SEMINARIOS DE INICIACIÓN DE LA VIDA EN EL ESPÍRITU SANTO

SEMINARIOS DE INICIACIÓN DE LA VIDA EN EL ESPÍRITU SANTO

SEMINARIOS DE INICIACIÓN DE LA VIDA EN EL ESPÍRITU SANTO

Tal como lo expresara el mes pasado, los Seminarios de Vida son la clave de este momento de la historia de la evangelización. Perdida la “cultura católica” una de las maneras de volver a tocar el corazón de las personas y de lograr de esa manera el “encuentro personal con Cristo” son los Seminarios de Vida. Por ello, e insisto en esta idea, debemos revisar, profundizar y multiplicar nuestros Seminarios de Vida.

Les sigo compartiendo lo que CONCLAT (Consejo Carismático Latino-americano) nos propone como elementos básicos de los Seminarios de Vida. En esta oportunidad les hago mención a lo que se nos propone sobre la metodología , los temas y secuencia.

 METODOLOGÍA

  • Proclamar el anuncio de la salvación, de manera clara y sencilla.
  • Compartir en pequeños grupos sobre los textos bíblicos.
  • Dar testimonios de personas que han experimentado una fuerte transformación.
  • Dedicar momentos personalizados de oración para los participantes del Seminario.
  • Suscitar el deseo de los participantes para vivir una profunda vida sacramental y vincularse de una manera activa a la vida eclesial (Parroquias/Grupos de Oración).

TEMAS Y SECUENCIA

  • Introducción (Presentación del Seminario y de la RCC)
  • El Amor de Dios
  • El Pecado y sus Consecuencias
  • La Salvación en Cristo
  • Fe y Conversión
  • Señorío de Cristo
  • La Promesa del Padre: el Espíritu Santo
  • Vida Nueva

Hasta aquí el texto de CONCCLAT. Quisiera dejar algunas preguntas para que podamos discernir, evaluar y mejorar.

SOBRE LA METODOLOGÍA 

  1. Quienes dan los temas del Seminario, ¿Son testigos confiables, es decir, expresan en los distintos ámbitos de su vida lo que están predicando? Especialmente, ¿Se ve esta coherencia entre fe y vida en el ámbito familiar, laboral y/o eclesial?
  2. El pastoreo (el cuidado y la atención) es un aspecto importante del Seminario de Vida. Quienes ejercen este ministerio, ¿Son hermanos crecidos en la fe y con el carisma?
  3. El Seminario de Vida renueva los Sacramentos de la Iniciación Cristiana. ¿Aseguramos tiempos y sacerdotes para la celebración del Sacramento de la Reconciliación y de la Eucaristía?

 SOBRE LOS TEMAS Y SU SECUENCIA 

  1. Los Seminarios tienen una lógica espiritual que debemos cuidar. ¿Respetamos los temas y su secuencia? ¿Hemos agregado o suprimido temas?
  2. Durante la prédica de los temas, ¿Los hemos catequizado haciendo perder el impacto kerygmático de los mismos?

Con respecto a esta última pregunta también ahora quisiera hacer mención a un riesgo (peligro, desviación) que se puede dar en los Seminarios de Vida. Lamentablemente en algunas ocasiones sucede que los temas del Seminario de Vida terminan siendo más una enseñanza que una predicación. La diferencia básica es que la predicación apunta al corazón mientras que la enseñanza apunta a la cabeza. Aporto un ejemplo para que se entienda. En el tema: “El pecado y sus consecuencias” (podría ser en cualquier otro tema), no es lo mismo que un participante de un Seminario de Vida salga convencido (no culposo) de su pecado y desee recibir el Sacramento de la Reconciliación, a que terminado el tema pueda explicar claramente qué es el pecado pero no muestre signos de arrepentimiento y conversión.

Para pensar, discernir y renovar.

¡Ven Espíritu Santo!

TURISMO CARISMÁTICO

TURISMO CARISMÁTICO

TURISMO CARISMÁTICO

El Padre Jacques Custeau es uno de los líderes de la Renovación Carismática en Canadá. Por su interés reproducimos aquí algunas de sus reflexiones sobre lo que él llama «turismo carismático».

Afirmaba el Padre Jacques: “ Es importante pertenecer a un grupo de oración, y yo creo que una persona puede pertenecer realmente sólo a un grupo. Ocasionalmente y para variar un poco puede ser bueno ir y orar con otro grupo o aprender cómo otros efectúan sus reuniones. Pero esto ocurriría sólo en contadas ocasiones y el resto del tiempo deberá ir a su propio grupo para orar.”

El crecimiento espiritual está conectado íntimamente con el pertenecer a un grupo de oración. Es allí donde llegamos a conocer a nuestros hermanos y hermanas. Con ellos podremos sobrellevar las cosas buenas y malas que nos ocurran.

El pertenecer a un mismo grupo también nos capacita para recibir enseñanzas constantes que nos fortalecerán entre nosotros para poder progresar espiritualmente. Añadiremos también que conociéndonos unos a otros podremos ejercitar la corrección fraterna cuando sea necesario, lo que nos ayudará a avanzar más. Echar raíces en un solo grupo es también señal de que la persona ya pasó de su época de simple consumidor.

Con mucha frecuencia las personas que circulan de un grupo a otro sin echar raíces en ninguno son las que sólo desean recibir sin dar. El decidir pertenecer a un grupo particular significa aceptar que tenemos nuestra parte de responsabilidad en ese grupo y por la gente en el grupo, y aún fuera de las reuniones de oración.

El turismo carismático también puede ser indicio de dos tentaciones muy sutiles:

  • La primera es sensacionalismo, que aún sin darse cuenta, la persona busca grupos con el deseo de ver milagros. Es importante recordar lo que el P. O’Connor escribió en su libro: «La Renovación Carismática: su origen y perspectiva»: ‘Un momento de oración profunda tiene un valor infinitamente mayor que el espectacular milagro o la más sorprendente profecía. La verdadera oración, en efecto, es la unión vital con Dios. Esto es lo que los carismas nos ayudan a lograr’.
  • La segunda tentación es la de escapar. La participación en los grupos de oración puede volverse una excusa para escapar de situaciones familiares o de la comunidad que preferimos evadir. Sería muy apropiado preguntar a las personas que van de una reunión a otra: ¿De qué están escapando ustedes? ¿Qué es lo que anda mal en sus casas o en sus comunidades?

Si su oración es un escape o pretexto para descuidar sus obligaciones, ¿Creen que las oraciones van a ser agradables a Dios?”

 El P. O’Connor también dice: «Puede suceder, desde luego, que la oración se convierta en una excusa para descuidar otras responsabilidades. Pero entonces deja de ser oración auténtica: no es más que apariencia externa que se convierte en hipocresía«.

Hermano, hermana, es bueno que perseveres en un grupo de oración.

BOMBA “H”= INTERCESIÓN PROFÉTICA

BOMBA “H”= INTERCESIÓN PROFÉTICA

BOMBA “H”= INTERCESIÓN PROFÉTICA

Estar con Cyril John y su esposa Elsamma en nuestra diócesis de Cruz del Eje, y la semana pasada en Villa Giardino, fue una experiencia de “Bomba H”. ¿Por qué?  Porque la bomba H genera energía poderosa cuando los átomos se UNEN a velocidades de la luz. ¡Eso nos pasó! UNIDOS en los talleres, UNIDOS en el Jericó realizado en Giardino, y luego UNIDOS en la Jornada Abierta del martes y para servidores el miércoles en Cruz del Eje… ¡La bomba detonó para ya no parar!  Es una reacción todopoderosa en cadena que será imposible de detener, está explotando de menos a más, lo estoy viendo entre mis hermanos de esta diócesis y lo estoy escuchando de hermanos de nuestra nación.

Percibimos claramente que se movilizó un poder sobrenatural que estará llevando a cada pueblo, a cada ciudad y a nuestra patria entera a un nuevo destino, el que Dios Padre tiene en su corazón, y Él nos hizo saber su gozo de que su espera terminó, que  ha encontrado en nuestra hermosa Iglesia Católica, en esta bendita Corriente de Gracia durante esta semana intensa, los  intercesores proféticos que buscaba para poner en marcha Su Plan, y que éstos ya se están ubicando en la brecha y construyendo un muro todopoderoso” (lee Ez 22,30).

Cuando algo va a suceder, dice la Escritura, nuestro Padre Dios adelanta los acontecimientos a sus profetas, como reconoce el profeta Amós «porque el Señor no hace nada sin revelar su secreto a sus servidores los profetas»  (Amós 3,7). Y es que el profeta no es un adivino, sino el que ausculta el corazón de Dios y empareja su corazón con el de Él; es el que sabe ver las señales y discernirlas correctamente, por eso el Señor nos regaña diciendo: “Al atardecer ustedes dicen: Hará buen tiempo, pues el cielo está rojo y encendido.Y por la mañana: Con este cielo rojo oscuro, hoy habrá tormenta. Ustedes, pues, conocen e interpretan los aspectos del cielo, ¿y no tienen capacidad para las señales de los tiempos? «(Mateo 16,2-3)

  El Señor Jesús nos hizo saber sus secretos en esta increíble semana y nos empezó a capacitar para leer las señales de estos tiempos de Argentina.

En nuestra diócesis créanme que hay una verdadera revolución. Un párroco distante 70 km del Evento, trajo a los alumnos de su Colegio a la Jornada abierta, y era increíble ver a esos chicos orar unos por otros y por su país, su familia, etc. Estaban felices.

Un negocio cerró sus puertas mucho antes de su horario habitual porque su dueño sabía del deseo de sus empleados de asistir a este Encuentro. Colocó este cartel: “CERRADO-  Estamos en la Parroquia del Valle alabando a nuestro Señor, en un Encuentro de Oración, junto a un predicador que viene de la India, Cyril John.   Quien esté leyendo este cartel, está invitado por el MISMÍSIMO JESÚS a vivir un encuentro personal con Él…” Fue trascendental para sus vidas; entre ellos comentaron sorprendidos que sólo en la media hora que abrieron vendieron lo mismo que se vende en toda una tarde. Comprendieron que Dios se ocupa de nosotros, cuando nosotros, nos ocupamos de Él.

Fue impactante para mí ver a Cyril y Elsamma, hombre y mujer de Dios…¿Por qué de Dios? Por la sencillez de corazón que en todo tiempo manifestaron. Dios es sencillo, amoroso, simple. Así son ellos. Son Palabra viviente de la famosa cita de Jesús: “Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que les ha sido mandado, digan: “Somos servidores no necesarios, hemos hecho lo que era nuestro deber”. (Lc 17,10)   Aprendimos aquí no solo escuchando y haciendo los talleres, sino viéndolos. Un verdadero discipulado nos permitieron vivir. Eso también es enseñanza de altísimo valor para luego trasmitir a nuestros hermanos, el marcar el rumbo de la intercesión profética con oración, Palabra de Dios y discipulado profético.

Nos quedó clarísimo el multiplicar la obra. Hicimos dos entrenamientos de intercesión profética locales en lo que va del año; pero lo de esta semana nos redirecciona, nos capacita para ver las señales de los tiempos y nos afina en lo central: saber qué hay en el corazón de Dios. Dentro de pocos días los referentes de intercesión profética se reunirán para multiplicar las células de intercesión por toda la diócesis.

Por último, quiero decir claramente que esta bomba H que ya detonó sacudió la “modorra carismática”, el adormecimiento de carismas esenciales para la intercesión y la evangelización.

Se ha levantado un ejército de intercesores proféticos, seremos testigos de un nuevo destino para Argentina, y como dijo la reina de Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial: “Le temo más a un ejército de personas orando, que a un ejército militar”.

¡Así será!

¡Amén, amén!

Te invito que finalices esta lectura cantando junto a mí estas estrofas de tal manera que  resuenen en toda la Argentina:

“Rey de Reyes, Señor de señores ¡Gloria! ¡Aleluya!

¡Cristo, Príncipe de paz!  ¡Gloria! ¡Aleluya!

“¡¡¡NO HAY SER QUE PUEDA HACER LAS OBRAS COMO LAS QUE HACES TÚ!!!”

Daniel Montes. Coordinador Región Centro.

SEMINARIOS DE INICIACIÓN DE LA VIDA EN EL ESPÍRITU SANTO

SEMINARIOS DE INICIACIÓN DE LA VIDA EN EL ESPÍRITU SANTO

P. GABRIEL LAURÍA. VICEASESOR RCC ARGENTINA

 Con el inicio de CHARIS el Papa Francisco ha sido muy claro en marcar el rumbo que quiere para y espera de la Renovación Carismática Católica. El discurso del Santo Padre, que fue reproducido por varios medios, lo retomaron los nuevos líderes de CHARIS para expresar cuál sería el objetivo de la nueva estructura de Servicio.

 Recordemos estos tres objetivos:

  1. Compartir con toda la Iglesia el don del Bautismo en el Espíritu Santo.
  2. Volver a las raíces ecuménicas.
  3. El servicio de los pobres.

 Ahora sabemos hacia dónde debemos caminar, los objetivos son claros. Lo que ahora debemos buscar son los caminos para que esos objetivos se hagan realidad. La pregunta que ahora debemos hacernos es ¿Qué pasos, con qué estrategias, qué caminos seguimos para hacerlos realidad?

 El primer objetivo tiene una de las herramientas más preciosas y privilegiadas que el Señor nos ha regalado: los SEMINARIOS DE VIDA. Por eso debemos revisar cómo estamos preparando, predicando y aprovechando nuestros Seminarios de Vida.

 En el año 2015 el CONCCLAT, después de varios años de trabajo y con la colaboración de los Coordinadores y Asesores Nacionales de la RCC de toda Latinoamérica, elaboró un subsidio en el que se dan pautas concretas y claras. Comparto con ustedes algunas apreciaciones de este lineamiento para que podamos seguir creciendo.

 Comienzo con las características propias de los  Seminarios de Vida y lo referente al Equipo de Servicio.

CARACTERÍSTICAS 

  • Los Seminarios de Vida en el Espíritu son oportunidades privilegiadas de evangelización.
  • Tienen el propósito de suscitar un encuentro personal con Jesucristo y de aceptación de su señorío, lo cual es una experiencia fundamental para nacer a la vida de la fe.
  • Están enfocados fundamentalmente a anunciar el kerigma: La Buena Noticia de la salvación.
  • El objetivo fundamental de los Seminarios de Vida es llegar a la experiencia de recibir el Bautismo en el Espíritu Santo.
  • Son espacios de un encuentro vivencial con la Santísima Trinidad. La sencillez y la intensidad de la experiencia de Dios son sus características más notables.
  • Son cenáculos/aposentos altos donde siempre está presente la Virgen María intercediendo por el Bautismo en el Espíritu de sus hijos e hijas.
  • Juegan un papel importante en unir a las personas en un contacto más estrecho con la Palabra de Dios.

EQUIPO DE SERVICIO 

  • Es el equipo encargado de planear, programar y desarrollar el Seminario de Vida en el Espíritu. Para tener un equipo ungido y efectivo, se deben considerar las siguientes pautas:
  • Estar conformado por servidores con experiencia en la RCC, con buen testimonio de vida, una excelente formación y conocimiento profundo de lo que es el Seminario de Vida en el Espíritu.
  • Deben ser personas que viven constantemente la experiencia del Bautismo en el Espíritu.
  • El equipo debe estar en constante oración antes, durante y después de cada Seminario de Vida en el Espíritu, pidiéndole a Dios la unción, los dones y los carismas necesarios para la efectividad del Seminario.
  • Tener entre sus miembros buenos servidores con carismas de predicación, pero que hagan parte de la comunidad misma. Es clave la predicación testimonial.
  • Tener un equipo de servidores con el carisma de intercesión, orando y en discernimiento constante a medida que avanza el Seminario, para estar al tanto de la evaluación y orientación del mismo.
  • Contar siempre con el apoyo del clero, de manera que existan oportunidades para celebrar el sacramento de la Reconciliación y/u orientar espiritualmente a los participantes de acuerdo a su estado actual de vida.
  • Apoyar el pastoreo de grupos pequeños de reflexión y oración, contando con servidores formados adecuadamente para este servicio.

 Hasta aquí el texto del CONCCLAT. Quisiera dejar algunas preguntas para que podamos discernir y evaluar.

SOBRE EL QUÉ SON LOS SEMINARIOS DE VIDA 

  1. ¿Los descubro como espacios de evangelización de la Iglesia y para la Iglesia o sólo son una actividad interna de la RCC?
  2. ¿Tienen esa característica de sencillez y profundidad o están sobrecargados con agregados que no hacen a la esencia del Seminario?
  3. ¿Es real el Bautismo en el Espíritu en las personas o es sólo sobrexcitación emocional lo que queda después del Seminario de Vida? Sugiero leer este artículo: http://www.catolico.org/diccionario/bautismo_espiritu_santo.htm

SOBRE EL EQUIPO DE SERVICIO 

  1. Los que preparan, predican y evalúan el Seminario de Vida, ¿Son realmente las personas adecuadas y con las condiciones mencionadas?
  2. ¿Tenemos en cada Seminario de Vida un Ministerio de Intercesión?

 Quisiera hacer mención a un riesgo (peligro, desviación) que se puede dar en los Seminarios de Vida, especialmente si son para jóvenes y dados por jóvenes. A veces el predicador siente la tentación de pensar que si usa un vocabulario más coloquial (parecido al de nuestras conversaciones cotidianas) el mensaje puede llegar más fácilmente al corazón de los hermanos. En esto debemos ser muy cuidadosos porque el mensaje de Dios, si bien es cercano, no es el del hombre. El predicador ha de abstenerse por completo del uso de expresiones desubicadas o “malas palabras”, ni siquiera con la excusa del lenguaje cotidiano o “habitual”. La Sagrada Escritura (Dios hablando a su Pueblo) nos lo dice claramente: Lc. 6,45 “…de la abundancia del corazón habla la boca”; Ef. 4,29 «No profieran palabras inconvenientes, al contrario, que sus palabras sean siempre buenas» y en Ef. 5,3-4 «En cuanto al pecado carnal y cualquier clase de impureza o avaricia, ni siquiera se los mencione entre ustedes, como conviene a los santos. Lo mismo digo acerca de las obscenidades, de las malas conversaciones y de las bromas groseras: todo esto está fuera de lugar. Lo que deben hacer es dar gracias a Dios.»

Para pensar, discernir y renovar.

¡Ven Espíritu Santo!

Intercesión y ministerio de intercesión

Intercesión y ministerio de intercesión

     …Llamados a ser intercesores
Reflexión preparada por Teresa Rosero, integrante del Ministerio de Intercesión del Comité Nacional de Servicio Hispano – RCC de los Estados Unidos y Canadá.

1) ¿QUÉ ES INTERCESIÓN?

(Definición del Catecismo de la Iglesia Católica –CIC-)

2634: “La intercesión es una oración de petición que nos conforma muy de cerca con la oración de Jesús. Él es el único intercesor ante el Padre a favor de todos los hombres, de los pecadores en particular.”

2635: “Interceder, pedir a favor de otro, es, desde Abraham, lo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios. En el tiempo de la Iglesia, la intercesión cristiana participa de la de Cristo: es la expresión de la comunión de los santos. En la intercesión, el que ora busca “no su propio interés sino el de los demás” (Flp 2,4) hasta rogar por los que le hacen mal.”

2) ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE INTERCEDER, en general; Y SER LLAMADO A EJERCER EL MINISTERIO DE INTERCESIÓN?

Todos estamos llamados a interceder por los demás. Siempre estamos pidiendo por los demás.

En la liturgia de los domingos, tenemos oraciones específicas de intercesión. De hecho, la Santa Misa es el lugar por excelencia para interceder porque es en el Sacrificio de la Cruz que Jesús se ofrece como intercesor ante el Padre para la salvación nuestra: «Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria . ..¨

El ministerio de Intercesión es un llamado a interceder constantemente tanto a solas, como dentro de un grupo dedicado a interceder.

3) ¿CÓMO DEBEMOS INTERCEDER?

Romanos 8, 26-27: “Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables…”

En oración, cada ministerio decide cómo orar. Algunos ministerios de intercesión siguen el mismo modelo de oración del grupo de oración: alabanzas, acción de gracias, lecturas bíblicas, enseñanza. Otros ministerios interceden con María rezando el Santo Rosario y meditando la Palabra. Hay dos aspectos que se deben tener en cuenta: 1) La oración debe estar enfocada en el Señor, y no en la petición; 2) Se debe hacer tiempo de silencio para escuchar la voz de Dios. La intercesión puede marcar el cambio de una persona, familia, parroquia, diócesis, o nación, y el Señor nos puede revelar las intenciones por las que debemos orar. La Renovación Carismática nació producto de la oración.

4) ¿CUÁLES SON LAS CUALIDADES DE UN BUEN INTERCESOR?

Un intercesor está muy cerca del corazón de Jesús, comunica lo que está en Su Corazón. Debe aprender a ser discípulo de Él:
– Contando con la asistencia del Espíritu Santo.
– Aprendiendo a ser humilde. Nosotros somos criaturas del Creador, y necesitamos de Él.
– Teniendo fe expectante. Mt. 21,22: “Todo lo que pidan con fe en la oración lo obtendrán”
– Siendo misericordiosos.
– Teniendo apertura de escucha a la voz de Dios. El Señor nos revela por quién, o qué, tenemos que orar.
– Limpiando el corazón constantemente para tener pureza de corazón, buscando la santidad.
– Teniendo gusto por la oración, la Palabra y la Eucaristía.
– Fomentando la disciplina para ofrecer sacrificios y ayunos.
– Teniendo perseverancia.
– Sanando las relaciones con los demás.
– Teniendo balance en su vida (hay un tiempo para todo, incluyendo el descanso).

5) CÓMO CREAR, FORMAR y MANTENER UN MINISTERIO DE INTERCESIÓN

– Identificar a los que tienen el llamado a interceder

– Formar, construir, y nutrir una comunidad de discípulos de Jesús. Esta comunidad debe nutrirse de la amistad y hermandad a través de la oración, el diálogo y el discernimiento. Esto sentará las bases para tener siempre entre los hermanos una comunión intensa, de tal manera que la oración tenga fuerza, aunque no se encuentren juntos orando en el mismo lugar.

Oración: El ministerio existe por la oración y para la oración. Esta es su finalidad.

Diálogo: compartir la Palabra, las experiencias personales, incluyendo los problemas, estando atentos el uno del otro para escucharse y ayudarse. En otras palabras, fortalecer la relación de hermanos y amigos. Esto fortalecerá el amor entre los hermanos, y los ayudará a sobrevivir en las crisis.

Discernimiento: El Señor les irá hablando al corazón las intenciones por las que tienen que orar, aparte de las peticiones que ya tienen. También les irá indicando la ruta por la que deben seguir.

El Señor cambia nuestros planes. Él es el que tiene el mapa de nuestras vidas, y hay que estar abierto a esos planes.

6) DÓNDE Y CUÁNDO ORAR.

El intercesor no necesita lugares específicos para orar. El ministerio puede tener un lugar específico, aparte del día en que se reúne el grupo. En todo caso, cada miembro puede y debe continuar en oración siempre, ya esté en la calle, ya esté en la casa. Se recomienda tanto al ministerio como a cada miembro orar juntos con frecuencia ante el Santísimo, o en la Santa Misa, especialmente cuando hay necesidades y actividades especiales, ya sea en el grupo, zona o diócesis. Es una costumbre muy santa en la Renovación Carismática que un grupo de hermanos estén en oración ante el Santísimo durante un evento.

7) ¿CONTESTA EL SEÑOR SIEMPRE NUESTRAS ORACIONES?

Sí; pero no siempre tenemos la respuesta que buscamos. Recordemos que el tiempo de Dios no es el nuestro. Además, los planes de Dios pueden ser diferentes de los nuestros. Él puede permitir pruebas, enfermedades y sufrimientos en nuestras vidas para que nos purifiquemos y nos acerquemos más a Él; o para que los ofrezcamos y los unamos a Su Sacrificio por el bienestar de los demás.

8) LA INTERCESIÓN Y LA EVANGELIZACIÓN SIEMPRE HAN ESTADO CONECTADAS

Jesús oraba intensamente antes de salir a evangelizar, sanar y liberar. En nuestra Iglesia han existido comunidades religiosas dedicadas exclusivamente a orar, otras a evangelizar, y otras a las dos. También dentro del ministerio de intercesión se identificarán hermanos que salgan a evangelizar, a orar por sanación y por liberación. Es aconsejable usar el don de lenguas, especialmente cuando se ora por los demás.

9) MODELOS DE INTERCESORES

Antiguo Testamento (entre otros)
– Abraham Gn. 18,23
– Moisés Ex 17,8-16   Ex. 32, 30-32  Ex. 33, 17
– Elías 1Rey. 13,6 1Rey. 17,17-24

Nuevo Testamento
– Jesús: El es el único intercesor ante el Padre. Nosotros somos sus colaboradores Lc. 22, 31-34 Jn 17, 9-26    Rom 8,34 (Intercede por nosotros a la derecha del Padre)
– La Virgen María: Jn 2, 1-12
– Marta y María: Jn 11,1-44
– San Pablo: 2Tes 3, 1Rom 1,9 Ef 1,16 1Tes 1,2
– Los Santos
*** Cuando recurrimos a la Virgen María o a los santos y decimos que nos hizo un milagro, se entiende que es con el poder de Dios.

La unción en el servicio

La unción en el servicio

Padre Eduardo Toraño – Asesor RCCEspaña

 El que recibe una llamada para un servicio concreto recibe la unción porque es enviado, como Jesús, con la fuerza del Espíritu Santo para hacer presente a Dios entre sus hermanos. Pero, ¿cómo saber si he recibido una llamada concreta? Se ha de discernir por los frutos que deja. ¿Y cuáles son esos frutos? La unción. Los frutos no se miden por el éxito apostólico, sino porque Dios se hace presente, y en Él siempre hay amor, gozo y paz. Si el que tiene una misión hace palpable la presencia de Dios siendo instrumento de su acción eso muestra que está ungido. Así, por ejemplo, la unción de un servidor no viene meramente por el hecho de haber sido elegido, sino por los frutos que genera su servicio, los cuales son signo de que tiene buen discernimiento para esa responsabilidad de gobierno. Así pues, no están ungidos por haber sido elegidos, sino que la unción viene por la acción del Espíritu en ellos, que habrán de cultivar a través de una incesante unión con Dios, la cual se manifestará en unidad y comunión con los demás, capacidad de trabajar en equipo… de modo que las decisiones que tomen lleven al crecimiento de los hermanos. Por desgracia, con cierta frecuencia, se cae en el error de pensar que un servidor ya es ungido por el mero hecho de serlo y a veces ha llegado a servidor porque no había otro disponible o por otras razones coyunturales, más que por un auténtico discernimiento espiritual. En este caso es equivocado decir que “Dios capacita a los que elige”, con lo que a veces nos engañamos pensando que Dios va a hacer milagros a través de nuestros errores. Aunque el Señor puede sacar un bien de un mal, no nos podemos amparar en ello y hemos de buscar el bien, para lo cual necesitamos orar mucho ya que tenemos la responsabilidad de saber elegir bien a nuestros servidores y, ya elegidos, hemos de seguir orando para que el Señor los unja y sean presencia de Dios para todos los hermanos.

 Lo dicho para los servidores podemos aplicarlo a los distintos equipos, ministerios y servicios. Pongamos algunos ejemplos. De un líder de alabanza y un ministerio de alabanza podemos decir que está ungido cuando su apertura al Espíritu produce frutos en los hermanos al encaminar la oración conforme a la necesidad concreta de cada momento y del grupo (alabanza fuerte, invocación al Espíritu, oración en lenguas, recogimiento, sanación, liberación, etc.). Así también un ministerio de música tiene unción cuando los cantos que elige y la forma de interpretarlos favorecen el encuentro con Dios y el crecimiento en el Señor. La predicación ungida llega a los participantes porque conecta con sus deseos, inquietudes o necesidades por la acción del Espíritu y no como consecuencia de una técnica aprendida, dando así los frutos que Dios quiere. Un ministerio de acogida es ungido cuando la persona a la que se acoge experimenta la presencia y el amor de Dios en la atención sabia y prudente, no invasiva, del que lo acoge y se siente así querida y aceptada tal como es.

La unción en el ministerio de intercesión se manifiesta en que los gestos y palabras del intercesor vienen inspirados por el Espíritu y no por criterios meramente humanos, de ahí que sepa adaptar el tipo, modo y ritmo de la oración conforme a la situación concreta del hermano, de manera que pueda así recibir lo que Dios tenía preparado para él (luz, entendimiento, conversión, consuelo, sanación, amor, alegría, paz…). Con todo, ha de tenerse en cuenta que las personas que están llamadas para una servicio necesitan realizar un recorrido, ya que se requiere un tiempo de formación, aprendizaje y práctica. Ser ungido no significa ser perfectos ni tener desde el principio todas las habilidades que se requieren. Dios elige a imperfectos y los unge para manifestar así que la gloria es suya, incluso si pecamos y nos arrepentimos no nos quita la unción recibida, como hizo con el rey David después de sus graves pecados (2 Sam 12,13-14). En este caso sí podemos aplicar adecuadamente el “Dios capacita a los que elige”, porque se trata de los elegidos de Dios, y no de los que nosotros elegimos con criterios mundanos, que tienen que realizar su propio proceso de crecimiento e instrucción mientras están sirviendo. Nuestra elección tiene que ir al unísono con la de Dios y para este discernimiento es necesaria la unción, que sea una decisión desde el Espíritu Santo. Como podemos equivocarnos, pensar que es de Dios y ser solo nuestro y no de él, nos podemos replantear las cosas.

 Si después de un tiempo prudencial uno que está en el servicio ve que no hay fruto, que no hay unción, es decir, no percibe que el Espíritu esté actuando a través de él para el bien de los demás y esto es confirmado por hermanos con sabiduría espiritual, se tiene que replantear seguir en el servicio y humildemente reconocer que en ese momento ha de dejarlo. Del mismo modo, si un grupo que ha elegido un equipo de servidores ve que no está en el Señor, y si no tienen la posibilidad de tener servidores adecuados tendrían que discernir cuál es la voluntad de Dios para el futuro del grupo. No somos dueños, somos administradores de la gracia de Dios y si no hay unción, entonces no hay gracia, y queda solo el esqueleto que es estéril, son huesos secos sin carne ni espíritu (cf. Ez 37,1-14). No pasa nada por corregir y cambiar un itinerario vacío de sentido que lleva a un callejón sin salida. El Espíritu unge a los que son elegidos para un servicio y los usa como instrumentos de su acción. Por eso, toda llamada ha de manifestarse en una unción, la cual, en definitiva refleja a Cristo (el Ungido por el Espíritu), de modo que podamos llegar a decir como S. Pablo “no soy yo, es Cristo quien vive en mí” (cf. Gál 2,20).

 Hay otra cuestión que hemos de tratar. ¿La unción es permanente o temporal? ¿Puede suceder que un ungido del Señor deje de estarlo? Fijémonos, por ejemplo, en el caso del rey Saúl. Saúl es elegido rey y recibe la unción para esa tarea: “Tomó entonces Samuel el frasco del óleo, lo derramó sobre su cabeza y le besó, diciendo: «El Señor te unge como jefe sobre su heredad»” (1 Sam 10,1). Saúl tiene “el espíritu del Señor” (1 Sam 10,6. 10), porque Dios está con él (1 Sam 10,7). Sin embargo, por su pecado de envidia perderá la unción: “El espíritu del Señor se retiró de Saúl. Y un mal espíritu comenzó a atormentarlo” (1 Sam 16,14). Como en Saúl, todo ungido ha recibido la llamada de Dios y la unción para esa tarea, pero necesita conservarla con su fidelidad, lo cual no puede recibir de otro. Este es el sentido del porqué las vírgenes sensatas de la parábola no pueden dar su aceite a las vírgenes necias (cf. Mt 25,1-13), porque fueron fieles en la espera del Señor y en esto cada uno es responsable de sí mismo y de sus decisiones. La fidelidad no se puede delegar ni compartir, aunque sí nos la podemos contagiar unos a otros. Por tanto, es necesario para mantener la unción la vida de la gracia, que es fruto de la intimidad con el Señor, de la escucha a través de la oración, con el alimento de su Palabra y de la Eucaristía, perseverando en todo momento, tanto en tiempo de consolación como de prueba. La unción no desaparece si hay arrepentimiento después del pecado, como en el caso del rey David, en cambio si no hay arrepentimiento, como en Saúl, la unción se pierde. También hay casos en que se recibe la unción de un modo puntual. Como ocurrió en tiempos de Moisés: “El Señor bajó en la Nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. En cuanto se posó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar. Pero no volvieron a hacerlo” (Núm 11,25). Moisés era el ungido del Señor y su unción era permanente. La de los setenta ancianos fue para un momento concreto: “no volvieron a hacerlo”.

Así, no ha de extrañarnos que podamos encontrarnos con que en un momento determinado un hermano reciba unción, pero esto no quiere decir que tenga el carisma permanente. En este caso puede haber dos errores totalmente opuestos. El primero consiste en pensar que ese momento puntual de unción es una llamada y enseguida darle un servicio o responsabilidad, lo cual sería equivocado, a no ser que se fuera dando en más ocasiones, con lo cual ya no sería puntual. El segundo peligro es el contrario, intentar impedir que actúe o hable cuando ha recibido la unción para ese momento concreto. Esto último es lo que ocurrió cuando algunos vieron profetizar a los que estaban con Moisés: “«están profetizando en el campamento»… «Señor mío, Moisés, prohíbeselo». Moisés le respondió: «¿Es que estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el espíritu del Señor y profetizara!» (Núm 11,27-29). Hoy también podríamos decir lo mismo: Ojalá todos tuviéramos la unción del Espíritu para hacer presente a Dios, para que Cristo configure nuestras vidas y las de nuestros hermanos. No tengamos miedo a que el Señor actúe a través de cualquiera, pero hagamos un serio discernimiento para ir descubriendo quién tiene unción y quién no; para poder descubrir y dejarnos guiar por el que está ungido, por el que, como Jesucristo, está “impregnado” y “untado” del Espíritu y así vive y sirve a Dios y a los hermanos.