Por medio de una formación integral, que comprenda todas las dimensiones constitutivas del hombre, sustentada por el anuncio del Kerygma, el Poder del Espíritu Santo y la Palabra de Dios, formar Discípulos y Misioneros de Jesús para la RCC y la Iglesia.
La fecundidad de la Corriente de Gracia y el gran aporte que la Renovación Carismática Católica (RCC) puede hacer, y la Iglesia espera de ella, depende en gran medida de la Formación permanente y dinámica, equilibrada y madura de sus miembros.
Formar a los Formadores de las nuevas generaciones renovadas en el Espíritu (2Tim 2,2)
Recordar, recuperar, potenciar y renovar la identidad de la RCC en Argentina (1Tim 4,9-16)