabras se dieron en medio de un encuentro cargado de alabanzas y adoración eucarística, una mañana que congregó a jóvenes y adultos de todo el mundo bajo la espiritualidad de esta bendita corriente de gracia.

Michelle Moran · Presidente del ICCRS

Michelle Moran · Presidente del ICCRS

Fuente: Noticiario de ICCRS Volumen XLI, Nro 1 Enero-Febrero 2015. Pag. 3

Es fácil para mí recordar cuando me bauticé en el Espíritu Santo ya que coincidió con mi conversión. Yo tenía 16 años y asistí a un programa de campamento de verano organizado por la Sociedad de San Vicente de Paúl. Yo tenía una escasa formación en fe ya que mi familia no era muy religiosa. Esto era a mediados de los años 70 y muchos de los líderes del campamento de jóvenes habían experimentado hacía poco tiempo el poder del Espíritu a través de la recién aparecida Renovación Carismática Católica. Antes de ir al campamento, un encuentro casual con un miembro de una secta religiosa había puesto en mi mente la idea de que quizá había algo más en la vida que lo que yo estaba viviendo. Yo me sentía bastante feliz y segura y acababa de terminar muy bien mis exámenes del colegio, sin embargo, me daba cuenta de que muchas de las personas en el campamento parecían tener una alegría de vivir en ellos, que yo no tenía. Me hablaron con gran facilidad sobre su amigo Jesús y para el final de la semana, sabía que ellos obtendrían lo querían.

De esta manera me encontré en una reunión de oración donde fui al frente para que oraran por mí. Cuando me preguntaron qué es lo que quería recibir del Señor, dije: ‘todo’. A pesar de que no sabía mucho acerca de la fe, Jesús, o el Espíritu Santo, creo que ese momento marcó un antes y un después para mí. No se trataba tanto que yo me encontrara con el Señor sino que Él me encontrará, y así comenzó la gran aventura de vivir la vida en el poder del Espíritu Santo.

Nunca podría haber imaginado que a partir de ese muy sencillo, frágil principio yo iría a convertirme en un miembro fundador de una comunidad carismática, líder en la RCC no sólo a nivel nacional sino también en el ICCRS y como misionera iría a viajar en más de 50 países enseñando y predicando.

Como líder soy consciente de la importancia del alimento espiritual, no solo en la dieta básica del discípulo tales como la palabra de Dios, los sacramentos, de la Iglesia, etc. Por lo tanto soy una lectora ávida. Normalmente estoy leyendo 3 libros religiosos a la vez. Un ‘libro de teología’ para alimentar la mente, esto lleva más tiempo de leer y estudiar. Un libro ‘testimonial’ que construye la fe y se lee con facilidad, y un libro ‘devocional’ que alimenta mi espíritu. Un libro devocional que ha tenido un impacto grande en mí este año fue ’33 days to morning glory’ (33 días para la mañana de gloria) del P. Michael E Gaitley MIC. Es un retiro para la vida cotidiana que conduce a una consagración mariana. Elegí adecuadamente hacer esto durante todo el mes de mayo. Es interesante que el día de la consagración fuera el 1 de junio cuando estaba en el Estadio Olímpico de Roma ¡al lado del Santo Padre!

En este trayecto hacia el Jubileo, espero que la RCC en el futuro esté marcada por un cuerpo unido de personas humildes, llenas del Espíritu, cuyas vidas hayan sido transformadas por el poder del Espíritu. Un pueblo lleno de fe expectante, que evangelizan mientras permiten que las obras del Señor se muestren a través de ellos. Sólo esto transformará verdaderamente la Iglesia y el mundo.